Tras el
rechazo de los Presupuestos Generales del Estado por parte del Congreso, donde
la Derecha parlamentaria ha
actuado de forma conjunta olvidando sus diferencias en torno al modelo de
Estado, es la hora de enterrar, de una vez por todas, el conflicto arriba-abajo
y volver al conflicto clásico izquierda-derecha.
“La pela es la
pela” y por lo tanto la piedra angular desde donde se dirigen el resto de
cuestiones, y ahí, hay que reconocer, la derecha nos ha dado una lección.
La
desorientación que ha producido, desde la aparición del 15M allá por el 2011,
la ruptura del discurso izquierda-derecha, por la implantación de la
confrontación arriba-abajo ha originado la desideologización de las clases
populares, que han visto en partidos abiertamente liberales como C´s un
referente político, encabezados por una cara amable que defiende los intereses
de la oligarquía económica, estas políticas hacen un tremendo daño a los
intereses de las mismas clases que lo apoyan (la clase trabajadora), dentro de
sus políticas hay que destacar su posicionamiento en contra de la subida del
salario mínimo a 900 €, o la eliminación del impuesto de sucesiones para
herederos de más de un millón de euros. Lo que resumido es, está en contra que
los trabajadores ganen más por su trabajo y que los ricos paguen más impuestos.
Del Partido Popular, nada se puede decir que no se sepa, un partido que día
tras día es protagonista de nuevos casos de corrupción, y que le ha costado a
las arcas públicas miles de millones de euros, que hoy se encuentran en cuentas
particulares en paraísos fiscales. Y Vox, la nueva sensación de la derecha, que
no dice nada nuevo, no aporta ninguna solución y sin ninguna presencia
institucional “misteriosamente” se ha hecho eco de todos los programas de
noticias.
Los partidos
catalanes no diferencian mucho su discurso económico de los anteriores, y ambos
los centralistas y nacionalistas, han utilizado el discurso de la independencia
para seguir expoliando las arcas públicas. ¿Acaso los trabajadores catalanes no
están tan mal pagados como los del resto de España?
Mientras tanto
los partidos de izquierda siguen a la gresca para ver quién es el partido
hegemónico de una izquierda que se va diluyendo en el ideario colectivo.
Los partidos
que se enmarcan a la izquierda del PSOE, han tomado a éste como enemigo,
llevando a cabo discursos de confrontación directa con él, mientras que los
votantes del PSOE, se consideran y consideran a su partido como un partido más
de izquierda, por eso todos los discursos que impliquen atacar al PSOE, es
considerado un ataque a la identidad política de sus votantes y en vez de ver
otra opción como atractiva, se sienten atacados por ella y en el caso de estar
desencantado con el PSOE, opta por quedarse en casa en vez de votar otra
opción, o reafirma su voto histórico.
Los
trabajadores debemos estar en contra de las políticas que se implantan en
contra de nuestros intereses, las haga el Partido Popular, el PSOE o el que
sea.
La política
cuenta con un potente valor identitario y si señalas al partido con el que millones
de personas se sienten identificados sólo encontrarás el rechazo de estas
personas y su reafirmación como grupo, sin embargo si les muestras las
políticas que se han llevado a cabo en su contra, puedes lograr su simpatía e
incluso su apoyo en un momento determinado.
A fin de
cuentas, lo que se debaten son ideas y por lo tanto en el mundo de las ideas es
donde se libra esta batalla.
“El mundo de las ideas incide en el mundo físico, piensa bien y harás
lo correcto” Platón.
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