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lunes, 18 de septiembre de 2017

EN BUSCA DE UNA VIDA QUE MEREZCA LA PENA VIVIR.



El pasado 13 de septiembre de 2017, el Diario de Cádiz publicaba la siguiente noticia: “Rescatado un menor oculto en el interior de un autobús procedente de Tánger”, el menor en cuestión, que cuenta con quince años de edad, se encontraba atrapado en un hueco situado en los bajos de un autobús que venía de la ciudad marroquí en una situación límite debido a las altas temperaturas, había accedido a los bajos del autobús con la intención de cruzar la frontera de manera irregular y después no había podido salir, por lo que la Guardia Civil se vio obligada a desmantelar los bajos de éste para poder rescatar al menor.



A pesar de que esta noticia pasa desapercibida en los medios de comunicación,  no refleja la asiduidad con la que los menores, sobre todo de origen marroquí, utilizan esta técnica para cruzar la frontera jugándose la vida, conscientemente, para alcanzar el “sueño europeo” que puede terminar convirtiéndose en una pesadilla.
Los titulares que ocupan los informativos referentes a la inmigración, están relacionadas con la llegada de embarcaciones repletas de personas, o de saltos masivos a las vallas de Ceuta o Melilla, quizás por el número de personas implicadas.
Los menores marroquíes no entran en masa en nuestras fronteras, pero sí es un goteo constante donde prácticamente a diario cruzan la frontera en los bajos de camiones o autobuses, tal vez debido a su poca visibilidad no sea noticia, pero las autoridades sí tienen constancia de su entrada.
Los menores una vez han llegado a España se dejan “atrapar” por la Guardía Civil con el objetivo de ingresar en un Centro de Protección hasta su mayoría de edad. Durante este periodo regularizan su situación, se forman, en la medida de sus posibilidades, y muchos de ellos se asientan en España o bien en cualquier país de Europa.
Pero la pregunta es ¿por qué un niño de quince años se juega la vida para llegar a Europa? La respuesta me la dio uno de estos menores hace muchos años; “para tener una oportunidad en la vida”.
El régimen alauita no tiene entre sus características el cuidado de la infancia y por ello, muchos de estos jóvenes se encuentran en la calle, mendigando un trozo de pan, combatiendo el frio a base de disolvente inhalado y durmiendo en la calle. Los centros de protección de menores en Marruecos son prácticamente inexistentes con poquísimas plazas disponibles por lo que muchos niños deambulan por las calles con un futuro incierto y sin nadie que vele por ellos.
Ante tal expectativa son muchos los que optan por jugársela y cruzar la frontera solos, soñando con tener un trabajo, una familia, un coche y una casa, objetivo que no todos consiguen por desgracia.
La migración de menores es un problema que la comunidad europea debería poner encima de la mesa en sus relaciones con Marruecos, pero donde priman los convenios de pesca con nuestro vecino del sur, por encima de la vida de los niños.
Para entender la realidad de estos niños es fundamental ver, el documental “Maldita Calle” dirigido por Juan José Ponce, y que se puede encontrar en youtube, de manera gratuita. Una vez visualizado el documental y teniendo un mínimo de empatía podremos entender que si nosotros nos encontráramos en la piel de esos niños nos jugaríamos la vida igualmente para poder tener, no digo una vida mejor, sino simplemente una vida.

Salud. 

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miércoles, 13 de septiembre de 2017

SIN RUMBO



Hace poco leí; “El Gobierno, vive al día; no se presenta como un porvenir franco, no significa un anuncio claro de futuro, no aparece como comienzo de algo cuyo desarrollo o evolución resulte imaginable. En suma, vive sin programa de vida, sin proyecto. No sabe dónde va porque en rigor, no va, no tiene camino prefijado, trayectoria anticipada”.
Este texto podía haber sido sacado de cualquier artículo de opinión de un periódico “serio” actual, o la reflexión de cualquier analista político que circunda las pasarelas televisivas de un espacio de debate a otro, pero está sacado de la obra de José Ortega y Gasset “La Rebelión de las Masas” publicada en 1930 y que mantiene, en los días que corren, total actualidad.



La “Rebelión de las masas” es el libro más difundido y polémico de Ortega y Gasset, aborda el fenómeno del hombre-masa, una de las grandes amenazas de nuestro tiempo y que recomiendo a todo aquel que quiera profundizar en la filosofía Orteguiana.
En el texto que destaco, Ortega y Gasset hace un claro guiño a la falta de programa de los gobiernos de su época, incapaces de tener un proyecto de futuro hacia el que dirigir a la humanidad, el fin de las utopías.
El texto, como decía al principio, puede trasladarse a la actualidad. Nos encontramos con un gobierno que no plantea un futuro esperanzador, es más, no plantea ningún futuro, simplemente gestiona la realidad del día a día, envuelto en casos de corrupción, prebendas a la banca y a las multinacionales, con múltiples cortinas de humo para tapar sus vergüenzas, pero en definitiva, sin proyecto de futuro.
El discurso de la oposición se ha anclado en la anticorrupción, a sabiendas que los españoles y las españolas no castigan electoralmente la corrupción, a las últimas elecciones me remito, no plantean tampoco una alternativa esperanzadora donde se superen las contradicciones provocadas por el capitalismo, mientras tanto las desigualdades siguen en aumento, como demuestra la quinta edición de la encuesta financiera de las familias del Banco de España donde se confirma un reforzamiento de la desigualdad en el reparto de la riqueza.
Hoy en España tenemos un gobierno que incumple sistemáticamente su programa electoral con el que se presentó a las elecciones y por lo tanto ha roto el “contrato” con los españoles, con los que le votaron y con los que no lo votaron. Al no tener programa, ni soberanía económica ni política, vaga como barco sin rumbo, a expensas de las olas en el océano de la geopolítica internacional.
La Constitución de 1978, ha sido pisoteada sistemáticamente desde su aprobación, donde los artículos que hacen referencia, por ejemplo, al derecho a una vivienda digna, un trabajo remunerado que te permita mantenerte a ti y a tu familia, etc. son papel mojado, y aun así los dos partidos que han gobernado España, PP y PSOE, tienen la poca vergüenza de llamarse constitucionalistas.
Mientras tanto el hombre-masa vaticinado por Ortega y Gasset sigue dejándose guiar por los medios de comunicación, generando una opinión interesada para que nada cambie, construyendo miedo a cualquier cambio en la población que sólo espera que pase la “tormenta económica” y soñando que su situación cambie como por arte de magia.
Podríamos profundizar en el texto, y comprobar cómo la reforma educativa del Partido Popular ha borrado la Filosofía de los temarios de bachiller, no interesa una población crítica, de cómo la enseñanza se va especializando hacia la profesión como generadora de mano de obra, obviando la cultura general que toda persona necesita para poder analizar la realidad que le rodea. En definitiva creando y fomentando el hombre-masa que Ortega y Gasset describe en su obra, sin otro objetivo que trabajar en lo que pueda y sin hacer mucho ruido.



Eduardo Galeano escribió una de las mejores explicaciones sobre para qué sirve la utopía: “la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Sin utopía el ser humano vaga por su existencia sin rumbo fijo, un gobierno que no trabaja por la creación de un mundo mejor, es un gobierno que no merece gobernar, un ser humano que no trabaja día a día por dejar un mundo mejor a los que les sobrevivirán no merece los avances que consiguieron los que le precedieron.

viernes, 8 de septiembre de 2017

ACABEMOS CON LOS TERRORISTAS.



La globalización, la transnacionalización de la economía y la geopolítica actual, ha importado no sólo, conocimiento, tecnología o personas, ha trasladado también alteridades que pretenden combatir la occidentalización de los parámetros culturales de las distintas culturas de la tierra. Uno de ellos, el más devastador, es la utilización del terrorismo como arma de guerra, una guerra no declarada, donde como siempre los muertos los pone el pueblo.



Los atentados sufridos en París, Bruselas o este último provocado en Cambrils y Barcelona, son ejemplos de cómo el terrorismo es utilizado como arma segando la vida de muchos inocentes, personas que nada tienen que ver con las oscuras intenciones de la geopolítica internacional. Personas que estaban en el momento y en el sitio equivocado, que fueron víctimas casuales de la violencia irracional.

No acabaremos con el terrorismo si provocamos odio a los que suponemos responsables, sean o no responsables, de estas masacres, ni culpando a toda una comunidad de lo que hace sólo una mínima parte de la misma, son muchas las identidades con las que cada uno de nosotros nos vemos identificados por lo que sería injusto que nos identifiquen únicamente por una de ellas. Además eso provocaría la reacción contraria y crearía más terroristas que los que quitaría. Por lo tanto el objetivo sería acabar directamente con los terroristas. Para eso se debería analizar las causas por las que estas personas deciden cometer un acto terrorista dispuesto incluso a dar su vida en dicho acto.

Esto es un tema que requiere una investigación profunda, pero de la que pretendo hacer un somero análisis.

Los atentados de Francia, Bélgica y España, tienen características comunes que no estaría de más analizar para conocer su origen:

Los terroristas son inmigrantes de 1ª o 2ª generación, bien con la nacionalidad, por nacimiento o adscripción, o mínimo la residencia en los países donde atentaron. Son jóvenes, con las características de todos los jóvenes, una edad emocionalmente inestable, inmerso en la búsqueda de su lugar en este mundo, vivían en barrios periféricos de la ciudad con una estructura marginal donde la subsistencia se mueve en una economía sumergida en ocasiones realizando actos ilegales, destacar que la mayoría tenía antecedentes legales por tráfico de drogas, eran jóvenes con una escasa formación, lo que les dificulta la entrada a un mercado laboral regularizado, que les permita tener unos ingresos dignos regularmente.



Vivir en entornos marginales, te convierte en sospechoso habitual dentro de una cultura de la violencia donde se establecen sus propias normas y leyes no regladas. La violencia es una herramienta común a la hora de resolver conflictos personales.

Todo esto sumado a la represión policial, típica en estos barrios, provoca una falta de identidad a la que poder acogerse, por lo que se mantienen alertas a cualquier tipo de movimiento con los que sentirse identificados.

A todos estos datos están muy atentos los adoctrinadores y captadores de yihadistas que saben utilizarlos con mensajes donde estos jóvenes se sienten valorados en una sociedad que no los valora y les da un fin por el que vivir y en muchos casos incluso morir.

Estas características generales, eliminando la del origen inmigrante, son las utilizadas por todo tipo de movimientos marginales y organizaciones violentas, como; grupos skinhead, sectas religiosas, incluso los ejércitos de la mayoría de los países donde la mayor parte de sus soldados en sus cuerpos de élite vienen de las capas más desfavorecidas de sus poblaciones, un ejemplo de ello son los marines de EEUU o la legión extranjera francesa.

La solución al terrorismo debe ser política, actuando en los barrios más deprimidos con el objetivo de que sus jóvenes no tengan la necesidad de abrazar organizaciones marginales donde sentirse queridos y valorados, y tengan una oportunidad de utilizar las herramientas necesarias para sentirse identificados con la sociedad que les rodea.

Por nuestra parte, no estaría de más que dejáramos de generalizar, ya que como dijo Hermann Keyserling “Generalizar es siempre equivocarse”.

Salud.

miércoles, 30 de agosto de 2017

EJERCICIO DE IMAGINACIÓN



Vivimos en una sociedad perfectamente estructurada, donde todos y todas cumplimos una función básica para el mantenimiento de la misma, todas las noches nos acostamos sabiendo a grandes rasgos como será el día siguiente, levantarnos, trabajar, comprar, comidas, etc.

Pero hagamos un ejercicio de imaginación. Imaginemos que un buen día nos levantamos y todo el mundo, tal y como lo conocemos ya no existe, el dinero ha dejado de tener valor, al igual que los documentos de propiedad, las viviendas se encuentran inhabitables y nos encontramos sumidos en un caos estructural. ¿qué haríamos para seguir adelante?



            Es notorio que no podríamos seguir adelante de manera individual, ya que, cada uno con nuestras diferentes habilidades, somos necesarios para el bienestar de los demás, por lo que deberíamos organizarnos para poder cubrir las necesidades de todo el conjunto de personas que nos encontráramos en esta situación. Por lo que habría que dividir el trabajo con la intención de que todos y todas tuviéramos nuestras necesidades cubiertas.

En primer lugar habría que solucionar el problema de la alimentación, por lo que un grupo de personas deberían dedicarse a la agricultura, la ganadería (en un primer momento habría que combinarla con la caza) y la pesca, para poder nutrir de alimentos al grupo.

En segundo lugar, habría que dotar a todas las personas de abrigo, sería necesario la confección de ropas que nos protegiera de las inclemencias climáticas.

Una vez resuelto el problema de la comida y el abrigo, sería necesario construir viviendas suficientes para toda la población, para que no hubiera que  vivir a la intemperie.

No podríamos olvidarnos de los más jóvenes, debería de haber personas dedicadas al cuidado y formación de los niños y niñas, ya que los más pequeños serían los encargados de perpetuar la sociedad que nos hemos visto obligados a fundar, hasta que tuvieran la edad suficiente para realizar los trabajos necesarios para contribuir a su mantenimiento y el de los demás.

Las personas enfermas deberían de tener el cuidado suficiente y no verse obligados a realizar trabajos que no podrían realizar debido a su salud, por lo que necesitaríamos personas dedicadas a estos trabajos.

Las personas mayores también deberían estar exentas del trabajo, ya que sus fuerzas ya no son las mismas que las de la gente joven, y no podrían realizar el duro trabajo que tendríamos por delante.

Entiendo, que esto no es más que un ejercicio de imaginación, y quedan una infinidad de “flecos sueltos” que por razones de tiempo y espacio no voy a desarrollar, pero donde se dan por cubiertas las líneas básicas para construir los pilares fundamentales de una sociedad arcaica que parte de cero, y por lo tanto, son los trabajos más importantes de cualquier sociedad donde quedan solucionadas las necesidades básicas, y que sin ellos la supervivencia sería mucho más dura por no decir, casi imposible.

Creo que todos estaremos de acuerdo en estos puntos, pero podrían decirme, donde quedan los banqueros, los futbolistas... que están infinitamente mejor pagados que los oficios que he nombrado anteriormente (agricultores, ganaderos, gremios de la construcción, médicos, educación...) y sin embargo no tendrían cabida en la construcción de una sociedad. Mal vamos, cuando un futbolista gana más dinero que un médico y está mejor valorado que un maestro, o un agricultor, por ejemplo.

Como dijo Lope de Vega, “Ni el rey comería si el labrador no labrase”

Salud.