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miércoles, 13 de mayo de 2026

DE MANZANAS Y HOSPITALES

 

Si yo tuviera un manzano, para poder comer una manzana únicamente tendría que ir al árbol y coger el fruto de entre sus ramas, además con las manzanas que no me comiera podría hacer un montón de recetas, es cierto que, para que el manzano siguiera dando sus frutos tendría que invertir tiempo y dinero necesario para su mantenimiento, esta inversión no sería muy costosa, otra de las inversiones que podría hacer es plantar más manzanos para poder obtener más manzanas, pero si se diera el caso de que no dispongo de un manzano ni posibilidad de tenerlo, siempre podría acudir a una frutería o supermercado donde comprar las manzanas que quisiera, evidentemente el costo de la fruta sería mucho mayor que en el caso anterior, ya que tendría que contar con el beneficio de todas las personas que intervienen en el proceso necesario para que la manzana termine en el supermercado.

Lo que no tendría mucho sentido sería plantar un manzano, cuidarlo para que de frutos y cuando el árbol esté a punto de dar manzanas, cederlo a un supermercado para después ir a comprar allí las manzanas a un precio elevado.

Algo similar ocurre con la gestión de la sanidad, con lo que se ha llamado la “gestión público-privada”.

Desde la administración pública se invierte en la formación de los profesionales sanitarios, se construyen hospitales con dinero público y cuando se está a punto de ponerlo al servicio de la población, se cede su gestión a empresas sanitarias que pasan una cuantiosa factura a la administración pública por atender a los ciudadanos que se les asigne.

Y es que para el presupuesto del 2026 la Junta de Andalucía ha incluido más de 16.000 millones de euros para sanidad, una cantidad que aun siendo la más alta de los últimos años, irá a parar en gran medida a manos de empresas privadas.

El truco de esta modalidad de gestión es que el ciudadano no abona directamente el costo de las pruebas o consultas que se realizan en estos centros, sino que es a través de los impuestos que todos (o casi todos) pagamos como se realiza el abono de estas cuantiosas facturas. Se da servicio público a través de empresas privadas, pero las facturas se pagan en base a dinero público.

Siempre he dicho que un presupuesto aguanta todos los números que queramos hacer, lo interesante sería saber cuantos de esos 16.000 millones de euros terminan en manos de empresas privadas.

“Vivimos una época que promueve los sueños tecnológicos más delirantes, pero no quiere mantener los servicios públicos más necesarios” Slavoj Zizek

 

miércoles, 6 de mayo de 2026

CONFRONTAR DISCURSOS

 La teoría de las ventanas rotas aplicada al discurso político

En 1982, James Q. Wilson y George L. Kelling propusieron “la teoría de las ventanas rotas”, esta teoría viene a decir que los pequeños desordenes, si no son corregidos rápidamente, fomentan comportamientos cada vez más graves, ya que generan una sensación de impunidad que agrava ese tipo de comportamientos.

Esta teoría, que originalmente se aplicaba a las conductas delictivas y antisociales, puede aplicarse a los discursos que ciertos partidos políticos usan actualmente. Serían muchos los ejemplos que se pueden poner, el origen del discurso racista y abiertamente xenófobo comenzó como meras insinuaciones para terminar protagonizando discursos abiertamente radicales contra personas racializadas u originarios de países que son percibidos como pobres, discursos que terminan convertidos en políticas que fomentan la discriminación.

Si estos primeros mensajes xenófobos hubieran sido censurados por la población y medios de comunicación, no habrían llegado a propagarse de la manera que lo han hecho durante los últimos diez años. A finales del siglo pasado hubiera sido impensable que mensajes de corte racista, como los que escuchamos en la actualidad se hubieran difundido a la velocidad que lo han hecho, ya que la población estaba concienciada con la importancia de los Derechos Humanos y la universalidad de las políticas sociales, sin embargo el comienzo del siglo XXI, nos está dejando pinceladas que recuerda mucho a los años treinta del siglo pasado donde el ascenso de regímenes totalitarios dio pie a la II Guerra Mundial y a la muerte de millones de personas en campos de exterminio.

Y es que la extrema derecha mundial ha encontrado en la población migrante el chivo expiatorio propiciatorio para ser culpado de todos los males de los distintos países donde tienen voz y medios para amplificar su mensaje, mensaje que, dicho sea de paso, no soporta el más mínimo análisis estadístico.

En los años noventa nos llegábamos a preguntar como era posible que un personaje como Hitler hubiera llegado a la cancillería de Alemania, era un tema que la mayoría de los jóvenes de entonces no encontrábamos explicación, hoy la actualidad nos ha dado la respuesta.

Cuando la empatía y la solidaridad desaparece, cuando la razón es amenazada por el instinto, aparecen los monstruos que un siglo atrás cabalgaron por Europa, esta vez con la pretensión de que su influencia sea global. En nuestras manos está que no sea así.

“La política y la economía actuales centran la atención en el ego” Byung-Chul Han