Mi infancia transcurrió en los años ochenta, y mis padres, que sí habían vivido en una dictadura de verdad, intentaron inculcarme la idea de la recién estrenada libertad con una frase: “Tu libertad termina donde empieza la del otro”.
Esta
frase, que parece haberse borrado del recuerdo colectivo, contiene dos
conceptos fundamentales para entender el significado de la palabra “libertad”,
estos conceptos son “Tu” y “otro”.
Vivimos
en una sociedad donde compartimos espacio y tiempo con personas que no son
igual que nosotros, “el otro” que no tiene porqué compartir nuestros intereses,
necesidades o deseos, y la realización de éstos están condicionados si para
llevarlos a cabo coartamos la libertad de los demás.
Sin
embargo, cuarenta años después, con un sistema democrático consolidado, un
sistema democrático imperfecto, pero democrático, al fin y al cabo, podemos oír
alusiones al ejercicio de la libertad constantemente.
La
primera vez que se hizo uso del concepto “libertad”, en el sentido en que desarrollo
este artículo, fue en las elecciones autonómicas del 2021, donde el Partido
Popular de Madrid usó el lema electoral de “socialismo o libertad”. Un recurso electoral
que contraponía su elección a sus adversarios de la izquierda ideológica, sin
embargo, no definía ni lo que significa “socialismo” ni lo que significa “libertad”
en su discurso, enmarcado en las elecciones autonómicas de ese año.
Desde ese momento el uso de la palabra “libertad” ha sido utilizado recurrentemente por los partidos de la derecha y extrema derecha española.
Pero
este discurso no es exclusivo de la política española. El anarcolibertario
presidente de la República Argentina obtuvo las llaves de la Casa Rosada con su
lema “Viva la libertad, carajo”, lo que sugiere un internacionalización del
discurso dentro del mismo espectro ideológico.
El
concepto de “libertad” se vacía de contenido para que cualquiera pueda llenarlo
en función de sus intereses.
Si
cada vez que alguien nos habla de “libertad” le preguntáramos ¿libertad para
quién? Y ¿libertad para hacer qué? Nos quedaría claro a que se refieren cuando
utilizan esta palabra.
Volviendo
al inicio del artículo, si mi libertad acaba cuando comienza la del otro, y
algunos dirigentes políticos prometen más “libertad” ¿quién tiene que renunciar
a parte de su libertad?
Son
muchos los ejemplos que se me ocurren, pero esto lo dejo en la libertad del lector
para elegir los que considere más apropiados.
“La causa de la libertad se convierte en burla si el
precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutarla” Gandhi




