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miércoles, 4 de noviembre de 2026

LA GEOGRAFÍA INVISIBLE DE LA PAZ: LO QUE LOS MAPAS DE LA HISTORIA OCULTAN

De España a Europa, los datos desmontan la sensación constante de peligro y ponen en evidencia las herramientas del control social.

Vivimos con la continua sensación de estar a punto de entrar en guerra. La inestabilidad internacional unida a los acuerdos de defensa mutua con otros países de nuestro entorno, genera una sensación de estar continuamente en peligro.

Esta sensación no es nueva, a lo largo de mi vida he tenido esa sensación, durante todos los periodos históricos que me ha tocado vivir, sin embargo, la guerra nunca estalló.

Reflexionando sobre esta situación, me dio por investigar cuantos años, de los últimos doscientos, ha estado España en guerra, el resultado no deja de ser revelador. De 1826 a 2026, España ha estado en guerra durante sesenta y cinco años, por lo que resulta que de estos últimos doscientos años, ciento treinta y cinco años ha permanecido en paz. Teniendo en cuenta el periodo de inestabilidad política de finales del siglo XIX, me parece que ciento treinta y cinco años de paz es un periodo a tener en cuenta.

Con el objetivo de comprobar si los años de paz de España son una excepción, decidí llevar a cabo mi investigación con países de nuestro entorno que hubieran participado en las guerras mundiales, para ver si los tiempos de guerra eran superiores a los de paz en ellos. Los países elegidos fueron Francia y Alemania y los resultados obtenidos en ambos países tuvieron resultados similares a los de España: de los últimos doscientos años, estos países tuvieron ciento diez años de paz cada uno

Siendo los periodos de paz superiores a los periodos de guerra ¿por qué prestamos tanta atención a los periodos bélicos y pasamos por alto los periodos de paz?

Los libros de historia están llenos de batallas, conquistas, victorias y derrotas, se estudian las causas que llevaron a uso de las armas y los detalles de los acuerdos de paz que terminaron con ellas.

¿No sería más interesante conocer las condiciones que facilitaron los periodos de paz?

En primer lugar, porque son periodos de más duración y en segundo lugar, porque son periodos más beneficiosos para la inmensa mayoría de la población. Siendo esto así, ¿por qué nos llegan noticias de estar siempre a punto de entrar en conflicto armado?

Una de las conclusiones a la que podríamos llegar es que ésta es una manera de mantener a la población bajo control. Si la población percibe la sensación de estar en peligro, cede con mayor facilidad parte de su libertad individual a cambio de protección. Por otra parte, el miedo es una de las mayores herramientas de control social, consigue orientar nuestra atención a cuestiones concretas, apartándola de otras cuestiones que pueden ser más sensibles para aquellos que mueven los hilos.

El antropólogo Marvin Harris dijo que “la paz mundial parece mucho más lejana que la guerra mundial”, en mi opinión la palabra que debe llamar nuestra atención de esta frase es “parece”, bajo esa percepción es donde somos vulnerables para ser manipulados.

“La humanidad ha evolucionado principalmente durante periodos de paz y prosperidad” Piotr Kropotkin

lunes, 26 de octubre de 2026

LA ILUSIÓN DEL SABER

 El negocio de la sabiduría rápida

Mientras navegaba por el ciberespacio en el navío de las redes sociales, me topé con una publicación que hizo que mi encefalograma volviera a funcionar, una promoción editorial que anunciaba una colección en la que se ofrecía conocer a los grandes pensadores de la historia en noventa minutos, donde en cada volumen se dedicaban a seis filósofos.


El primero de estos libros estaba dedicado a: Derrida, Sartre, Foucault, Wittgenstein, Kirkegaard y Russell.

En una hora y media podías conocer el pensamiento de estos seis filósofos, noventa minutos de tu vida, a cambio de conocer sus principios filosóficos con los que convertirte en un conversador interesante.

Este anuncio me llevó a recordar un pasaje de la obra de Ray Bradvury, “Farenheit 451”, que se desarrolla en una sociedad donde se ha quemado toda la obra literaria de la historia de la humanidad y para compensar las inquietudes lectoras de aquellos que aún las tuvieran, se habían resumido, en el mejor de los casos, a un folio, con el objetivo de que los que lo leyeran pudieran decir que habían leído a Shakespeare o a Platón, entre otros.

En un mundo donde no tenemos tiempo de ir al cine, sumergirnos en un libro, o hacer cualquier otra cosa que nos alimente el intelecto, conocer la obra de seis grandes filósofos en una hora y media se convierte en un recurso atractivo.

Personas que dedicaron su vida al conocimiento, la reflexión y el análisis, resumidos en noventa minutos para el disfrute de aquellos que no quieran o puedan sumergirse en su obra (la real).

 En relación a esta situación, me viene a la mente una frase del escritor argentino Alejandro Dolina que decía “la gente no quiere leer, quiere haber leído”, la gente no quiere sumergirse en las casi 900 páginas de la “Historia de la filosofía” de Bertrand Russell, ni reflexionar sobre la novela de Sartre, “La náusea”, quiere decir que ha leído a estos filósofos, y si el tiempo invertido en ello no supera el tiempo que tarda un programa de la lavadora pues mejor.

A veces tengo la sensación de que las grandes novelas distópicas, como la mencionada, Farenheit 451, Un mundo feliz, o 1984, en vez de ser tomadas como una advertencia, se tomaron como un manual. Mal camino llevamos.

“La lectura de todos los buenos libros es como una conversación con las mejores personas de los siglos pasados” René Descartes