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miércoles, 29 de julio de 2020

LA CENSURA DE LOS OFENDIDITOS

Si hablamos de Censura” a muchos nos vendrán a la mente imágenes en blanco y negro de una de las épocas más oscuras de la historia de España. Durante cuarenta años de dictadura franquista, el Estado se vio en la obligación de “velar” por la moral del pueblo español, evitando así una sociedad crítica que cuestionara los parámetros que regían el nacionalcatolicismo imperante. Pero la censura no fue un hecho exclusivo de la dictadura franquista, todos los regímenes dictatoriales la han aplicado de una u otra forma, pero no han sido los únicos en hacerlo, son muchas las “democracias liberales” las que han implantado algún tipo de censura, dirigiendo así la mentalidad de la población y evitando la crítica y el cuestionamiento del orden establecido, son famosas las imágenes de la quema de libros “subversivos” durante la “caza de brujas” (persecución de comunistas) en Estados Unidos durante los años cincuenta, o la condena a artistas españoles por cantar contra la monarquía.

La Real Academia de la Lengua Española define “Censurar” en su segunda acepción como “Corregir, reprobar o notar por mala alguna cosa”, por lo tanto, la persona o Estado que practica la censura se ve con el poder de decidir que es o no es bueno para la población, actuando de forma paternalista como si la población no tuviera la capacidad para distinguir entre el bien y el mal. La Censura por tanto siempre está de parte del poder establecido perpetuando los valores preestablecidos sin opción a crítica.

En la actualidad son muchas las voces que piden censurar tal o cual discurso, por norma general se solicita censurar aquellas opciones que no están en consonancia con aquellos valores o ideas con los que nos identificamos y como protesta se plantean acciones contra expresiones ofensivas, dando pie a un nuevo colectivo social “los ofendiditos”.

La “Censura” como tal es profundamente antidemocrática, ya que coarta la libertad de expresión, manipula la libertad de pensamiento, elimina la capacidad de analizar, objetivar y criticar una acción establecida. Son muchas las personas y organismos que, con el fin de no “ofender” a una parte de la población, practican la autocensura, evitando así ser atacados por los “ofendiditos”.

Las cuestiones “censurables” suelen estar enmarcadas en los ámbitos de las ideas, como: literatura; hace poco se planteaba la cuestión de si era buena idea reeditar “Mi lucha” de Adolf Hitler. Discursos políticos; apología de todo aquello que cuestione el status quo establecido bien sea por la derecha o por la izquierda. Música; apología del terrorismo, machismo, etc. Cine; películas donde aparece sexo explícito, aunque en ningún caso se pone en cuestión aquellas películas con violencia explícita donde los conflictos se resuelven a base de tiros o puñetazos.

La solución estaría en formar ciudadanos críticos que tengan la capacidad de analizar, objetivar, criticar, plantear alternativas, etc., en vez de tratar a la población como niños inmaduros a los que hay que guiar y mostrarles que deben y no deben pensar o hacer. La censura siempre es una opción más cómoda que invertir en educación y formación. Entre otras cosas porque deja intacto los valores prestablecidos por las clases dominantes.

“No hay dos formas de ser libres, o se es enteramente, o se vuelve a ser esclavo” M. Robespierre.


miércoles, 22 de julio de 2020

VIDAS INVISIBLES.

Esta semana, uno de los menores que vivía en el Centro donde trabajo, ha sido trasladado de Centro. Este menor, como tantos otros, con sólo quince años, ha tenido una vida difícil, una vida que él mismo relata con total normalidad, sin rencor e intentando aprender de toda la experiencia que la vida le ha ido poniendo por delante. Verlo “abrazar” una de las paredes del Centro a modo de despedida me ha hecho reflexionar sobre las difíciles circunstancias que muchos jóvenes deben de pasar y que van a marcar toda su vida.

Si para cualquiera de nosotros, la seguridad que nos da nuestra familia con sus consejos, riñas, abrazos, etc. o el calor de nuestra casa, son una pieza fundamental en la construcción de nuestra personalidad, imaginad por un momento como seríais sin haber disfrutado de nada de eso.

Imaginad que vuestra vida ha transcurrido entre diferentes Centros de Protección de Menores, y que vuestros “hermanos o hermanas” han sido otros menores con trayectorias vitales semejantes a las tuyas, menores que van y vienen, que en vez de ir a un colegio o instituto, transitas de uno a otro dependiendo de la localidad donde esté ubicado el Centro donde la administración te ha enviado, que en vez de educarte tus padres, ese papel se lo reparten los diferentes educadores/as en turnos de ocho horas y que cuando has conseguido la vinculación necesaria con uno de ellos/as, gracias a la “flexibilidad laboral” que disponemos en nuestro país, deja de trabajar.

Imaginad que tenéis que resignaros a tener ese amor de adolescente con fecha de caducidad, porque no sabéis dónde estaréis el próximo curso, o dentro de tres meses.

Imaginad que a pesar de vuestras circunstancias os adaptáis a esta forma de vida (no os queda otra) y que cuando os habéis acostumbrado a unas instalaciones, a la forma de ser de los otros menores, a las normas que rigen el Centro, a la dinámica de trabajo, a la personalidad de los educadores/as, a la comida del Centro, cuando por fin has conseguido conectar con el psicólogo/a que te trata y podéis abriros con facilidad para contarle vuestros problemas. Entonces tenéis que dejar todo atrás y empezar de cero. Si la mayor parte de las relaciones de amistad las construimos durante la infancia y la adolescencia, como de difícil sería para cada uno de nosotros construir esas relaciones partiendo de cero cada poco tiempo. Teniendo en cuenta que con muchos de esos menores no volverás a tener contacto durante toda tu vida.

No pretendo proponer una solución, ni tan siquiera es una queja al sistema, simplemente aprovecho la oportunidad para decir que en muchas ocasiones esta sociedad es una auténtica mierda.

A este menor, como a tantos otros en su misma situación, simplemente desearle suerte y que si la vida vuelve cruzar nuestros caminos, aquí tendrá un amigo.

“Por pocas oportunidades que te de la vida, si te lo propones puedes cambiar tu destino, porque tu destino lo escribes y lo proyectas tú” La Realidad Escondida.


miércoles, 15 de julio de 2020

EL PODER DE LA MODA.

La ropa, los adornos y los complementos, han sido una forma de exteriorizar el estatus dentro de la mayor parte de las sociedades durante la inmensa mayoría de los distintos periodos históricos así como en todo el mundo.

Podemos poner como ejemplo el uso de la capa y la espada por parte de la nobleza europea en la Edad Moderna, artículos prohibidos para la población que no pertenecía a esa clase social. Los pueblos  precolombinos usaban, entre otros artículos, penachos de plumas para diferenciar a las personas que lideraban sus sociedades. Muchos pueblos africanos distinguen a sus jefes por los colores vivos de sus ropas, así como ornamentación personal como aros o perforaciones, etc. Esta dinámica como hemos dicho se repite a lo largo de la historia y del globo terrestre.

En la actualidad estos distintivos se han suavizado, pero si nos fijamos bien siguen estando vigentes al igual que en épocas anteriores.

Llama la atención cuando vemos a una persona lucir una prenda donde se puede leer la marca que ha fabricado dicha prenda o en su defecto un logotipo fácilmente reconocible.

Es curioso que muchas personas paguen una cantidad de dinero significativa para hacer publicidad de una marca concreta, ¿no se supone que son las marcas las que deben pagar por tener publicidad?

En realidad cuando llevamos una prenda donde se puede identificar su logo, estamos mostrando a los demás nuestro estatus social así como nuestra capacidad económica.

Todos sabemos, aproximadamente, el precio de determinadas marcas, así cuando vestimos una de sus prendas estamos diciendo a todo el mundo: “Eh, yo puedo permitirme gastar x dinero en esta marca”, y de manera secundaria hacemos publicidad de dicha marca para todos aquellos que quieran igualarnos en estatus.

Durante la crisis de 2008 marcas como Vuitton o Channel bajaron los precios con el objetivo de alcanzar una cota mayor de mercado y el resultado que obtuvieron fue una bajada en las ventas, sus productos dejaron de ser exclusivos para las personas que podían permitírselos originalmente, por lo que en un breve espacio de tiempo volvieron a subirlos hasta alcanzar un 32% de aumento en el precio allá por el 2014. Esto significa que estas marcas son exclusivas para las personas que pueden gastar una gran cantidad de dinero para adquirirlas, lo que las posiciona socialmente por encima de aquellos que no pueden acceder a ellas. Se podría decir que la marca que “adorna” el producto es más importante que el producto en sí.

A veces ir a la moda es llevar un cartel diciéndole a todo el mundo cual es nuestra posición en una sociedad donde la valora a las personas por su capacidad económica.

“Las empresas de éxito deben producir ante todo marcas, no productos”. Naomi Klein.


miércoles, 8 de julio de 2020

POR LOS QUE VENDRÁN.

Posiblemente no hayan oído hablar nunca de la localidad de Cherrapunji, se trata de una pequeña localidad de la India en el Estado de Megalaya. Allí pueden encontrarse unas de las construcciones más impresionantes del planeta realizadas por el ser humano. Se trata de una serie de puentes que se construyen entrelazando las raíces de los árboles hasta unir las raíces de los árboles de una orilla con los de la otra orilla, verdaderos puentes vivos que son construidos a lo largo de generaciones.

El puente crece a la medida que crecen los árboles y es un trabajo que pasa de padres a hijos hasta su finalización. Aquí podemos encontrar puentes  que llegan a medir 30 metros y algunos alcanzan la edad de 500 años, cada generación aporta su trabajo en la construcción del puente que puede llegar a soportar hasta 50 personas de peso.

Al tratarse de una construcción 100% natural, se encuentra totalmente integrada en el paisaje regalando una visión impresionante y la demostración de cómo la mano del ser humano puede transformar la naturaleza sin llegar a destruirla.

El inicio de la construcción de uno de estos puentes supone la certeza de que es un trabajo que no verás finalizado ya que su construcción implica a varias generaciones; que tienes la confianza de que tus hijos, nietos, etc., continuarán el trabajo que empezaste; que cuando finalmente esté terminado será utilizado por personas que difícilmente recordarán quién inició el proyecto.

Un trabajo así es impensable en nuestra sociedad, una sociedad donde prima la inmediatez, donde el consumo es rápido y el recuerdo efímero, una sociedad donde el “yo” está por encima del “nosotros”.

Ese ente etéreo que llamamos “Sistema” conoce y fomenta esta situación utilizándolo a su favor y en nuestra contra, para exponer esta afirmación me valdré de dos ejemplos:

En 1999 se inicia lo que se llamó “Plan Bolonia” que ha supuesto una modificación y encarecimiento de las enseñanzas universitarias en España, implantándose en 2007.

Cuando comenzaron las manifestaciones en contra de esta modificación muchos estudiantes dijeron “a mí no me afecta” “queda mucho para el 2007” etc., por lo que la resistencia fue mucho menor que si su implantación hubiera sido inmediata.

A principios de 2011, el gobierno español aprobaba el retraso en la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, este proceso se implantaría progresivamente hasta el año 2027.

¿Qué logró el gobierno con esta progresividad?

Las personas que estaban próximas a jubilarse no se verían afectadas por lo que no se movilizaron en contra de esta medida, y las personas que rondaban los 50 años estaban en su plenitud laboral, pendientes de una crisis económica que les afectaba plenamente y que veían muy lejano la edad de jubilarse por lo que tampoco se movilizaron.

El Sistema implanta sus políticas con paciencia para evitar conflictos sociales.

Al igual que los puentes de la India se construyen con la certeza de que serán disfrutados por generaciones posteriores, las luchas  sociales se realizan sabiendo que si triunfan  serán las siguientes generaciones quienes disfruten los logros obtenidos, pero si fracasan, la represión la sufrirá quienes la han llevado a cabo.

Por lo tanto el único objetivo de luchar por una causa justa es que el resultado sea disfrutado por quienes vengan después, al igual que al plantar un árbol sabemos que serán otros los que disfruten de su sombra.

“El individualismo debe ser, mañana, la realización completa de las capacidades de todo un individuo en beneficio absoluto de una colectividad” Ernesto Che Guevara.

Manuel Carmona Curtido.

jueves, 2 de julio de 2020

LOS QUIJOTES DEL FUTBOL.

Que “El Quijote” es la obra cumbre de la literatura española es algo que está fuera de toda duda, que la mayoría de los españoles no la han leído, también, a pesar de todo, creo que no queda nadie en España que no conozca la temática principal de la obra y alguno de sus capítulos, al menos de manera superficial.

La obra en cuestión trata de como un hombre se vuelve loco al leer, de manera compulsiva y exclusiva, libros de caballerías, creyendo ser un Caballero Andante que debe vivir aventuras a lo largo y ancho de España, y como es natural vive un sinfín de altercados.

Como soy de la opinión que de todos los libros se puede extraer una enseñanza o bien análisis de la realidad que vivimos, me ha venido a la cabeza que en la actualidad ya no se leen libros de caballerías, pero se ven partidos de futbol, en algunos casos, de manera compulsiva y exclusiva y esto ha hecho que haya muchas personas que, al igual que Don Quijote, se crea una figura del balompié a la altura de las grandes estrellas de este deporte.

Es curioso como jugadores de equipos modestos, exigen a sus clubes un sueldo (o gratificación, al tratarse de equipos amateur) muy superior a lo que realmente aportan para sus clubes, como si de una estrella se tratara, cuando en realidad debería estar agradecido por poder desarrollar su deporte favorito en un club federado.

Al igual que Don Quijote, que veía gigantes donde en realidad había molinos, estos jugadores intentan emular a las grandes estrellas intentando jugadas y filigranas que difícilmente llegan a buen término, generando pérdidas de balón que en muchas ocasiones pone en peligro a su equipo.

Por otro lado, los aficionados tampoco ayudan a que el “Quijote futbolístico” sea consciente de la realidad, ya que espera ver que su equipo juegue como los equipos de primera división, algo evidentemente imposible debido a los medios y recursos con los que cuentan los clubes modestos, pero que al tratar a los futbolistas de su equipo como referentes deportivos de la localidad o “exigiéndoles” que realicen jugadas como las que ha visto en el partido de turno del fin de semana, estos futbolistas se engrandecen e intentan realizarlas aun faltándoles la destreza necesarias para llevarla a cabo.

Todo esto me lleva a las siguientes preguntas:

¿Cuántos de estos futbolistas seguirían practicando este deporte de manera federada si su equipo no le renovase la ficha año a año?

¿Es lícito que estos futbolistas exijan una gratificación muy superior a lo que aportan a su club?

Si la respuesta es no ¿Por qué es una práctica habitual?

¿Terminará el futbol televisado con los clubs modestos que juegan en ligas amateurs?

“Dad crédito a las obras y no a las palabras” Miguel de Cervantes.

Pd. Que nadie quiera ver nada concreto donde hay una crítica general.