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lunes, 1 de junio de 2026

TRAGEDIAS QUE NOS OBLIGAN A REFLEXIONAR MÁS ALLÁ

 La rapidez con la que transcurre la actualidad hace que noticias que fueron portada hace unos días sean olvidadas al poco tiempo, sin embargo, es preciso ser pausado en el análisis de la realidad y no dejar que el vertiginoso ritmo que nos hemos (o nos han) impuesto deje que ciertos sucesos pasen al olvido tan rápidamente, porque detrás de un suceso que puede parecer casual, hay un modo de vida y una forma de entender nuestro día a día que, en muchos casos, puede ser realmente peligroso.

Hace unas semanas nos enterábamos de la triste noticia del fallecimiento de una niña que había sido “olvidada” en la parte de atrás del coche por su padre, que era el encargado de llevarla a la guardería antes de ir a su puesto de trabajo.

Al parecer, mientras se dirigía hacia allí, recibió una llamada de teléfono de su trabajo, el padre aparcó el coche para atender la llamada y al terminar la conversación, habiendo aparcado en la zona donde habitualmente aparcaba para ir a trabajar, se bajó del coche y se fue a su puesto de trabajo, olvidando que su hija seguía en la parte de atrás del coche y que no la había llevado a la guardería. La tragedia se hizo patente cuando la madre de la pequeña fue a recogerla a la guardería a las 16:00 y le comunicaron que no había acudido ese día. Cuando descubrieron el paradero de la niña, ésta llevaba más de seis horas en el coche soportando altas temperaturas. La niña llegó al hospital en parada cardio-respiratoria falleciendo antes de entrar.

Lamentablemente, esta triste noticia se repite cada cierto tiempo, repitiendo causas similares en cada uno de los casos. No puedo ni intuir como se sentirá esa familia, y especialmente el padre que tuvo tan fatal descuido, pero este caso debe hacernos reflexionar más allá sobre el caso concreto.

La relación que establecemos con nuestro puesto de trabajo ha excedido todo tipo de límites, siendo capaz de abstraernos de responsabilidades mucho mayores como son la de atender a nuestros propios hijos.

Nuestra sociedad nos ha generado la necesidad de ser productivos y eficientes llegando al punto que obtener el éxito profesional es una de las identidades fundamentales a las que todos debemos aspirar. Por otro lado, los diferentes estímulos a los que somos sometidos provocan una falta de concentración que genera que cada vez cueste más planificar y establecer prioridades y en el caso de hacerlo, el trabajo, está por encima de todas ellas.

Tenemos la necesidad de reflexionar sobre el tipo de sociedad que hemos construido donde el ritmo, en muchas ocasiones, autoimpuesto, nos lleva a olvidarnos de nuestras principales responsabilidades. Nos va la vida en ello.

“Estamos siendo fagocitados por un sistema tecnológico que nos convierte en una pieza más de la maquinaria” María Novo

martes, 26 de mayo de 2026

LA CAÍDA DEL MITO

 

La muerte de Juan Carlos Aragón hace 7 años supuso una herida en el sentir de los carnavaleros y carnavaleras, El Capitán Veneno, el Ángel Caído del mundo chirigotero para denunciar a la Mafia del establishment de la fiesta gaditana con las letras ácidas de su comparsa, resultó que había sido Condenado por, ni más ni menos, violencia de género.

Su entierro fue tan multitudinario como el de cualquier persona influyente en la sociedad que le tocó vivir, un colegio de Cádiz lleva su nombre, rindiendo honores a aquel que cantaba verdades por febrero, y en 2024 se creó la Fundación Juan Carlos Aragón que tiene entre sus objetivos la conservación de su legado artístico y musical.

En esta serpentina de homenajes y tributos para el autor más valorado del comparsismo gaditano se incluía una estrella en el paseo de la fama del carnaval de Cádiz para el pasado 24 de mayo y ha sido en este momento cuando todo estalló por los aires, la denuncia pública de su exmujer (Paqui) ha sido apoyada por la primera exmujer del autor (Lola), su viuda (Luisa) y presidenta de la Fundación, sin embargo, pide respeto para su difunto marido y respeto para su hijo de 7 años de edad. Finalmente, el ayuntamiento de Cádiz ha rehusado a continuar con el homenaje.

Las preguntas que surgen de todo esta situación son: ¿nadie conocía la existencia de esta sentencia? si se conocía, ¿Por qué no se hizo pública al tratarse de un personaje tan relevante? ¿Ha prevalecido los beneficios que generaba la figura del autor frente a la verdad de la sentencia? La realidad es que se primó la creación del mito frente al realidad del hombre.

Hoy todo son apoyos a la víctima y repudio del sentenciado, se han iniciado los trámites para cambiar de nombre al colegio, se han paralizado las subvenciones públicas para su fundación, etc., pero estoy seguro de que muchas de las personas que hoy se rasgan las vestiduras conocían la existencia de esta sentencia y callaron hasta que la víctima no ha podido soportar más los homenajes a aquella persona que le hizo tanto daño.

La realidad es que Juan Carlos Aragón ha sido uno de los autores de carnaval más influyentes de los últimos treinta años, bordando con letras de oro su nombre junto a autores como Paco Alba, Antonio Martín, Antonio Martínez Ares, entre otros, aunque no haya sido ejemplo de pareja en su vida personal, del mismo modo que le pasara a otros muchos artistas en el pasado.

En definitiva, volvemos a la eterna duda: ¿se debe separar al artista de su obra? Una pregunta para la que cada cual debe encontrar su propia respuesta.

“El amor no padece violencia, pues la violencia no toca al amor” Platón