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martes, 7 de abril de 2026

CIRINEOS DEL SIGLO XXI

 

Acabamos de pasar la Semana Santa, como cada año, se han repuesto películas clásicas de estas fechas como: Ben Hur, Quo Vadis, Rey de Reyes, etc., del mismo modo han procesionado infinidad de pasos por toda la geografía española, se recuerdan personajes históricos, o no, propios de esta “semana de pasión”.

De todas las historias que se han vuelto a emitir por televisión podemos extraer alguna enseñanza, los personajes que protagonizan dichas historias representan valores como: la lealtad, la bondad, la justicia, la superación, etc., pero de todos los personajes que aparecen en la representación de esta semana hay uno especialmente que, a mi entender, a pesar de ser un personaje secundario, encarna todas esas virtudes, pasando prácticamente desapercibido, ese personaje es Simón Cirineo.

Este personaje ayudó a Jesús a llevar el peso de la cruz hasta el monte Calvario, donde sería crucificado y este gesto me hace establecer ciertos paralelismos con otras actuaciones del presente.

Cirineo, no cargó con la totalidad del peso de la cruz que correspondía al Nazareno, sino que, con su ayuda, intentó que esta carga fuera algo más liviana, compartir el peso no lo elimina, pero recorrer un camino tortuoso en compañía nos recuerda que no estamos solos con nuestra carga.

Esta ayuda no consiguió resarcir el trágico final, pero hizo que la condena fuera más llevadera, ayudando en la carga del peso del trágico destino.

Hoy son muchas las personas que llevan a cabo una labor como la que en su día realizara este personaje secundario: acompañan en momentos trágicos, comparten el peso de una carga que no es la suya, prestan compañía en momentos difíciles, oyen los lamentos de otros y en muchas ocasiones no pueden evitar un desenlace trágico, permanecen como personajes secundarios y lo hacen sin tener vínculo personal o familiar con la persona que “carga con su cruz”.

Puede que estas personas permanezcan en el anonimato, que no sean recordadas, pero su labor habrá servido de inestimable ayuda para aquellas personas que necesitaron una mano que les ayudara a cargar con sus problemas, aunque a veces estos problemas no tengan solución.

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano” Martin Luther King

lunes, 30 de marzo de 2026

ARDE ROMA

 

En el año 64 de nuestra Era, el emperador romano Nerón, en su locura megalómana, prendió fuego a la ciudad. Cuenta la leyenda que mientras observaba las llamas de la ciudad eterna, entonaba cánticos acompañado de su lira.

Roma ardió durante, al menos, cinco días arrasando una parte importante de la ciudad. El descontento y el enfado de sus ciudadanos iba en aumento una vez que se extinguieron las llamas, por lo que el emperador, temeroso de que la ira de la población se dirigiera hacia su divina persona, culpó a los cristianos, una escisión de la religión judía que se encontraba en auge en el imperio.

La persecución de los cristianos desvió la atención sobre el verdadero promotor del incendio, el mismo Nerón.

Unos dos mil años después, un nuevo emperador ha prendido fuego al tablero geopolítico en el que vivimos globalmente y sus consecuencias no se harán esperar. Donald Trump, como un Nerón del siglo XXI, observa las llamas que ha provocado, sustituyendo la lira por su ridículo baile, mientras el resto del mundo intenta sofocar las llamas que está generando los bombardeos a los pozos petrolíferos en Oriente Medio, y la consecuente subida de precios de los carburantes en occidente.


El petróleo es, actualmente, la piedra angular sobre la que se sostiene nuestra civilización.

Veremos cuando se apaguen las llamas provocadas por el Nerón contemporáneo, hacia donde se dirige la ira de la población y cual es el chivo expiatorio al que el megalómano emperador culpa para escapar de la ira popular.

Existe un juez al que ni Nerón escapó con su divino poder, ni Trump escapará con el poder divino del dólar: el juez Tiempo. Este juez es insobornable e implacable y terminará colocando en su debido lugar de la historia a quien baila al son de las bombas que matan civiles a cambio de incrementar, su ya, repugnante riqueza.

“Quien empuña el cetro con una dureza cruel teme a los que le temen; el miedo revierte a su autor” Séneca