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miércoles, 19 de julio de 2017

“EL GATOPARDO” O CÓMO LA HISTORIA SE REPITE.

Tomasi de Lampedusa escribió su única novela en 1958, “El Gatopardo”. En ella describe las vivencias del noble siciliano Fabrizio Corbera, el Príncipe de Salina, y su familia, durante el periodo de la unificación italiana, comandada por Garibaldi, lo que supuso la revolución burguesa italiana que provocó el paso del antiguo régimen, a la edad contemporánea en aquella zona.
En uno de sus párrafos mientras uno de los protagonistas, el noble sobrino del Príncipe, confiesa a Don Fabrizio su intención de ingresar en las filas del ejército de Garibaldi y al ser increpado por su tío le responde: “Si allí no estamos también nosotros, esos nos endilgan la república. Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie.”
Más adelante, el Príncipe de Salina, que representa al Antiguo Régimen, hace la siguiente reflexión a uno de los burgueses seguidores de Garibaldi: “No queréis destruirnos a nosotros, vuestros “padres”. Queréis sólo ocupar nuestro puesto. Con dulzura, con buenas maneras, pero metiéndoos en el bolsillo unos miles de ducados”.
            Reflexión que se encuentra patente en toda la novela pero que se ve confirmada cerca del final de la historia: “El patrimonio dividido y vuelto a dividir, en la mejor hipótesis, equivalía al de tantas otras casas inferiores y era enormemente más pequeño que el que poseían algunos opulentos industriales”.



                        Encuentro en esta novela muchas coincidencias en distintos períodos históricos, y en distintos países, pero me centraré en los últimos cuarenta años de nuestro país.
                La transición fue el último cambio histórico importante en España, se hacía “borrón y cuenta nueva” con la etapa anterior, y se afrontaba el futuro con ilusión, con ganas de modernizar un país que aún vivía en blanco y negro, pero ¿realmente fue tal el cambio?, si somos objetivos, la transición fue dirigida por Adolfo Suarez, ex – falangista y ministro del régimen franquista, y Juan Carlos I, pupilo del dictador y suplente de éste en sus periodos de convalecencia, en este panorama nos encontramos nuevos protagonistas que pretenden sustituir en el poder a la vieja guardia franquista, que cómo se vería más tarde sólo se limitaron a sustituirlos “metiéndose en el bolsillo unos miles de ducados”, cambiaron la camisa azul por el traje y corbata pero el pueblo siguió sufriendo las mismas calamidades, matizadas por periodos de bonanza y crisis económicas. La democracia prometida no iba a restituir la legalidad vigente antes del golpe de estado del 36, sino que iba a restituir una monarquía sin realizar un referéndum que la legitimara, el propio Adolfo Suarez, dijo que no se había hecho ese referéndum sobre la forma de Estado porque sabía que lo perderían los monárquicos, y justificó la implantación de la corona con el apoyo que había recibido la Constitución del 78. El sistema “democrático”  implantado iba a limitarse a llevar a cabo unas elecciones cada cuatro años y nada más.



            Los años pasaron y llegamos a mayo de 2011 y el surgimiento del movimiento de 15M, por primera vez en 33 años se cuestionaba el proceso de la Transición y parecía que el pueblo se levantaba, pero la falta de organización de los partidos que cuestionaban el régimen, la habilidad de los partidos del Sistema junto con los medios de comunicación que no tardaron en manipular los mensajes que se lanzaban allí promoviendo el mensaje de “no somos ni de izquierda ni de derechas” hizo que el abstencionismo ganara en las elecciones de aquel año dando al Partido Popular una mayoría absoluta aplastante a pesar de haber perdido un considerable número de votos con respecto a las elecciones anteriores.



            ¿Qué fue de las reivindicaciones de aquel movimiento? ¿Por qué nadie habla ya de la Tasa Tobin o de las listas abiertas? Por ejemplo.
                Los partidos representantes de la “nueva política” ¿traen nuevas propuestas o son un cambio estético? ¿Por qué se ha desmovilizado la población? ¿se han solucionado los problemas que sacaron a millones de personas en todo el país o existe esperanza de que se solucionen?



                Definitivamente todo ha cambiado pero en realidad todo sigue igual.

Salud.

miércoles, 12 de julio de 2017

DEMOCRACIA



En los tiempos que vivimos es necesario que vuelvan a definirse algunos conceptos de uso generalizado que han terminado desvirtuándose, vaciando su significado original y pudiendo ser utilizados para defender una postura y la contraria, conceptos que son utilizados por periodistas, políticos, analistas, y por extensión por la mayoría de las personas sin un significado claro contribuyendo así a la desinformación generalizada de la mayor parte de la población.
Uno de estos términos es el concepto de “Democracia”. En estos días parece que el término “Democracia” es un comodín con el que justificar cualquier acción política, “Todo se hace por el bien de la Democracia”, podemos ver como Puigdemont quiere hacer un referéndum como ejercicio democrático, y García Albiol está en contra porque el referéndum ataca a la Democracia, ambos defienden posturas enfrentadas escudándose en un mismo concepto, el concepto de Democracia, un concepto al que han vaciado de significado.
Con la llegada del 15M y su lema “Lo llaman Democracia y no lo es” parece que se puso patas arriba el significado de la palabra en la que se sustenta todo una estructura sociopolíticoeconómica y ahora todos quieren actuar en nombre de la Democracia pero pocos son capaces de dar una definición de qué es la Democracia.
 

Han convertido la palabra Democracia en una palabra sin significado, consiguiendo que sea utilizada para justificar cualquier acción promoviendo la demagogia política. En un país que ha sufrido cuarenta años de dictadura, si hacen algo en nombre de la Democracia no puede ser malo. Hoy todo el mundo es demócrata, algunos de estos demócratas siguen sin condenar la dictadura franquista, todo se hace por el bien de la democracia, aunque incumplan sus programas electorales, y nadie da una definición de lo que significa la Democracia.
El papel de la prensa es fundamental para alimentar o reconducir esta situación, pero parece que a día de hoy están más por seguir vaciando de contenido una palabra tan importante como la que estamos hablando, dando rienda suelta a demagogos profesionales que se dedican a desinformar a través de distintos medios de comunicación.
Habría que hacerse varias preguntas para poder llegar a definir la palabra “Democracia”:
¿Se puede ser más o menos democrático?
¿La democracia es un fin o un medio?
¿Existen distintos tipos de democracia?
¿Para qué sirve la democracia?
Si contestan a estas preguntas con sinceridad llegarán a la conclusión de que no es fácil llegar a acotar lo suficiente el concepto de Democracia para darle un significado concreto, o ¿quizás nos empeñamos en seguir llamando democracia a algo que realmente no lo es?
Para la Real Academia de la Lengua el significado de Democracia es el siguiente:
“Doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder por medio de representantes elegidos por sufragio universal”.
Partiendo de esta definición la próxima vez que escuchen a alguien hablar de Democracia, vean si se ajusta a este significado y podrán descubrir si se trata  verdaderamente de democracia o si esa palabra no tiene ningún significado para esa persona.
Como dice Alain Badiou, en su ensayo El emblema democrático, “Todo discurso te será perdonado siempre que lo hagas en nombre de la democracia”.
“Democracia” se ha convertido en un emblema, una bandera de esta sociedad en la que vale todo, y mientras se haga en nombre de la democracia no debe ser cuestionado.
“Democracia” no es el único concepto que debe ser redefinido, también habría que analizar conceptos como: “izquierda”, “terrorismo”, “fascismo”, “populismo”, por las mismas necesidades.
Este tema tiene una grandísima profundidad, y no es mi intención llenar de contenido el concepto Democracia, para eso “doctores tiene la iglesia”, pero sí, que el lector reflexione y sea crítico con lo que oye, ve o lee, saque sus propias conclusiones y no se deje engañar, no hay tantos “demócratas” y no todo vale en “democracia”.
Salud.

martes, 4 de julio de 2017

SOCIALDEMOCRACIA – EXPERIMENTO FALLIDO.



Nos encontramos en plena precampaña electoral a las elecciones presidenciales en Alemania, y como es normal, los distintos partidos van tomando posiciones para afrontar la cita que tendrá lugar el próximo 24 de noviembre de este año.
Como todos sabemos durante esta legislatura el Partido Socialdemócrata Alemán y el Partido Demócrata Cristiano han sido socios de gobierno en el país teutón, pero con la aproximación de la cita electoral es el momento de tomar distancia para poder afrontar el nuevo ciclo.
El primero en posicionarse fue el Partido Socialdemócrata Alemán que el pasado 24 de junio anunció que no firmaría ningún pacto de gobierno con los conservadores, a no ser que se contemplara el matrimonio igualitario en la legislación alemana, en palabras del socialdemócrata, Heiko Maas, actual Ministro de Justicia: “El SPD no va a firmar ningún pacto de coalición de Gobierno en el que no se contemple el “Matrimonio para todos”. Esta es una cuestión de justicia”, unas declaraciones hechas en las postrimerías de la celebración del día del Orgullo Gay que se celebraría el 28 de junio, cuatro días después lo que le granjeó la simpatía de los círculos progresistas alemanes, indicando así las líneas ideológicas en las que iba a encuadrarse la campaña electoral del SPD, distanciándose de los conservadores de Merkel y de los sectores más reaccionarios de Alemania. Posicionando al Partido Socialdemócrata como los adalides de la libertad, conscientes del mal momento que atraviesa la socialdemocracia europea.


Cual fue la sorpresa de todos, cuando seis días más tarde, el 30 de junio del 2017, el Parlamento alemán aprobaba el Matrimonio Igualitario por mayoría, con el voto en contra de la propia Canciller, Angela Merkel.







Pero analicemos la situación y el porqué de estos hechos.
Con la aprobación de esta ley, el Partido Democristiano rompe frontalmente la estrategia de campaña de los socialdemócratas, dejando sin argumentos diferenciadores a los progresistas de los conservadores, el voto en contra de Angela Merkel le da el “lavado de cara” suficiente ante los votantes conservadores alemanes posicionados contra el “Matrimonio Igualitario” ya que ella es la cara visible del Partido Conservador, igualmente se asegura un posible socio de un futuro gobierno repitiendo la Gran Coalición de esta legislatura.
Para los conservadores la aprobación de esta ley no supone el más mínimo desgaste electoral, mientras que para los socialdemócratas pierden un foco de diferenciación con los conservadores con los que han cogobernado durante estos cuatro años, con una socialdemocracia en crisis y sin expectativas de ser opción de gobierno.
El caso alemán es un claro ejemplo de la pérdida de identidad de la socialdemocracia europea, que si en sus orígenes tuvo como objetivo superar el sistema capitalista utilizando los mecanismos que facilitaba la democracia burguesa, a día de hoy se ha convertido en uno de sus fieles protectores sin que los ciudadanos vean la diferencia entre los conservadores y los socialdemócratas. Mientras liberales y conservadores se dedican a gobernar para las grandes multinacionales, la socialdemocracia pretende ganarse el favor de los ciudadanos con propuestas de artificio, que no llevan a un cambio socioeconómico en beneficio de la mayoría.
A la derecha europea y mundial, le da igual que las personas del mismo sexo se puedan casar, sean o no religiosas, sean blancos, negros o amarillos, ya que todos somos simples consumidores y como tal nos tratan.
Durante la campaña electoral española de 2011, durante el programa televisivo “Tengo una pregunta para usted” donde los ciudadanos preguntaban a los candidatos a la Moncloa los temas que verdaderamente les preocupaban un ciudadano preguntó, al entonces candidato por el Partido Popular Mariano Rajoy, si podría casarse con su novio si él ganaba las elecciones ya que la boda la tenía concertada para después de éstas, a lo que el candidato popular le respondió que podía seguir los preparativos de la boda que se podría casar sin problemas. Hay que recordar que el matrimonio igualitario es legal en España desde el 3 de julio de 2005 y que el Partido Popular realizó una importante campaña en contra de éste.
La socialdemocracia europea ha perdido toda confianza de la ciudadanía, ya que ha servido para apuntalar las políticas neoliberales contra el beneficio de la mayoría social, debe de dejarse de políticas superficiales y volver a sus orígenes ideológicos, realizar propuestas rupturistas que sean inaceptables para los defensores de las políticas neoliberales que tanto daño están haciendo a la ciudadanía, hablar de la nacionalización de los sectores estratégicos y de políticas sociales reales, que confronten directamente con la gestión económica de cualquier país.
Me alegro enormemente de la aprobación del Matrimonio Igualitario en Alemania, pero creo que ha sido un error estratégico por parte del SPD la manera de plantearlo y ha dejado que los conservadores les metan un gol por toda la escuadra.
Salud.

miércoles, 28 de junio de 2017

A VUELTAS CON CATALUÑA

              Mucho se ha escrito ya sobre el proceso de independencia de Cataluña, pero es conveniente recordar los orígenes del callejón sin salida en el que parece haberse metido tanto el Gobierno Central como la Generalitat de Cataluña.
             El nacionalismo catalán, ha sido sostenido históricamente por Ciu, que ha negociado indistintamente con los gobiernos tanto del Partido Popular como del Partido Socialista, sacando partidas sustanciosas para su región, sin establecer líneas rojas muy difíciles de sobrepasar por los distintos gobiernos centrales.
                La crisis financiera del 2008 hace que Cataluña, como el resto del Estado aplique una serie de recortes sociales que levantan el descontento de los ciudadanos catalanes, ya que, como en el resto de España, quienes soportan la mayor parte de los recortes son los trabajadores y trabajadoras catalanes, ante el descontento generalizado y temiendo perder su cuota de poder la estrategia urdida por Ciu es “sacar a pasear la bandera”.



                Es por ello, que en 2011, alude a un trato desigual entre Cataluña y País Vasco, y exige al gobierno central un pacto fiscal similar al histórico Fuero Vasco, aludiendo a que si Cataluña contara con la misma financiación que vascos y navarros no hubiera tenido necesidad de realizar los recortes tan sangrante que estaba llevando a cabo, por lo tanto puso la diana en los “verdaderos culpables” de su política restrictiva con su habitual “España nos roba”.



            Este discurso victimista, no cayó en saco roto y fue utilizado por el Partido Popular, para atacar al nacionalismo catalán con la idea de abanderar la “unidad de España” contra los “rompe patrias” insolidarios del Este peninsular, utilizada como cortina de humo para distraer a los ciudadanos de los recortes que ellos estaban llevando a cabo. Ambos utilizaron discursos vacíos de argumentos racionales enarbolando las distintas banderas nacionales con el fin de exaltar a sus seguidores en sus distintas emociones patrias.
                Esta táctica no es nueva, ya que los movimientos nacionalistas nacieron en el Siglo XVIII, con el auge del capitalismo industrial exaltando los ideales de la Revolución Francesa, en contra de los Estados absolutistas de la época, con el mismo objetivo: la acumulación de poder económico por parte de la oligarquía burguesa en contra de la nobleza estatal, como dice Frantz Fanon en su ensayo; África: La trampa del nacionalismo los movimientos nacionalistas sólo han servido para llevar a cabo un cambio de manos en el poder económico mientras el pueblo sigue pasando las mismas penalidades.
            El nacionalismo, cualquier nacionalismo, se nutre de dos fuentes: un pasado común con una historia compartida y una alteridad o contrario que perjudica el desarrollo de esa nación, tocando la fibra emocional de la población que al sentirse herida en sus sentimientos nacionales prioriza la defensa de éstos en contra de intereses de clase.



                Que la situación catalana está en un callejón sin salida, no es algo que yo vaya a descubrir, se ha convertido en un problema político de difícil solución: La Generalitat quiere realizar un referéndum pactado para Cataluña, con el Gobierno Central y este se niega a aceptar estas condiciones ya que la Constitución deja claro que la soberanía nacional recae en el conjunto de todos los españoles. Por lo tanto, la única salida que le queda a la Generalitat es hacer un referéndum no pactado, por lo que no tendrá una participación significativa lo que no legitimará el proceso. Por otro lado la Generalitat podría pactar un referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña en todo el Estado Español, lo que si estaría dentro de la Constitución y después acogerse a los resultados de las fronteras catalanas para legitimar el proceso de legitimación, pero esto supondría dar un paso que rompería el tira y afloja con Madrid y por lo tanto el fin del circo, algo que no conviene ni al gobierno catalán ni al central.
                En todo este circo no he metido ni a ERC ni a la CUP, por una sencilla razón, son partidos independentistas, que aunque parecido, no es lo mismo que nacionalista, y por lo tanto sus objetivos son otros distintos a los de los partidos nacionalistas.
            El derecho de autodeterminación de los pueblos, está recogida en los pactos internacionales de Derechos Humanos y también en numerosas resoluciones de la Asamblea General de la ONU.
            Voy a concluir con dos citas que resumen mi parecer sobre esta cuestión:
“La burguesía no tiene Dios, no tiene patria, sólo tiene bolsillos” Juan Manuel Sánchez Gordillo.
“Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad” Arthur Shopenhauer.

Salud.

martes, 20 de junio de 2017

SILENCIANDO LA HISTORIA.



El pasado 15 de junio pudimos ver como muchos titulares de la prensa nacional recordaban la efeméride de las primeras elecciones democráticas.
                Es curioso como en RTVE, parece que en España nació la democracia aquel 15 de junio de 1977,  como si hubiera sido la primera vez que en España hubiera habido elecciones democráticas. El titular decía así: “Las primeras elecciones de la democracia: cuarenta años de tolerancia”. Este “inocente” titular esconde todo un fondo manipulativo en su interior, otra cuestión importante es como ninguno de los portavoces de los principales partidos del arco parlamentario hicieron mención a la anterior etapa democrática del país en sus declaraciones, lo que denota un discurso aceptado y no cuestionado por nadie, de que la democracia llegó a España en 1977, una victoria del sistema incuestionable incluso para los más críticos.



                En todas las noticias que he podido leer sobre el tema, ninguna hace referencia al periodo democrático durante la Segunda República, parece que no existe España antes de la toma del poder por los militares golpistas.
                Llama la atención como los titulares marcan el ideario colectivo, que sin capacidad crítica asume los dictados del poder, y no digo el gobierno, digo el poder, aquel que dicta las directrices a seguir y que no es elegido en las “democráticas” elecciones, hablo de los poderes económicos, mediáticos y productivos.


                Michel Foucault, filósofo estructuralista francés (1926 – 1984) decía que era en el discurso donde residía el poder porque era el discurso lo que determinaba lo que era o no verdad. El discurso, aceptado por todos, es que antes de Franco, no había nada, y eso es rotundamente falso, antes del golpe de Estado de 1936, España era una República democrática, con sus elecciones, su parlamento, su Constitución… la principal diferencia con la democracia actual es que el jefe del Estado también era elegido por las urnas, por lo que me atrevo a afirmar que era más democrática que la actual. Todo esto parece haber desaparecido del ideario colectivo.


                La negación de la primera etapa verdaderamente democrática de España, busca hacer desaparecer de la historia aquella etapa, ya que lo que no se nombra, no existe, y si entramos en comparaciones puede que la actual no sea tan democrática como parecen hacernos creer.
                Las primeras elecciones, plenamente, democráticas de España se llevaron a cabo el 19 de noviembre de 1933, y porqué de esta fecha. Fue entonces cuando las mujeres pudieron votar libremente en nuestro país.
                Actualmente parece que los derechos han sido regalados por los “padres de la democracia de 1978”.
                El derecho a voto de la mujer, no ha sido ningún regalo, fue una lucha dura, protagonizada por mujeres como Clara Campoamor y Victoria Kent, entre otras, herederas del movimiento sufragista inglés a quienes las mujeres, y los hombres también, de este país nunca podrán estar suficientemente agradecidas, pero cuya historia ha sido silenciada una y otra vez por el discurso hegemónico heredado de la transición.


                Clara Campoamor y Victoria Kent, a pesar de no poder ser votadas por las mujeres, pudieron presentarse a las elecciones de 1931 y poder luchar por el hito del sufragio femenino desde el Parlamento, luchando, no sólo, a izquierda y derecha del arco parlamentario, sino también contra toda la prensa del país, pero la firme convicción de un derecho justo avalado por el artículo 36 de la Constitución de la Segunda República: Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.
                De ahí que el 19 de noviembre de 1933 las mujeres españolas pudieran ejercer el voto, ningún país puede llamarse democrático si no cuenta con la mitad de su población a la hora de las consultas electorales.
                Tras la victoria fascista en 1939, se instauró en España un régimen totalitario, que hizo que todas las luchas, quedaran aletargadas durante un largo invierno que duró cuarenta años, pero tras el fin de la dictadura el voto de las mujeres no era cuestionado, la lucha la habían llevado a cabo las abuelas de las mujeres que votaron aquel 15 de junio de 1977. Nadie nos ha regalado nada.
                La dictadura franquista utilizó la mano de hierro con la población española, el pensamiento único, era la base de la estabilidad nacional, las luchas de Campoamor y Kent fueron silenciadas, la mujer volvió a la casa, siendo su única labor, cuidar de la casa y atender las necesidades de su marido e hijos.
                Cuarenta años después, tras la muerte de Franco, otra generación lleva el timón de la nación, y un cambio de régimen parecía inevitable, aunque los poderes fácticos no iban a permitir que se volviera a la legalidad constitucional, rota por el Golpe de Estado, la guerra civil y la posterior dictadura, previa. Hace poco ha salido a la luz un video de Adolfo Suarez diciendo que no hicieron un referéndum sobre Monarquía o República porque si lo hubieran hecho hubiera ganado la República por lo que camuflaron la legitimación de la corona con la aprobación por referéndum de la Constitución de 1978.
                La nueva etapa democrática de España iba a estar enmarcada por la restauración de la monarquía, la inclusión de España en el bloque capitalista, hasta entonces se había mantenido entre los países no alineados, y el bipartidismo político. Todo esto bien aderezado con una buena dosis de amnesia histórica.
  
             Ya  Orwell, en su novela 1984, describía a su protagonista, Winston Smith, como trabajador en el Ministerio de la Verdad, cuya función era cambiar los titulares de los periódicos pasados por titulares que beneficiaran al sistema creado por el Gran Hermano. La visión de Orwell no dista mucho de la realidad actual.

 

                De ahí la importancia de recordar que hubo una España democrática previa a 1977, que fue destruida por un golpe de Estado, cruel y genocida que la mantuvo silenciada durante cuarenta años, no permitamos que la lucha de quienes nos precedieron caiga en el olvido, siendo silenciada en la actualidad.
Salud.

miércoles, 14 de junio de 2017

LAICISMO Y ANTICLERICALISMO



Laicismo y anticlericalismo  son dos términos que se utilizan alegremente y que se suelen confundir en su significado.
El primero según la real academia de la lengua es referido a la doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto a cualquier organización o confesión religiosa.
El segundo, siguiendo la misma fuente, es la doctrina o procedimiento contra el clericalismo. Animosidad contra todo lo que se relaciona con el clero.
Si buscamos el término “clericalismo” en el mismo diccionario, podremos observar que en su primera acepción su significado es la influencia excesiva del clero en los asuntos políticos.
Una vez analizados sus significados, podemos observar que existe una sutil, pero importante diferencia entre uno y otro.
Mientras “Laicismo” tiene un significado positivo, que es la independencia de la persona y el Estado de la influencia religiosa, el otro, “Anticlericalismo”, tiene un significado negativo, y es el posicionamiento en contra de la excesiva influencia política del clero.
Hay que diferenciar dos aspectos de este tema en cuestión. Mientras el Estado, la política, pertenece a lo público, la religión pertenece al ámbito de lo privado, el primero es terrenal y el segundo “espiritual”.
En el ámbito  privado cada uno es libre, de ayunar durante el mes de ramadán, o de no comer carne los viernes durante la cuaresma, peregrinar al Rocío o a la Meca, circuncidarse o mantenerse célibe.
Todas estas posturas son respetables mientras sigan dentro de la esfera de lo personal, el Estado debe permitir que cada cual pueda vivir su fe, sin imponérsela a otro, en la esfera privada, en solitario o en comunidad.
El problema surge cuando esa esfera privada, trasciende a la esfera pública y una confesión, da igual que sea, cristiana, musulmana, judía o cualquier otra, trata temas más terrenales que espirituales.
Cuando una confesión no paga impuestos, entra dentro de las obligaciones del Estado reclamárselas, cuando incita a sus fieles en posturas políticas es el deber del Estado recriminárselo. Esta sería la función del Estado laico.
El anticlericalismo ha sido siempre asociado, al menos en España, con movimientos de izquierdas, y ha utilizado de manera violenta, bien sea verbal o física sus acciones contra el excesivo poder público de la iglesia.
Pienso que las acciones anticlericales perjudican a los movimientos de izquierdas más que a ningún otro y afianza las posiciones de poder de la iglesia con respecto al Estado.
La fe, es emocional  e irracional, dicho esto con el mayor de los respetos y cuando los seguidores de una religión sienten atacadas sus creencias o costumbres, refuerzan sus sentimientos y responden con la misma, o mayor contundencia, además visibilizándose como víctima de los ataques consigue un mayor número de seguidores, reforzando la posición de poder de la iglesia, por lo tanto consiguiendo el resultado contrario al deseado.
La religión tiene un componente gregario enorme y multitud de ritos para cohesionar su comunidad, que aunque parezca disgregada se une ante lo que considera un ataque.
Por lo tanto, la mejor manera de luchar contra el excesivo poder de la iglesia es con la razón, llevando el debate a lo público, argumentando las posiciones y exigiendo al Estado que gestione lo público y no se deje influenciar por un estamento que debe estar centrado en lo personal y lo privado, cumpliendo las mismas obligaciones que el resto de los ciudadanos.
Salud.