Esta semana ha aparecido en prensa la propuesta de Vox en el congreso de los diputados para prohibir el burka y el nicab.
Voy
a intentar hacer un análisis sobre esta propuesta, alejándome de parámetros
eurocentristas para ser lo más objetivo que mi subjetividad me permita.
La
propuesta de Vox, se limita a la visibilidad pública de las mujeres que usen
esa prenda, lo que supondría, en muchos casos, el “cautiverio”, en muchos casos
voluntario, de esas mujeres.
En primer lugar, habría que conocer cuales son los motivos que llevan a estas mujeres a utilizar una prenda que las invisibiliza ante la sociedad y una vez conocido los motivos, educar, argumentar y proponer alternativas donde estas personas elijan por sí mismas quitárselas.
La
reacción contra esta prenda de vestir solo traerá una reacción de la misma
intensidad en el sentido contrario, y es la decisión de usarlo como medio de
protesta.
La
medida de Vox, no busca la “libertad” de estas mujeres, sino la confrontación,
siendo una medida con una fuerte carga islamófoba, que además demuestra un profundo
desconocimiento del islam.
La
propuesta viene acompañada de una sanción económica para aquellas mujeres que se
atrevan a salir con estas prendas a la calle, una multa de 20.000 €, lo que
sería un motivo más para encerrar a estas mujeres, que, por tradición o
costumbre, deciden vestir esta prenda. Aquellas que sean obligadas a llevarla,
tienen a su disposición el teléfono 016 contra la violencia machista, por
cierto, teléfono que Vox quiere eliminar.
Si, por otro lado, lo que se persigue con esta propuesta es que nadie pueda andar por la calle con el rostro cubierto, me planteo tres conflictos con nuestras propias costumbres: la prohibición del traje típico de Vejer de la Frontera (las cobijadas), del capirote de penitente y de las máscaras de carnaval.
Por no decir la imagen de los ultraderechistas de Núcleo Nacional, organización de extrema derecha donde sus componentes aparecen con el rostro tapado en todas sus apariciones. Tres expresiones muy dispares donde la cara aparece tapada al público.
Para
eliminar el burka o el nicab de las calles, solo hay tres pasos a seguir: educación,
educación y educación.
La
prohibición es ineficaz e injusta, para concluir pondré dos ejemplos: la mayoría
de las personas no toman drogas, no porque esté prohibida, sino porque son
conscientes de que es perjudicial para su salud, otro ejemplo, de disminución
de consumo, sin prohibición, es que la mayoría de la gente no fuma por el mismo
motivo, porque las continuas campañas antitabaco les han convencido de que su
consumo es perjudicial, a pesar de que su venta sigue siendo legal.
“La libertad es la voluntad de ser responsables ante
nosotros mismos” F. Nietzsche





