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martes, 27 de enero de 2026

CONSUMO RESPONSABLE

 

Es común oír, en anuncios de televisión o radio, mensajes sobre cómo podemos ahorrar en el consumo de agua para evitar posibles futuras restricciones en el suministro: cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes, ducharnos en vez de bañarnos, etc.

Estos mensajes nos responsabilizan sobre el mal uso, de un bien tan escaso como es el agua y del mismo modo nos carga con la culpa en caso de escasez de la misma.

Sin embargo, hay otras muchas actividades del ser humano que generan un gasto en el consumo de agua infinitamente superior al que podemos generar cualquiera de nosotros.

Por ejemplo: hacer un pantalón vaquero consume un promedio de entre 7.500 y 10.000 litros de agua, fabricar un coche consume unos 4.000 litros, si a esto le sumamos el agua utilizada en la extracción de materiales para su construcción, cada coche puede ascender a la cantidad de 80.000 litros, la refrigeración de los servidores del centro de datos de Chatgpt consume  cientos de millones de litros diarios a nivel global…

A pesar de estos datos, que son públicos y fáciles de encontrar, no hay anuncios en televisión y radio que desincentiven la compra de pantalones vaqueros, automóviles o el uso de la inteligencia artificial para preservar las reservas hídricas, eso atentaría contra el consumismo que hace funcionar el sistema económico, pero que son, aún más responsables que cada de uno de nosotros del exceso de consumo de agua.

Con este artículo no estoy animando a hacer un uso inadecuado del consumo de agua, sino poner sobre la mesa la cantidad de factores que influyen en el mantenimiento de este recurso tan vital para la especie humana (y el resto de seres vivos del planeta).

Las preguntas que me hago analizando estos datos son: ¿Es más importante la economía que el consumo humano de agua? ¿El sistema solo se mantiene a través del consumo desaforado?

Podemos vivir con unos pantalones viejos, pero solo podemos vivir de 3 a 5 días sin beber agua, la elección no debería dar cabida a la duda, sin embargo seguimos comprando ropa que no necesitamos, pero cerrando el grifo a la hora de lavarnos los dientes.

“La ecología sin conciencia de clase es simplemente jardinería” Chico Mendes

martes, 20 de enero de 2026

DERIVA TOTALITARIA DE EEUU

 

Que Estados Unidos es la mayor potencia militar mundial no es decir algo que no sepa ya todo el mundo, hasta ahora había utilizado su hegemonía en este ámbito para imponer sus líneas políticas en el resto del mundo, pero siempre lo había hecho en defensa de principios morales superiores, aunque en realidad buscara el control de los recursos naturales y el dominio del comercio por parte de sus grandes empresas multinacionales.

En relación a la política internacional, Estados Unidos había mantenido una red de alianzas político-económicas con Europa y la mayor parte de los países de Iberoamérica, actuando sutilmente en un juego de influencias donde todos los estados eran beneficiados en mayor o menor grado.

En relación a la política interior, los estadounidenses se habían sentido protegidos por los distintos gobiernos y beneficiados por el dominio del comercio internacional.

Desde la llegada de Trump, por segunda vez, a la Casa Blanca, los eufemismos han desaparecido y las intervenciones en el extranjero están justificadas por su principal objetivo, el control de las materias primas y la imposición de sus deseos comerciales.

Todo esto no puede llevarse a cabo sin menoscabar los contrapesos que cualquier sistema democrático tiene.

La deriva autoritaria de Trump ha sido analizada por Amnistía Internacional, que en un artículo titulado “La alarma suena: el aumento de las prácticas autoritarias y la erosión de los Derechos Humanos en Estados Unidos”, en este artículo se marcan doce señales que alarman de la deriva autoritaria de la actual administración estadounidense:

1.      Ataques a la libertad de prensa y el acceso a la información

2.      Ataques a la libertad de expresión y de reunión.

3.      Ataques dirigidos a la sociedad civil y las universidades.

4.      Ataques a oponentes políticos

5.      Ataques dirigidos a jueces, abogados y sistema legal.

6.      Socavar el debido proceso democrático.

7.      Ataque a los derechos de los refugiados  y los migrantes.

8.      La conversión de poblaciones en chivos expiatorios y el retroceso de las políticas de no discriminación.

9.      Utilizar las fuerzas armadas para fines internos y militarizar la aplicación de la ley.

10.  Desmantelamiento de los controles sobre la rendición de cuentas corporativas y las medidas anticorrupción.

11.  Aumentar la capacidad de vigilancia.

12.  Socavar los sistemas internacionales diseñados para proteger los derechos humanos.

A lo que yo añadiría políticas de expansión imperialista, tanto a países de su órbita de influencia como a aliados históricos como son los territorios de la Unión Europea.

Estas políticas han generado la reacción de parte de la población civil estadounidense, habiendo movilizaciones en contra de las políticas trumpistas en 2.500 ciudades de Estados Unidos.

Por otro lado, las políticas anti-inmigrantes ha convertido al ICE en una especie de nueva Gestapo, con libertad para detener, amedrentar y coaccionar a la población civil. El asesinato de la ciudadana Renee Good, a manos de unos de los esbirros de esta fuerza paramilitar ha generado nuevas movilizaciones en contra de estas políticas.

Ningún país en el mundo puede enfrentarse a la mayor potencia militar del mundo, sin correr el riesgo de ser totalmente destruida, los únicos que pueden parar esta deriva totalitaria es la propia población estadounidense.

“Donde hay poder hay resistencia” Michel Foucault