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miércoles, 2 de abril de 2025

CENSURA

 Reflexión sobre el polémico libro “El odio” que trata el asesinato realizado por José Bretón

Una de las noticias que me ha generado cierto dilema ético, ha sido la referida al libro de Luisgé Martín titulado “El odio” que trata sobre el crimen cometido por José Bretón en 2011, desde el punto de vista del filicida.

Desde que Anagrama, editorial que iba a publicar el libro, anunció la aparición de la obra, una ola de indignación recorrió España, un número significativo de personas presionaron para que la obra no viera la luz, y miles de librerías anunciaron que no lo pondrían a la venta.

Esta situación, donde la gente pedía la censura de una obra, aun por publicar, me generaba cierta contradicción, ya que por una parte, compartía el rechazo hacia una persona que había asesinado a sus hijos de una manera tan cruel, por otra parte, la censura siempre me ha parecido una forma de tutelar a la ciudadanía, considerándola inmadura para tomar sus propias decisiones a la hora de que elegir y que no elegir para leer.

Por otro lado, la publicación donde se describen atrocidades aún peores, son habituales, miles de libros describen la eliminación sistemática de personas en los campos de exterminio nazi, el genocidio en Ruanda en los años noventa está ampliamente documentado, libros de personas que han pertenecido a grupos terroristas como ETA o el IRA pueden encontrarse en librerías o de manera online, etc. Libros sobre los atentados de las Torres Gemelas, incluso la biografía del cabecilla de los terroristas que llevaron a cabo el 11 S. Incluso el Mein Kampf de Hitler puede comprarse sin ningún tipo de problema.

¿Qué diferencia existe entre esos libros y uno escrito sobre los motivos por los que un hombre ha asesinado a sus hijos?

Analizando la situación desde otro prisma, se trata de un libro, de corte antropológico, donde el autor se mete en la cabeza de José Bretón, para intentar comprender (comprender no es justificar) los motivos que llevan a una persona a cometer semejante crimen. Sin embargo el libro parte de una mala praxis.

Los estudios antropológicos deben fundamentarse en unos principios éticos establecidos por la Asociación Americana de Antropología, que son:

-          No hacer daño.

-          Ser honesto y abierto en el trabajo.

-          Obtener el consentimiento informado y los permisos necesarios.

-    Considerar las obligaciones éticas en competencia con los colaboradores y las partes afectadas.

-          Hacer que los resultados sean accesibles.

-          Reconocer la deuda con las sociedades en las que trabajan.

-          Corresponder adecuadamente a las personas estudiadas.

Es en la tercero de estos principios es donde, pienso, se practica una mala praxis. Ya que si bien puede haber obtenido el consentimiento informado de Bretón, es evidente no lo ha obtenido de la madre de los niños asesinados, siendo estos parte fundamental de la investigación y siendo su madre, su única representante legal.

Cualquier trabajo que se lleve a cabo debe partir de ciertos principios éticos, y quizás ésta, la ética, comience a ser una asignatura pendiente.

“La ética es saber la diferencia entre lo que tienes derecho de hacer y lo que es correcto hacer” Potter Stewart

jueves, 27 de marzo de 2025

EL NUDO GORDIANO

 La inestabilidad global hace incompleto el análisis de una cuestión concreta

El mundo se ha convertido en un lugar inestable donde es difícil poner el foco en un único asunto para hacer un análisis. En un mundo global, donde la decisión de un país, una empresa, una persona determinada… tiene consecuencias en diferentes partes del mundo y de diferentes formas, centrar la atención en una de las cuestiones de actualidad deja flecos sin atar en otras muchas cuestiones.

Si centramos la atención en uno de los aspectos de la actualidad nacional, es difícil decidirse por qué tema tratar: la situación política provocada por la Dana en Valencia, ha provocado un maremoto político, donde las cuentas públicas han sido puestas en manos de la extrema derecha, lo mismo que ha pasado en Murcia. El gobierno sigue sin presentar Presupuestos Generales del Estado, mientras avanza en aumentar el gasto en defensa, sin especificar de dónde sacará el dinero sin tocar otras partidas económicas. La Federación Española de Fútbol, deja fuera como sede del Mundial 2030 al estadio de Balaidos (Vigo) para meter a Anoeta (San Sebastián) dejando un pufo a corrupción sin dar explicaciones por ello, se sigue desmontando la Sanidad Pública y cada vez es más difícil que te den una cita médica en un tiempo razonable. Otro año más se cierran plazas en la Educación Pública mientras se mantienen los conciertos con la Educación Privada. La crisis de los migrantes en Canarias a la que ninguna institución parece importarle, etc.

Si, por el contrario, prestamos nuestra atención al panorama internacional la situación no es más alentadora: a las dos guerras a las que se está poniendo el foco de atención mediático, Ucrania y Gaza, han generado una disensión entre los socios históricos como EEUU y Unión Europea. EEUU y Rusia, se reparten Ucrania mientras Europa intenta entrar a formar parte del juego, siendo ignorada por las potencias principales, mientras que en todas estas negociaciones Ucrania no le dan el papel de “actor principal”. En Gaza, Israel sigue perpetrando un Genocidio, con el visto bueno de la “Comunidad Internacional” buscando apoderarse de todo el territorio palestino para que las constructoras del presidente norteamericano monten allí un resort de lujo para ricos. Europa prepara a sus ciudadanos para un posible conflicto y recomienda tener preparada una mochila para sobrevivir durante 72 horas en caso de conflicto bélico o desastre natural, mientras exige a sus Estados miembros que aumenten el gasto en defensa, para dejar de depender de la OTAN y EEUU militarmente. Donald Trump habla sin ningún tapujo de anexionarse Canadá y Groenlandia y envía a la mujer del vicepresidente de gira por Groenlandia en un acto de provocación. EEUU deporta a cárceles sin juicio previo a miles de inmigrantes, a los que después se les pierde la pista, sin que nadie pregunte por su salud. Las bolsas fluctúan generando una enorme inestabilidad financiera. Donald Trump firma con su rotulador aranceles a los productos de todo el mundo generando una guerra comercial…


Y mientras todas estas situaciones son provocadas por las decisiones de unos pocos, ¿qué hace la población? ¿por qué no se manifiesta para que se tenga en cuenta sus necesidades? La población, abrumada, sigue a lo suyo, esperando que todo lo que he comentado anteriormente le afecte lo menos posible.

“La gente reinterpreta las cosas para encajarlas en una estructura básica de valores morales que, de hecho, todos compartimos” Noam Chomsky