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miércoles, 28 de junio de 2023

GIROS DE GUIÓN

 

Las últimas noticias que nos llegan de la guerra de Ucrania cada vez presentan más giros de guión propios de una película bélica. Que los mercenarios de Wagner giraran sus cañones hacia Moscú, nos sorprendió a todos. Inmediatamente salieron a efectuar su análisis todo tipo de “expertos” en casi todos los medios de comunicación. Pero tal y como dijera  el dramaturgo de la antigua Grecia, Esquilo (525 a.C. 456 a.C.) “la primera víctima de la guerra es la verdad”.

Con esto no quiero decir que todos los “analistas” que han intentado dar una explicación a lo que está sucediendo nos estén mintiendo, sino que sin el conocimiento de los datos  apropiados, esos análisis tenderán, necesariamente, a ser erróneos.

La realidad es la que es, pero se segmenta en distintos planos, existiendo planos de la realidad que son inalcanzables para el 99% de la población. Los motivos que llevaron al ejército ruso a bombardear las posiciones de sus aliados de Wagner y la decisión de éstos de marchar hacia Moscú se encuentra en uno de estos planos inalcanzables para la mayoría de la población, máxime en un contexto de guerra, con todo lo que ello significa en relación a información clasificada, intereses ocultos, propaganda, etc., una situación lo suficientemente compleja como para no buscar explicaciones simplistas.

Todo lo dicho y escrito hasta ahora no puede salir del plano de la especulación. Al igual que en otros conflictos sucedidos a lo largo de la historia, la verdad saldrá a la luz con el paso de los años, cuando los responsables hayan muerto, los intereses hayan sido satisfechos y la documentación relativa al conflicto desclasificada, entonces los científicos sociales podrán estudiar las evidencias relativas a este momento histórico y (casi) siempre desde la óptica del bando vencedor.

Mientras tanto, sean críticos con la información que reciben, contrasten y no saquen conclusiones precipitadas. La guerra continua, seguirán muriendo inocentes, más vidas quedarán destrozadas, miles de personas tendrán que seguir abandonando sus hogares para ponerse a salvo, sin conocer los verdaderos motivos de toda esta sinrazón.

“Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren” Jean Paul Sartre.

lunes, 19 de junio de 2023

PACTOS

 

Justo el día después de las elecciones municipales, el presidente del gobierno anunciaba la convocatoria de elecciones generales para el 23 de julio, entrando de lleno en la precampaña para unas nuevas elecciones. La decisión tomó con el paso cambiado a todo el mundo y nos encontramos de nuevo en la vorágine de promesas y proyectos políticos donde todos los que se presentan lo hacen como la mejor opción para tomar las riendas del país.

El Partido Popular ha basado su campaña en los pactos que ha llevado a cabo el gobierno de coalición con independentistas vascos y catalanes, concretamente con EH Bildu y ERC. Todo el discurso del candidato popular está fundamentado en que él no pactará con estos grupos políticos y afea al ejecutivo actual que lo haya hecho durante esta legislatura.

Pero, en mi opinión, deberíamos hacernos la siguiente pregunta ¿Qué es más importante con quién se pacta o qué se pacta?

Porque si hacemos un pequeño recorrido sobre algunos de los acuerdos que han llevado a cabo PSOE y UP (partidos que conforman el gobierno) con los partidos independentistas podremos sacar algunas conclusiones: se ha acordado la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) o  la subida de las pensiones, y en ambos casos el Partido Popular votó en contra.

El líder popular, Alberto Núñez Feijoo, evita mencionar cuál será su política respecto a estas cuestiones, si es que accede al gobierno. Hay que recordar que en el primer pleno tras las elecciones municipales y autonómicas PP y Bildu pactaron la aprobación de una reforma legislativa para facilitar el autoconsumo energético en el Parlamento Vasco, porque la política es eso, pactar, negociar y acordar.

A mí, personalmente, tampoco me gustan los pactos con partidos independentistas, nacionalistas o ultraderechistas, pero prefiero analizar en que repercuten los pactos a los que se llegan en vez de cuestionar con quién se llega a los distintos acuerdos.

En este caso el Partido Popular está utilizando distintas estrategias en su discurso de precampaña, analicemos algunas de ellas: “Argumento ad hominem” esto es, las descalificaciones van dirigidas, en este caso al grupo parlamentario, porque simplemente por tener una ideología determinada los acuerdos a los que pueda llegar dejan de ser válidos (independientemente de que acuerdos sean y a quién beneficien), otra de las estrategias utilizadas por el Partido Popular es la conocida como “Falso dilema” ya que hace elegir entre dos opciones que no son excluyentes “o el PP o se rompe España” “o votas al PP o eres simpatizante de ETA”.

Con estas estrategias se deja fuera del foco del debate el fondo de la cuestión, las políticas que los partidos pretenden llevar a cabo si llegan al gobierno, haciendo que el debate pase del plano racional al plano emocional, reduciendo la información política a una serie de memes virales.

Estas estrategias son utilizadas por todos los partidos políticos, pero expongo el caso del Partido Popular por lo evidente que resultan. De todas formas votar implica una responsabilidad ciudadana, si van a hacerlo analicen los datos, evalúen los hechos, reflexionen y háganlo por aquel partido que defienda sus intereses.

“Las mismas mentiras e idénticos eslóganes que llevaron al fascismo a las instituciones se difunden en vuestras redes sociales como un cáncer” Eduardo Infante.

lunes, 12 de junio de 2023

EL TIMO DE LOS SUPERHÉROES

 Las películas de la franquicia Marvel han recaudado, desde el 2007, 29.500 millones de dólares, llevando a cabo películas donde han reaparecido superhéroes conocidos por todos, Spiderman, Iron Man, Hulk, Thor, etc., haciendo que miles de jóvenes den una nueva vida a personajes que vieron su momento más brillante en la época en la que los comics eran el único formato donde acercarte a ese mundo.

Yo, como todos, también tenía mi superhéroe favorito, en mi caso mi superhéroe favorito era el Dios del Trueno, Thor, pero no porque fuera alto, rubio y guapo, en mi caso, lo que llamaba mi atención era su martillo, llamado Mjolnir, con el paso del tiempo creo que mi admiración por Thor y su martillo viene determinado de que mi padre fuera carpintero, y el Dios del Trueno era un reflejo de mi figura paterna.

Hoy, han dejado de gustarme las películas de superhéroes, estas películas nos hacen ver que la sociedad solo puede ser salvada por personas que o bien tienen superpoderes, que nadie más tiene y que han sido conseguidos de una manera extraordinaria, como puede ser Spiderman o Hulk, o bien tienen tanto dinero que se han fabricado sus propios “poderes”, como el caso de Iron Man. El mensaje que trasladan estas películas es que la humanidad necesita una figura con poderes sobrenaturales para mantenerla a salvo. Los simples mortales somos meros observadores (en el mejor de los casos) o víctimas de los malvados que quieren acabar con la humanidad (en el peor de ellos), nada podemos hacer contra la maldad de la que debemos ser salvados.

Nunca me han gustado los salvadores, la historia nos demuestra que todos los “salvadores” que han existido han terminado esclavizando a aquellos que pretendían salvar.

Sigo creyendo que cuando los seres humanos trabajan juntos hacia un objetivo común no hay nada que los detenga, que la solidaridad es capaz de combatir cualquier mal, que la bondad puede hacer frente a la maldad, que luchar por el bien común es más poderoso que buscar el beneficio individual.

Y si tengo que seguir eligiendo un superhéroe, seguiré eligiendo a Thor, encarnado en mi padre, al que le he visto hacer proezas dignas de cualquier protagonista de las películas de Marvel, aunque esas proezas quedarán en el ámbito de lo privado.

“La verdadera seguridad se halla más bien en la solidaridad, que en el esfuerzo individual aislado” Fiodor Dostoyevski

domingo, 4 de junio de 2023

SÍSIFO EN EL SIGLO XXI

Sísifo, fue un rey griego, que según la mitología clásica, fue castigado por los dioses a tener que subir una enorme piedra hasta la cima de una montaña, una vez allí la piedra caería hasta la ladera y tendría que subirla de nuevo, así hasta el fin de los tiempos. Sísifo cumplía su castigo empujando la enorme piedra y cuando llegaba a la cima observaba como ésta rodaba de nuevo hasta la ladera de la montaña para volver a iniciar el proceso, no existía recompensa a su esfuerzo, simplemente la monotonía de repetir el proceso una y otra vez.

Sísifo no cuestiona su castigo, no se rebela contra los dioses por un castigo tan cruel, simplemente lo realiza lo mejor que puede, poniendo todo su esfuerzo en alcanzar una meta que no llegará.

Existen múltiples versiones de cuál fue la ofensa a los dioses por la que Sísifo fue castigado, pero lo interesante es la crueldad del castigo, no es el esfuerzo físico de tener que empujar la pesada piedra en lo que se fundamenta el castigo, no hay promesa de una recompensa por realizar el trabajo, no se le promete redención por su falta, el verdadero castigo, se encuentra en la monotonía del trabajo y la seguridad de que nunca conseguirá el objetivo de llevar la piedra a la cima de la montaña, sino que irremisiblemente ésta volverá a caer para volver a empezar.

Quizás no cuesta tanto imaginar una actividad que se repite continuamente y llegado el momento hay que volver a repetir de forma indefinida, sin que esta promueva ningún cambio en nuestra situación actual, sin que modifique nuestros hábitos y nuestra forma de vida, el despertador nos recuerda que debemos levantarnos a cargar con nuestra particular piedra para volver a repetir el mismo trabajo día tras día.

¿Cuántos Sísifos hay en la actualidad? ¿Cuántas personas ven como sus esfuerzos no obtienen recompensas? ¿Cuántas personas existen atrapadas en actividades monótonas que no tienen sentido? ¿Cuántas de estas personas cuestionan su situación?

Puede que alguien piense que este es un artículo demasiado pesimista, a otros les planteará cuestiones existenciales, pero puede que debamos preguntarnos, no sólo por qué hacemos lo que hacemos, sino también para qué lo hacemos, combatir el absurdo está en dar respuesta a estas preguntas.

“La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo” Albert Camus