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miércoles, 8 de octubre de 2025

ESTAMOS ADVERTIDOS

 La filosofía como herramienta de análisis crítico.

Entender la realidad que vivimos no es fácil, son muchos los parámetros que hay que tener en cuenta y la falta de tiempo y de conocimiento sobre temas centrales, como economía, geopolítica, mercado, sociología, etc., nos hace pensar que es imposible llegar a una conclusión general que explique porque pasa lo que pasa.


En cierto sentido, existe una angustia social provocada por la falta de entendimiento de los datos que nos llegan (en muchas ocasiones de forma interesada) a través de los medios de comunicación. En la Era de la comunicación, solo existe lo que aparece en televisión y radio que tiene su reverberación a través de las redes sociales que lo amplifican, lo difunden y dan forma a la opinión pública, muchas veces generada por la “opinión publicada”.

En mi caso, me nutro de las conclusiones de aquellas personas de reconocido prestigio que se dedican a algo de lo que no disponemos el suficiente tiempo el común de los mortales, a pensar y reflexionar sobre el mundo que nos rodea: los filósofos.

Con el tiempo he aprendido que no hay que buscar la respuesta que nos confirme aquellos que pensamos que es cierto, sino que hay que buscar en aquellos que plantean nuevas preguntas a través de reflexiones que requieren tiempo, conocimiento y sabiduría que dan años de estudio.

Leyendo a filósofos contemporáneos podemos llegar a la conclusión que, como sociedad no vamos por buen camino. Muchos son los autores que se han dedicado, y se dedican, a analizar el mundo en el que vivimos, haré una pequeña reseña de cada uno de ellos.

Zygmunt Bauman (1925 – 2017) acuñó el concepto de “modernidad líquida”, en su obra “Vida líquida” (2005) expone como la modernidad ha generado un sistema de vida inestable donde la sociedad vive en un continuo cambio, cambios que generan tensión debido a que ocurren de forma rápida donde no es fácil adaptarse, propone que “no se trata de adaptar las aptitudes humanas al ritmo acelerado de los cambios del mundo, sino de hacer que ese mundo tan rápidamente cambiante resulte más acogedor para la humanidad”

Slavoj Zizek (1949) su obra trata sobre como la ideología imperante ofrece un marco donde comprender la realidad de nuestro mundo, aunque esta ideología esté fundamentada en mentiras, esta ideología nos hace creer que somos libres aunque estemos sometidos a ella. Destacar una cita de su obra “Sobre la violencia” (2008): “Lo sé, pero rechazo asumir por completo las consecuencias de este conocimiento de modo que puedo continuar actuando como si no lo supiese”.


Byung-Chul Han (1959) sostiene que el paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero ha supuesto una nueva forma de dominación donde el individuo es el que se autoexplota, con el objetivo de conseguir unos objetivos que nunca son satisfechos, su cita más significativa es “uno se explota voluntariamente a sí mismo figurándose que se está realizando” de su obra “La expulsión de lo distinto” (2016), así como somos nosotros quienes nos explotamos desaparece la figura del opresor externo contra quien rebelarse.

David Pastor Vico (1976) el filósofo sevillano sostiene que el individualismo ha eliminado los espacios comunes y por extensión el sentido de lo común, en su libro “Era de Idiotas” (2024) expone, entre otras cosas, la importancia de que la tecnología esté al servicio de la humanidad y no al contrario por eso “de nada sirven los adelantos tecnológicos si no media en su uso el pensamiento crítico y responsabilidad” ambos conceptos (pensamiento crítico y responsabilidad) en desuso en los últimos tiempos.

Esto es solo una pincelada del pensamiento de estos autores. Autores que recomiendo por su análisis certero y crítico. Todos coinciden en que llevamos, como sociedad, un camino equivocado, que después no digamos que no estábamos advertidos.

“No es analfabeto aquel que no sabe leer, sino quien sabiendo no lee” Miguel de Unamuno.

domingo, 12 de mayo de 2024

ENSEÑAR A PENSAR

 

El sistema educativo se va tornando cada vez más utilitarista, estamos acostumbrados a oír, que en los institutos deberían enseñar a sus alumnos a entender una factura de la luz, o a hacer la declaración de la renta. Cada vez los jóvenes deben elegir el camino que quieren seguir, si optan por ciclo formativo con el que aprender un empleo, o si siguen el incierto camino hacia la universidad. Las prácticas en empresas cada vez son más valoradas, de ellas pueden conseguir su primer contrato laboral una vez terminen sus estudios.

Se censuran actividades que puedan provocar la reacción de aquellos que no quieren verse cuestionados o que puedan cuestionar sus creencias… con el objetivo de “evitar problemas”.

Asignaturas como la Filosofía o Literatura se ven relegadas a tener cada vez menos horas, Ética completamente desaparecida, porque a fin de cuentas ¿a quién le interesa que un adolescente piense por sí mismo?

Precisamente ese debe ser el objetivo de cualquier centro educativo, que sus alumnos piensen por sí mismos. Sin embargo, el objetivo del sistema educativo es que los adultos del mañana, sean sumisos, aprendan a estar callados durante varias horas, memoricen un temario, al que en muchas ocasiones no le encuentran el sentido, y ¿para qué? Para que el día de mañana puedan soportar las órdenes de sus respectivos superiores sin necesidad de cuestionarlos, no se pregunten, por ejemplo: si cobran un salario justo, o si trabajar más horas de las que viene estipuladas en el contrato no es otra cosa que trabajar gratis para la empresa. En definitiva que sean sumisos durante su vida adulta. De ahí que cada partido político que alcanza el gobierno de la nación plantee su propia ley educativa.

Pensar, al igual que cualquier actividad física, debe entrenarse, y para ello, como si de un gimnasio se tratara debemos dotar a los jóvenes de herramientas que le sirvan para ese entrenamiento: debates, argumentos, redacciones, confrontaciones, cuestionamientos…

Una vez que puedan pensar por sí mismos podrán entender una factura de la luz, hacer la declaración de la renta, y lo más importante, porqué tienen que pagar impuestos…

Si aprenden a pensar por sí mismos no necesitarán que nadie piense por ellos.

“Se premia al que se subordina a la corriente dominante. Y se castiga sin piedad al que tan siquiera se atreve a dudar de lo impuesto” Pedro Baños

miércoles, 24 de abril de 2024

MANIPULADOS

         Quizás la frase más famosa de la filosofía sea aquella pronunciada por Sócrates: “Sólo sé que no sé nada” con ella el filósofo griego se refería que al contrario de aquellos que se vanagloriaban de sus conocimientos hasta el punto de cobrar por transmitirlos y que realmente desconocían aquello de lo que hablaban, él era consciente de su propia ignorancia y por lo tanto tenía un conocimiento cierto, que era la certeza de su propio desconocimiento. Al menos estaba seguro de algo.

Esta sentencia socrática, puede transformarse en la actualidad por esta otra viniendo a significar algo muy similar: “solo sé que estoy manipulado”.

Toda la información, conocimiento o dato que nos llega, lo hace con un propósito, nada es casual, y tiene un objetivo concreto, hacernos creer que sabemos algo y que podemos defenderlo con vehemencia, pero en realidad todos los medios por los que nos llega la información está “a sueldo” de intereses superiores que utiliza los medios que tiene a su disposición (que son todos) para hacernos creer que tenemos ideas propias.

Desde las cadenas de radio y televisión, hasta los medios “independientes”, pasando por las distintas redes sociales, tienen un fin: generar una falsa percepción de independencia que favorezca a aquellos que pagan sus facturas. Como comentó en una ocasión José Luis Sampedro “sin libertad de pensamiento la libertad de expresión no sirve de nada” y esa ha sido la última conquista del poder la capacidad de influir en nuestros pensamientos.

Los medios de comunicación convencionales: prensa, televisión y radio, están al servicio de intereses económicos que buscan generar opinión que favorezca a sus intereses, al igual que los llamados “medios independientes” que buscan un nicho de mercado al que no acceden los medios convencionales con el mismo fin. Las distintas redes sociales favorecen el sesgo de confirmación que cimenta nuestras creencias para hacernos ver “cuanta razón tenemos”, generando bienestar al ver que quien no piensa como nosotros son los que están equivocados.

Incluso el sistema educativo está estructurado para generar ciudadanos dóciles, capaces de no cuestionar todo aquello que le diga una autoridad, utilizando antiguas técnicas constructivas, si cuestionas lo que te dicen que “debes” saber, serás expulsado del sistema y por lo tanto en riesgo de la exclusión social.

Por eso, al igual que diría Sócrates hoy en día, aquellos que creen que no son manipulados son los más fáciles de manipular, al no cuestionarse el verdadero fin de la información que les llega, y por consiguiente los que más manipulados están. Ser consciente de esta manipulación no te hace inmune a ella, pero al menos te hace cuestionar por qué piensas lo que piensas y si hay otras opciones posibles.

Pensar cansa, cuestionar lo que te dicen que es verdad te hace vulnerable y la mayoría prefiere dedicarse a asumir el relato oficial (sea cual sea) y evadirse de la realidad que le rodea.

“Ya no hace falta que nadie destruya los libros, voluntariamente los dejamos de leer” Pedro Baños

 

domingo, 17 de marzo de 2024

IDIOTAS

 

Desde hace años el Barómetro del CIS viene determinando que entre los problemas que preocupan a los españoles se encuentra en un puesto destacado la “clase política”. No es de extrañar ya que la toma de decisiones alejadas de las necesidades de la mayoría hace que la gente perciba la política como algo ajeno, la corrupción se ha instalado, al parecer, de forma permanente entre las prácticas de aquellas personas que llevan las riendas del país (en cualquiera de sus administraciones, ya sea el gobierno central, autonómico o municipal).

Las características que deben poseer los gobernantes han sido estudiadas desde hace bastante tiempo, comenzando por los filósofos clásicos como Sócrates, Platón o Aristóteles, que preocupados por la salud de la democracia ateniense, profundizaron en dichas características donde la “virtud” debía regir el sentido de un buen gobernante.


Muchos años después fue Nicolás Maquiavelo quien, más preocupado por cómo se debía gobernar para mantener el poder, llevó a cabo un tratado que resulta fundamental para entender las estrategias políticas que se llevan a cabo en la actualidad, “El Príncipe”. A Maquiavelo la democracia le traía sin cuidado ya que en la época que le tocó vivir el acceso al poder se conseguía por medios menos “ortodoxos”, como la conspiración, la manipulación, el soborno y la guerra.


Teniendo todo esto en cuenta deberíamos preguntarnos ¿Qué características debería tener un gobernante actualmente?

Después de pensarlo mucho y repasar a los filósofos clásicos antes mencionados, llego a esta conclusión: Un gobernante debería ser honesto, para no mentir a los ciudadanos y explicar sus decisiones a los ciudadanos que lo han elegido desde la verdad, debería contar con empatía, teniendo en cuenta cómo van a influir las decisiones que tome en el total de las personas, intentando causar el bien para la mayoría, debería tener conocimiento sobre los temas que va a legislar, oratoria para poder explicar sus decisiones con claridad, contar con principios que dirijan su gobierno, objetivos claros de hacia dónde quiere dirigir a los gobernados, vocación de servicio público, resolutivo para que sus acciones vayan a la resolución de problemas, valiente que no se deje amedrentar por las esferas de influencia que siempre rodean al poder, sensatez, honradez y un alto sentido de la justicia.

¿Tienen los políticos actuales esas características?

Si los políticos son una representación del pueblo que lo ha votado, ¿tenemos los ciudadanos esas características para exigirlas a nuestros gobernantes?

La democracia exige una responsabilidad de los ciudadanos y ciudadanas de participar en las decisiones de gobierno de manera libre. En la Grecia clásica un “idiota” era aquel que se desentendía de los asuntos comunes para dedicarse exclusivamente a sus asuntos individuales.

Si actuamos como idiotas, no podemos esperar que nos gobierne alguien mejor que nosotros.

“El bien común no es la suma de los bienes individuales, sino las condiciones que hacen posible el máximo desarrollo de los miembros de una comunidad” Eduardo Infante.

jueves, 28 de septiembre de 2023

COMO LA DEMOCRACIA DEVIENE EN DEMAGOGIA

 

Los debates que se han llevado a cabo durante el proceso de (no)investidura de Alberto Nuñez Feijoo, me han llevado a plantearme la siguiente disyuntiva retórica: ¿serían capaces los diputados del Congreso de defender la posición contraria a la que han defendido en el caso de que su situación fuera la de su oponente? Por usar únicamente dos ejemplos de los partidos que han participado de esta (no)investidura: ¿sería capaz el PSOE de solicitar que su candidato fuera investido Presidente por ser el partido más votado en las elecciones aunque no tuviera los apoyos suficientes en el Congreso? ¿Reclamaría el PP la posibilidad de presidir el gobierno de la nación si tuviera los apoyos suficientes aunque su partido no hubiera sido el más votado en las elecciones?


La respuesta a ambas preguntas es que sí, sería muy inocente pensar que ambos partidos no tuvieran la capacidad de argumentar lo contrario que argumentan ahora si eso beneficiara a sus intereses. Y esta respuesta, pienso, sería extensiva a todos los partidos.

Entonces, la pregunta que habría que plantearse sería: ¿Cómo es posible que cada uno de los partidos pueda argumentar “A” o “B” dependiendo de sus intereses? La única conclusión a la que puedo llegar es: no teniendo un ápice de vergüenza.

Ya Aristóteles, en su tratado sobre política, nos advertía de cómo cada uno de los modelos de Estado podían devenir en un sistema viciado y perjudicial para la ciudadanía y explicaba que la “Democracia” corría el riesgo de convertirse en “Demagogia”.


La “Demagogia” es definida por el Diccionario de la RAE de la siguiente manera: 1. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular. 2. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.


En la actualidad, la política ha sido tomada por los sofistas, que a través del uso profesional de la palabra consiguen hacerse con el poder, y son capaces de convencer al pueblo de que sus argumentos son los válidos, sean cuales sean esos argumentos.

Los responsables de que el sistema democrático haya caído en el sistema viciado de la demagogia no es de los políticos, que han dejado de ser personas preocupadas por la gestión de los asuntos comunes para convertirse en profesionales de la oratoria cuyo único objetivo es alcanzar el poder, sino el propio pueblo que defiende los argumentos de sus “representantes” sin reflexión sobre los argumentos, como simples papagayos, sin conocer las normas sobre las que se fundamenta el sistema democrático, éstos son los verdaderos responsables. Los políticos que tenemos son un fiel reflejo del pueblo que formamos.

“En la actualidad, gracias a los progresos de la retórica, basta saber hablar bien para llegar a ser jefe del pueblo” Aristóteles.

jueves, 10 de agosto de 2023

RESUCITAR LA UTOPÍA

 

Hace tiempo que la Utopía murió, mataron entre todos y nadie estuvo para salvarla. En un mundo, aparentemente, dominado por los “opuestos”, la muerte de la Utopía provocó el nacimiento de la Distopía.

La Distopía, en su propia definición ya se presenta como una sociedad indeseable, según la RAE significa “Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”, y hacia ese futuro es el que parece que vamos caminando de manera global sin frontera que le ponga límite.

El imaginario colectivo está bien nutrido de pasajes distópicos, de ello se ha encargado la literatura contemporánea (1984, Un mundo feliz, La Era de la Supernova…) y la industria cinematográfica (Blade Runner, Guerra Mundial Z, Los juegos del Hambre…) son tantos los títulos que se ambientan en una sociedad distópica que sería imposible nombrarlos a todos.

Parafraseando a Bukowski cuando siempre estás embadurnado en mierda, la gente termina confundiéndote con una mierda, y eso es lo que hemos hecho con el futuro, lo hemos embadurnado tanto de “mierda” que ha perdido cualquier atractivo.

El presente tampoco nos facilita albergar muchas esperanzas de un futuro atractivo; el cambio climático augura la desertización del planeta, catástrofes naturales, etc., la tecnología, que venía a facilitarnos la vida, ha “apresado” a una mayoría de la población a la que, a través de sus pantallas, les muestra, que decir, como vestirse, como relacionarse, cuales son los cánones de “éxito” establecidos y en definitiva como pensar, que viene a ser lo mismo que no pensar.

Importantes intelectuales han avisado y siguen avisando sobre esta situación; Zygmunt Bauman, Noam Chomsky, Byung Chul Han… pero no han pasado de ahí, analizar el mundo en que vivimos, haciendo caso omiso de la máxima que dejara escrita Karl Marx en sus “Tesis sobre Feuebach” donde instaba a dar un paso más en el análisis de la sociedad y plantear caminos para su transformación.

Hubo un tiempo en el que los pensadores reflexionaban sobre cómo construir una sociedad mejor, las obras de Platón, Aristóteles o Tomás Moro, quedaron como prueba del deseo humano por la construcción de un mundo mejor, dejando la impronta de que la construcción del mismo está en manos del ser humano.

Hoy el futuro se plantea como una espada de Damocles que nos caerá encima de un momento a otro.

La naturaleza humana se siente atraída hacia el desastre, tiene especial predilección sobre lo negativo, no solo las malas noticias “venden” más que las buenas noticias, sino que las buenas noticias ni siquiera son noticia, solo hay que ver un telediario para darnos cuenta de esto.

Urge repensar el futur, revivir la Utopía, dar el valor que realmente tiene el ser humano como constructor social, y volviendo a parafrasear a otro de los “filósofos de la sospecha” dejar de mirar al abismo.

“Cuando miras largo tiempo a un abismo, también este mira dentro de ti” F. Nietzsche

miércoles, 28 de junio de 2023

GIROS DE GUIÓN

 

Las últimas noticias que nos llegan de la guerra de Ucrania cada vez presentan más giros de guión propios de una película bélica. Que los mercenarios de Wagner giraran sus cañones hacia Moscú, nos sorprendió a todos. Inmediatamente salieron a efectuar su análisis todo tipo de “expertos” en casi todos los medios de comunicación. Pero tal y como dijera  el dramaturgo de la antigua Grecia, Esquilo (525 a.C. 456 a.C.) “la primera víctima de la guerra es la verdad”.

Con esto no quiero decir que todos los “analistas” que han intentado dar una explicación a lo que está sucediendo nos estén mintiendo, sino que sin el conocimiento de los datos  apropiados, esos análisis tenderán, necesariamente, a ser erróneos.

La realidad es la que es, pero se segmenta en distintos planos, existiendo planos de la realidad que son inalcanzables para el 99% de la población. Los motivos que llevaron al ejército ruso a bombardear las posiciones de sus aliados de Wagner y la decisión de éstos de marchar hacia Moscú se encuentra en uno de estos planos inalcanzables para la mayoría de la población, máxime en un contexto de guerra, con todo lo que ello significa en relación a información clasificada, intereses ocultos, propaganda, etc., una situación lo suficientemente compleja como para no buscar explicaciones simplistas.

Todo lo dicho y escrito hasta ahora no puede salir del plano de la especulación. Al igual que en otros conflictos sucedidos a lo largo de la historia, la verdad saldrá a la luz con el paso de los años, cuando los responsables hayan muerto, los intereses hayan sido satisfechos y la documentación relativa al conflicto desclasificada, entonces los científicos sociales podrán estudiar las evidencias relativas a este momento histórico y (casi) siempre desde la óptica del bando vencedor.

Mientras tanto, sean críticos con la información que reciben, contrasten y no saquen conclusiones precipitadas. La guerra continua, seguirán muriendo inocentes, más vidas quedarán destrozadas, miles de personas tendrán que seguir abandonando sus hogares para ponerse a salvo, sin conocer los verdaderos motivos de toda esta sinrazón.

“Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren” Jean Paul Sartre.

lunes, 19 de junio de 2023

PACTOS

 

Justo el día después de las elecciones municipales, el presidente del gobierno anunciaba la convocatoria de elecciones generales para el 23 de julio, entrando de lleno en la precampaña para unas nuevas elecciones. La decisión tomó con el paso cambiado a todo el mundo y nos encontramos de nuevo en la vorágine de promesas y proyectos políticos donde todos los que se presentan lo hacen como la mejor opción para tomar las riendas del país.

El Partido Popular ha basado su campaña en los pactos que ha llevado a cabo el gobierno de coalición con independentistas vascos y catalanes, concretamente con EH Bildu y ERC. Todo el discurso del candidato popular está fundamentado en que él no pactará con estos grupos políticos y afea al ejecutivo actual que lo haya hecho durante esta legislatura.

Pero, en mi opinión, deberíamos hacernos la siguiente pregunta ¿Qué es más importante con quién se pacta o qué se pacta?

Porque si hacemos un pequeño recorrido sobre algunos de los acuerdos que han llevado a cabo PSOE y UP (partidos que conforman el gobierno) con los partidos independentistas podremos sacar algunas conclusiones: se ha acordado la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) o  la subida de las pensiones, y en ambos casos el Partido Popular votó en contra.

El líder popular, Alberto Núñez Feijoo, evita mencionar cuál será su política respecto a estas cuestiones, si es que accede al gobierno. Hay que recordar que en el primer pleno tras las elecciones municipales y autonómicas PP y Bildu pactaron la aprobación de una reforma legislativa para facilitar el autoconsumo energético en el Parlamento Vasco, porque la política es eso, pactar, negociar y acordar.

A mí, personalmente, tampoco me gustan los pactos con partidos independentistas, nacionalistas o ultraderechistas, pero prefiero analizar en que repercuten los pactos a los que se llegan en vez de cuestionar con quién se llega a los distintos acuerdos.

En este caso el Partido Popular está utilizando distintas estrategias en su discurso de precampaña, analicemos algunas de ellas: “Argumento ad hominem” esto es, las descalificaciones van dirigidas, en este caso al grupo parlamentario, porque simplemente por tener una ideología determinada los acuerdos a los que pueda llegar dejan de ser válidos (independientemente de que acuerdos sean y a quién beneficien), otra de las estrategias utilizadas por el Partido Popular es la conocida como “Falso dilema” ya que hace elegir entre dos opciones que no son excluyentes “o el PP o se rompe España” “o votas al PP o eres simpatizante de ETA”.

Con estas estrategias se deja fuera del foco del debate el fondo de la cuestión, las políticas que los partidos pretenden llevar a cabo si llegan al gobierno, haciendo que el debate pase del plano racional al plano emocional, reduciendo la información política a una serie de memes virales.

Estas estrategias son utilizadas por todos los partidos políticos, pero expongo el caso del Partido Popular por lo evidente que resultan. De todas formas votar implica una responsabilidad ciudadana, si van a hacerlo analicen los datos, evalúen los hechos, reflexionen y háganlo por aquel partido que defienda sus intereses.

“Las mismas mentiras e idénticos eslóganes que llevaron al fascismo a las instituciones se difunden en vuestras redes sociales como un cáncer” Eduardo Infante.

domingo, 4 de junio de 2023

SÍSIFO EN EL SIGLO XXI

Sísifo, fue un rey griego, que según la mitología clásica, fue castigado por los dioses a tener que subir una enorme piedra hasta la cima de una montaña, una vez allí la piedra caería hasta la ladera y tendría que subirla de nuevo, así hasta el fin de los tiempos. Sísifo cumplía su castigo empujando la enorme piedra y cuando llegaba a la cima observaba como ésta rodaba de nuevo hasta la ladera de la montaña para volver a iniciar el proceso, no existía recompensa a su esfuerzo, simplemente la monotonía de repetir el proceso una y otra vez.

Sísifo no cuestiona su castigo, no se rebela contra los dioses por un castigo tan cruel, simplemente lo realiza lo mejor que puede, poniendo todo su esfuerzo en alcanzar una meta que no llegará.

Existen múltiples versiones de cuál fue la ofensa a los dioses por la que Sísifo fue castigado, pero lo interesante es la crueldad del castigo, no es el esfuerzo físico de tener que empujar la pesada piedra en lo que se fundamenta el castigo, no hay promesa de una recompensa por realizar el trabajo, no se le promete redención por su falta, el verdadero castigo, se encuentra en la monotonía del trabajo y la seguridad de que nunca conseguirá el objetivo de llevar la piedra a la cima de la montaña, sino que irremisiblemente ésta volverá a caer para volver a empezar.

Quizás no cuesta tanto imaginar una actividad que se repite continuamente y llegado el momento hay que volver a repetir de forma indefinida, sin que esta promueva ningún cambio en nuestra situación actual, sin que modifique nuestros hábitos y nuestra forma de vida, el despertador nos recuerda que debemos levantarnos a cargar con nuestra particular piedra para volver a repetir el mismo trabajo día tras día.

¿Cuántos Sísifos hay en la actualidad? ¿Cuántas personas ven como sus esfuerzos no obtienen recompensas? ¿Cuántas personas existen atrapadas en actividades monótonas que no tienen sentido? ¿Cuántas de estas personas cuestionan su situación?

Puede que alguien piense que este es un artículo demasiado pesimista, a otros les planteará cuestiones existenciales, pero puede que debamos preguntarnos, no sólo por qué hacemos lo que hacemos, sino también para qué lo hacemos, combatir el absurdo está en dar respuesta a estas preguntas.

“La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo” Albert Camus

 


martes, 30 de mayo de 2023

FILOSOFÍA EN UN PLATO DE LENTEJAS

 

Diógenes de Sinope (412 a.C.-323 a.C.) es quizás el menos conocido de los filósofos conocidos, también conocido como Diógenes el Cínico, cuenta con un variado número de historias, que son llamativas por la respuesta que el filósofo da a sus interlocutores independientemente de la posición social de éste. Tal sería la fama que alcanzaría que el propio Alejandro Magno llegaría a decir “si no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes”.

Una de estas historias cuenta que estando Diógenes en la entrada de una casa cualquiera comiendo un plato de lentejas (las lentejas era el alimento más barato en la Grecia clásica) reparó en él Aristipo, otro filósofo que venía de la casa del gobernador, al verlo allí comiendo lentejas, se acercó a él y le dijo “si fueras sumiso y supieras alabar al gobernador, no tendrías que comer lentejas”, a lo que contestó Diógenes “si te gustaran las lentejas no tendrías que alabar al gobernador”.

En esta conversación se confrontan dos corrientes filosóficas contrapuestas: la escuela cínica a la que representa Diógenes y la escuela cireanaica representada por Aristipo.

Para la escuela cínica la felicidad consistía en volver a la naturaleza, alejándose de las convenciones sociales, de ahí la actitud de Diógenes que rechazó toda propiedad y vivía en la calle, durmiendo al raso cuando hacía buen tiempo y en un tonel cuando azotaban las inclemencias meteorológicas. Sin embargo para la escuela cirenaica, la felicidad se encontraba en el placer, practicando el hedonismo (la búsqueda del placer), de ahí se entiende que Aristipo adulara al gobernador para favorecerse de los posibles favores que éste pudiera facilitarle.

Han pasado más de dos mil años y estas escuelas filosóficas desaparecieron como tales pero si observamos con atención, aún existen cínicos (en la acepción filosófica de la palabra) y cirenaicos que pululan en nuestras calles, los vemos en televisión y pregonan su doctrina en redes sociales y medios de comunicación.

La pregunta que debemos hacernos sería ¿Cómo seriamos más felices siguiendo la doctrina de Diógenes, abandonando toda convención social aunque eso nos obligue a comer lentejas diariamente? O ¿seriamos más felices siguiendo las enseñanzas de Aristipo que nos facilitaría disfrutar de los placeres aunque para ello tuviéramos que dedicarnos a “hacer la pelota” a los poderosos de turno?

Seguramente la mayoría de las personas no está dispuesta a seguir a una u otra doctrina, y creo que se encontrarían igual de infelices teniendo que comer lentejas a diario que “haciendo la pelota” a los poderosos aunque eso les facilite comer los más ricos manjares.

¿Vale nuestra dignidad un plato de lentejas? Quién sabe, que cada cual ponga su precio.

 “Mediocre y sabiendo arrastrarse, uno llega a todas partes” Pierre Augustin de Beaumarchais.

 

miércoles, 1 de febrero de 2023

CIFRAS Y LETRAS

 

Siempre nos han instado a que teníamos que formarnos, que estudiar una carrera universitaria nos daría la oportunidad de tener un buen trabajo y ganar un buen sueldo, sin embargo eso no ha resultado ser del todo cierto, a no ser que de los que se han decidido por estudiar algunas de estas carreras: Ingeniería electrónica, Desarrollo de software y de aplicaciones e ingeniería multimedia, Ingeniería de telecomunicaciones, Podología o Ingeniería de organización industrial y nanotecnología, éstas serían las carreras universitarias con una tasa de empleo más alta, es decir, casi todo el alumnado que consigue terminarlas encuentra trabajo con facilidad.

Sin embargo, si por el contrario te decidiste por estudiar alguna de estas otras y estás trabajando puedes considerarte un afortunado: Conservación y restauración, Filosofía, Literatura, Historia o Lenguas Modernas y aplicadas. Éstas últimas, como podrán imaginar son las carreras con un índice de desempleo mayor en España.

Si observamos con detenimiento, podemos llegar a la siguiente conclusión: los grados universitarios con mayor tasa de empleo corresponden a la rama que se considera de “ciencias exactas” y las de mayor tasa de desempleo se corresponden a lo que se denomina “ciencias sociales”, la eterna (y falsa) rivalidad entre “ciencias y letras”.

En la actualidad parece evidente que ser desarrollador de software es un empleo de prestigio y con un sueldo elevado, ¿alguien puede imaginar a la sociedad actual sin dispositivos informáticos? ¿sin las millones de aplicaciones que nos “facilitan” nuestro día a día? Podríamos decir que los desarrolladores informáticos o los ingenieros en nanotecnología son la punta de lanza del progreso tecnológico de la sociedad, por otro lado, cabría preguntarse ¿para qué sirve un filósofo? ¿y un restaurador de obras de arte? ¿Cuántas obras de arte hay que restaurar para que haya una titulación universitaria dedicada a eso? y ya ni hablar de un historiador eso sí que es inservible.

En una sociedad con una ética utilitarista como la nuestra estas preguntas, realizadas desde lo más profundo de mi sentido irónico, son perfectamente comprensibles y puede que alguno las haya oído alguna que otra vez, sin embargo, si lo que nos diferencia de los animales es el uso de la razón, puede que una persona que se dedica a pensar sea más útil de lo que imaginamos, si la tecnología está exenta de ética (rama de la filosofía) ¿no nos llevaría eso al colapso como sociedad? Si nadie estudia los hechos pasados y se preocupa de divulgar los descubrimientos ¿no seríamos una sociedad fácil de manipular?

Cuentan que en la entrada de la academia de Platón rezaba la siguiente frase “no entre nadie que no conozca la geometría”, y quizás ahí sea donde se encuentre la respuesta, quizás los estudiantes de “ciencias sociales” deban conocer más matemáticas y los de “ciencias exactas” más filosofía, o quizás deberíamos de cambiar los intereses que nos hemos impuesto como sociedad y cambiar nuestro objetivo de ganar más dinero por el de ser más humano. Tal vez, así tendríamos una sociedad más justa, o quizás no, ¿quién sabe?

“El ser humano es un ser social por naturaleza” Aristóteles.

miércoles, 25 de enero de 2023

LA TEORÍA DE LA HERRADURA

            En algún momento habrán oído decir “los extremos en política se tocan”, esta idea tan popular se le atribuye al filósofo y escritor francés Jean Pierre Faye en su conocida “Teoría de la Herradura”.

Esta teoría viene a decir que los extremos a medida que se van desplazando del centro político sus características se asemejan. Para Faye el fascismo como representante de la extrema derecha y el comunismo como representante de la extrema izquierda tienen más características en común de lo que ninguno de los bandos estaría dispuesto a asumir.

La pregunta que deberíamos hacernos es ¿qué considera Jean Pierre Faye el centro político? Por los modelos que el autor toma como extremos podemos imaginar que el centro político para Faye se encuentra en el liberalismo económico, ésta sería la tercera corriente ideológica que se batió los cuartos con las otras dos en la contienda de la Segunda Guerra Mundial, y tras la caída del bloque soviético ganadora de la lucha ideológica, como expresó Francis Fukuyama en su célebre ensayo “El fin de la historia y el último hombre”.

Pero podemos reflexionar sobre la validez de esta teoría en la actualidad con los datos que nos muestran los medios de comunicación diariamente.

Las elecciones generales de 2019 propiciaron un pacto de gobierno donde por primera vez, desde la vuelta al sistema democrático, el Gobierno de España contaba con ministros del Partido Comunista de España (que representaría el espectro de la extrema izquierda según Faye), entre los ministerios que ostentan está uno tan recurrente como el Ministerio de Trabajo, encabezado por Yolanda Díaz. Del mismo modo tras las elecciones autonómicas en Castilla León de este mismo año, tenemos un ejemplo de gobierno donde participa la extrema derecha representada por Vox.

Según la “teoría de la herradura” las políticas de ambos bandos deberían parecerse ya que ambos partidos se encontrarían en los extremos de la herradura, sin embargo el Ministerio que ostenta el PCE, ha subido el salario mínimo interprofesional, ha subido las pensiones un 8% y ha modificado los modelos de contratos para luchar contra la precariedad laboral, en contraposición ¿qué ha hecho la extrema derecha una vez que ha llegado a participar de un gobierno autonómico? Dificultar el acceso al aborto, derecho conseguido tras años de lucha feminista en nuestro país.

Pienso que con estos ejemplos queda demostrado que los extremos no se tocan, que es una teoría que posiciona un modelo socioeconómico determinado con el objetivo de mostrar que no hay alternativas al liberalismo económico.

“Se trata de que combatan las ideas, para que no tengan que combatir los hombres” José Antonio Marina.

jueves, 24 de noviembre de 2022

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

 

Siempre he estado a favor de la libertad de expresión, esto significa que estoy a favor de que las personas que tienen una opinión diferente a la mía puedan expresarla libremente, sin sentirme ofendido ni agraviado. Es más, estoy a favor de que cualquiera que quiera mentir para defender una postura pueda hacerlo, en lo que me cuesta estar de acuerdo es que nadie se pare a verificar si lo que se está diciendo es verdad o mentira.


Si preocupante es que cualquiera pueda mentir sin que nadie se pare a verificar lo que se está diciendo, más preocupante es que se puedan decir gilipolleces, del tipo “la tierra es plana”, “las vacunas matan” o “que el sol no es una fuente de calor” (para que se entienda a que me refiero cuando hablo de gilipolleces) y nadie se tome la molestia de verificar si esto es cierto o no, ya que utilizando una lógica simple y obviando las reglas de física, entre otras reglas que rigen el complejo funcionamiento de la naturaleza, puede llegar a convencer a los incautos de despropósitos intelectuales como los que he nombrado anteriormente.


Según decía Soren Kierkegaard “la gente exige la libertad de expresión como una compensación por la libertad de pensamiento, que rara vez se utiliza” y es que la libertad de expresión debe ir aparejada a la libertad de pensamiento, ser capaces de crear nuestros propios argumentos que nos lleven a conclusiones propias. Esto requiere un enorme esfuerzo y una inversión de tiempo significativa. El tiempo quizás sea lo más valioso de la época que nos ha tocado vivir debido a su escasez. La falta de tiempo junto a la campaña antiintelectualista propia de nuestra época (donde mucha gente se vanagloria de no leer un libro en todo el año, de no profundizar en las cosas que les afecta dejándose influir por titulares escandalosos, etc.) hace que tomarse las gilipolleces en serio sea un hecho muy común.


Con estos ingredientes, las gilipolleces se propagan como un virus infectando a un  número importante de personas que ven sus ideas amplificadas por las redes sociales ampliando el número de contagiados.

Los enciclopedistas intentaron recoger en la enciclopedia todo el saber de su época, el siglo XVIII, dando como resultado la enciclopedia, donde se podía recurrir para satisfacer el ansia de saber. Hoy cualquiera tiene acceso a medios de comunicación con los que difundir información falsa, no contrastada, mentiras y gilipolleces a las que se les da el mismo valor que al conocimiento científico.


Si bien la duda es el principio del conocimiento, no podemos resolver esas dudas con ideas peregrinas sin base científica.

 Sinceramente creo que, lo peor puede existir es un mundo lleno de gilipollas. Por favor, no seáis gilipollas.

“Sin libertad de pensamiento la libertad de expresión no sirve de nada” José Luis Sampedro

jueves, 20 de octubre de 2022

BUSCAR LA VERDAD


El pasado lunes 17 de octubre tenía lugar un encuentro entre los expresidentes socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González y el actual presidente del gobierno Pedro Sánchez, en conmemoración al cuadragésimo aniversario de la victoria socialista en las elecciones de 1982.

 

En la rueda de prensa posterior, Felipe González hizo unas declaraciones que resultan significativas a la hora en la que los políticos entienden la democracia: “en democracia la verdad es lo que los ciudadanos creen que es verdad, muchas veces nosotros sabemos que las razones se confunden, pero al final, esa verdad que es lo que los ciudadanos creen que es verdad, se traduce en decisiones de voto y esas decisiones de voto nos llevan o nos alejan del poder”. Lo que traducido resulta es que como diría Groucho Marx “estos son mis principios, si no les gusta, tengo otros”. Esto es que en política hay que seguir el pensamiento mayoritario para poder seguir agarrado al poder, porque según González esa es la verdad (aunque todo el mundo esté equivocado).

Fuente: @ElHuffpost (twitter)

No puedo estar más en desacuerdo con esas declaraciones. Como dice el dicho popular, “la verdad es la que es, la diga Agamenón o su porquero” y por mucho que una amplia mayoría esté de acuerdo esa no tiene porqué ser la verdad.

Tal y como lo define el expresidente, estar en sintonía con el sentir popular es lo que acerca o aleja del poder a los políticos, sin embargo, debería preguntarse ¿dónde está el criterio pedagógico de la clase política?, ¿dónde queda la ideología?, ¿cuál es el objetivo de alcanzar el poder?, etc.

La búsqueda de la verdad ha sido uno de los objetivos principales de la filosofía a lo largo de su historia. La mayéutica socrática es buen ejemplo de ello, magistralmente redactado por Platón en sus diálogos, sin embargo, esta búsqueda ha dado paso a la construcción de una “verdad” utilitarista basado en los principios propagandísticos de Goebbles donde una mentira repetida cien veces se convierte en verdad, cuando en realidad sigue siendo una mentira.


La verdad, no es una cuestión de perspectiva, no existe “nuestra verdad”, la verdad está compuesta por hechos objetivos incuestionables que pueden coincidir con nuestro criterio o no coincidir, pero seguirá siendo la verdad.

En política, la verdad debería estar centrada en lo que es mejor para la mayoría de los ciudadanos, no en lo que los ciudadanos creen o dejan de creer, y al contrario de lo que dice el expresidente, los políticos deben intentar convencer a los ciudadanos de que sus propuestas es lo que, de verdad, más conviene a la mayoría, no lo contrario.

“Filosofía es la búsqueda de la verdad como medida de lo que el hombre debe hacer y como norma para su conducta” Sócrates.

miércoles, 20 de julio de 2022

MIENTRAS ESTEMOS EN LA CAVERNA

 

En la obra de Platón, La República o el Estado (Libro 7), es donde el filósofo griego desarrolla el mito de la caverna. En dicha alegoría Platón explica que había una serie de hombres y mujeres dentro de una caverna atados por la cabeza, pies y manos por lo que únicamente podían mirar al frente, tras ellos había una hoguera que iluminaba la caverna y entre ambos una serie de personas hacían pasar una serie de objetos proyectando su sombra a la vista de los que estaban atados. Al encontrarse éstos de ese modo desde su nacimiento, para ellos la realidad eran aquellas sombras. Cuando alguna de estas personas conseguía escapar de su cautiverio y veía el fuego, los objetos proyectados, salía de la caverna, descubriendo el mundo de verdad, entonces volvía a la caverna a explicar a sus antiguos compañeros que lo que veían eran sombras proyectadas y que la realidad era bien distinta. Los que se encontraban atados tomaban por loco al que intentaba convencerlos de la realidad y se negaban a abandonar su sitio en la caverna, cómodos con lo que tomaban por la realidad.

El mito de la caverna es hoy día menos mito y más cierto, pero hoy no nos encontramos atados de pies, manos y cabeza viendo sombras proyectadas por otras personas, hoy la caverna tiene forma de pantalla, bien sea de televisión, de ordenador, tablet o móvil, donde voluntariamente nos sentamos durante horas a ver cómo nos “proyectan sombras” que tomamos como verdades.

Hoy los medios de comunicación (prensa, televisión y redes sociales) han hecho suyos el dicho de “una imagen vale más que mil palabras” y es a través de las imágenes donde se fundamenta la información que se transmite a la población, evitando la reflexión sobre lo que acontece. Los memes se han convertido en un arma informativa que va directo a crear una reacción espontánea, esta reacción genera una actitud sobre cualquier cuestión que se quiera tratar, evitando la reflexión y la racionalización del tema.

Informarse, requiere tiempo, reposo y reflexión, hoy, con el vertiginoso ritmo de vida que llevamos se hace cada vez más difícil dedicar tiempo a cualquier tema que sea noticia, entre otros motivos, porque los temas de actualidad, son tan efímeros que desaparecen en pocos días, habiendo dejado una semilla en las mentes de la ciudadanía.

Y, como las personas atrapadas en la caverna de Platón, nos sentimos libres tomando por cierta la “información” que nos llega a través de las pantallas, porque ¿para qué pensar por nosotros mismos si ya nos dicen cuál es la verdad?

“Un solo tuit con una noticia falsa o un fragmento de información descontextualizado puede ser más efectivo que un argumento bien fundado” Byung-Chul Han

jueves, 7 de julio de 2022

DESDE LA ANTIGUA ATENAS

 

Si nos encontráramos en la situación de tener que someternos a una operación a vida o muerte ¿quién preferiríamos que nos operara? ¿el mejor médico especialista en operaciones como a la que nos tenemos que someter o lo someteríamos a votación para que eligiera la mayoría?

Sin lugar a duda, la mayoría, si no la totalidad de nosotros, elegiríamos a la persona más cualificada para tener mayores garantías de salvar la vida, entonces ¿por qué someter a votación la elección de quién nos gobernará corriendo el riesgo de que no salga el más preparado sino el más popular?


Platón y Aristóteles abogaban por el “gobierno de los más preparados” la aristocracia, un gobierno formado por las personas que sobresalen por su sabiduría intelectual, su elevada virtud y su experiencia en el mundo. Siguiendo con la enseñanzas de los filósofos clásicos, Aristóteles decía que en democracia “basta saber hablar bien para llegar a ser el jefe del pueblo”. Era también Aristóteles quien decía que la democracia tendía a convertirse en “demagogia” donde las personas que aspiran a gobernar “halagan a los ciudadanos, dan máxima importancia a sus sentimientos y orientan la acción política en función de los mismos”.

A pesar de todos estos argumentos la “Democracia” como forma de gobierno ha demostrado ser la mejor forma de gobernarnos, aunque siempre existan aspectos de mejora y haya que estar vigilantes para que los demagogos queden fuera de la toma de decisiones políticas que influyan en las decisiones que afectarán a toda la población. Del mismo modo deberíamos preguntarnos si las reglas que nos hemos dotado facilitan a los más preparados acceder a puestos de gobierno o si por el contrario a estos puestos acceden quienes tienen más contactos dentro del propio sistema político, la respuesta a esta situación la dio José Bono en una entrevista “para ser diputado hay que ser amigo del que confecciona las listas electorales”, no suelo estar de acuerdo con Bono, pero en esta ocasión sí lo estoy.

El propio concepto de “Democracia” (Demos/Pueblo, Kratos/Gobierno) da un total protagonismo al Pueblo y, como tal, el pueblo debe ejercer su derecho con responsabilidad. La “política” es la gestión de lo que tenemos en común, por lo tanto a la hora de elegir a las personas que gestionaran todo lo que tenemos en común deberíamos alejarnos del individualismo imperante y ver más allá. Del mismo modo los gobernantes electos deberían mirar más allá de sus propios intereses y velar por el bien común.

Ser demócrata nos exige cuestionar las herramientas que nos hemos dotado para articular nuestra “democracia”, buscar las grietas que debilitan la estructura del sistema y sellarlas, ser demócrata es mucho más que ir a votar cada cuatro años, ser demócrata implica responsabilidad del propio funcionamiento del sistema democrático y así evitar que la democracia se vuelva “Demagogía”, como ya avisaba Aristóteles.

 “Existen tres tipos de gobierno que son desviaciones: la tiranía (desviación del reinado), la oligarquía (desviación de la aristocracia) y la demagogia (desviación de la democracia)” Aristóteles.