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martes, 29 de diciembre de 2020

EL AÑO QUE SE NOS VA.

             El 2020 va llegando a su fin y por todos los medios se multiplican las esperanzas puestas en el nuevo año que entra. La esperanza de un futuro mejor suele ser habitual en este periodo del año, donde se suele hacer evaluación del pasado y elección de nuevos propósitos para el año que entra. Pero no debemos olvidar que el periodo anual no deja de ser una construcción cultural y que todo empieza y acaba dependiendo de cuando se empiece a contar.


Que este ha sido un año difícil es algo que nadie pone en duda, desde que el 14 de marzo nos viéramos encerrados en nuestras casas, manteniéndonos lejos de nuestros seres queridos, nos vimos obligados a reinventarnos, comenzamos a usar la tecnología para algo más que “cotillear” la vida ajena y empezamos a realizar videollamadas para mantener el contacto, lo que nos acercó más a las personas incluso que cuando podíamos ir a visitarlas personalmente. Pusimos en valor el trabajo de aquellas personas que nos cuidaban y que fueron denominados como “trabajadores esenciales”, el planeta tuvo un respiro y bajaron los índices de contaminación en todo el mundo, dejamos de comprar objetos inútiles cuyo único objetivo es clasificarnos socialmente y empezamos a mirarnos en nuestro interior, el arte, en todas sus formas, se puso al servicio de los ciudadanos y músicos, humoristas, actores, pintores dieron en streaming conciertos, master class, actuaciones, etc., cogimos de la estantería aquel libro que teníamos pendiente de leer y viajamos con nuestra mente a otras épocas, otros mundos, otras historias y otras realidades que nos hizo más tenue nuestro enclaustramiento, echamos de menos a amigos que hacía tiempo que no veíamos con los que nos reunimos en cuanto pudimos salir a la calle.


Ha sido un año difícil porque el ser social que somos necesita del contacto físico, de los abrazos, de los besos, de hablarnos cara a cara, de tocarnos, de compartir una cerveza mientras se hablan conversaciones triviales.

Alejarnos unos de otros hizo que nos encontráramos con nosotros mismos frente a frente y conocerse a uno mismo siempre es bueno (aunque seguro que alguno no le gustó lo que se encontró).


Han sido muchas las personas que han perdido la vida en este año por culpa de la pandemia, otros arrastrarán las secuelas de este maldito virus mientras vivan, como he dicho este ha sido un año difícil.

Esperemos que el 2021 podamos recordarlo como el año que vencimos la pandemia.

“No hay esperanza sin temor, ni temor sin esperanza” Baruch Spinoza

miércoles, 23 de diciembre de 2020

LAS NOTAS.

 Hace unos días, uno de los menores con los que trabajo inició una conversación que prometía estar dotada de una profunda reflexión. Sin venir al caso me dijo:

-          Carmona ¿tú sabes por qué la educación no funciona?

Sorprendido por la pregunta y entusiasmado  con que el menor hubiera estado reflexionando sobre el sistema educativo encontrando fallas que dificultan el proceso de aprendizaje de los menores le contesté:

-          ¿Por qué?

-          Porque no se aprende bien.

El chasco que me llevé fue monumental, sonreí y cambiamos de tema, pero ya en casa me vino a la cabeza esa conversación y empecé a encontrarle el sentido que este menor había intentado transmitirme.


El sistema educativo está basado en la escala numérica del conocimiento, esto es, los estudiantes reciben unas materias que tienen que “volcar” el día del examen. A partir de ahí importa poco que los estudiantes mantengan esos conocimientos en sus cerebros. Si consiguen exponer el día y hora del examen lo que se le ha preguntado serán calificados con una nota numérica, lo que los clasificará dentro del sistema educativo, independientemente que retengan esos conocimientos o no al día siguiente del examen.

Supongo que todas las personas que están leyendo estas líneas han cursado la educación primaria y los que ya contamos una edad la EGB, pues bien en esos cursos, todos hemos aprendido a ubicar los ríos de Europa y nos hemos examinado de ello. Ahora bien, siendo sinceros ¿Cuántos podríamos aprobar ese examen hoy?


En muchas ocasiones se transmiten unos conocimientos mecánicos cuyo único objetivo es plasmarlos en un examen, sin mostrar la utilidad real en la que pueden ser aplicados, lo que provoca la desmotivación del alumnado que no encuentra sentido al gasto de energía que requiere aprender cierta materia a la que no le encuentra sentido.

Prueba de que se le da más importancia a aprobar que a aprender es que en los exámenes hay alumnos que intentan copiar (y algunos lo consiguen) con innumerables técnicas y los profesores tienen la función de evitar que esto suceda. Si aprender fuera la prioridad del alumno no intentaría copiar en los exámenes. Por lo tanto, con el sistema que tenemos actualmente la prioridad no es aprender, es aprobar.

El principal problema es cuando clasificamos a estos estudiantes en función de su nota. Un estudiante de 3 puede ser una persona de 10 (y al revés).

“Le preguntaron al gran matemático árabe Al-Khawarizmi sobre el valor del ser humano, y este respondió: Si tiene ética, entonces su valor es 1, si además es inteligente agréguele un 0 y su valor será 10, si también es rico súmele otro 0 y será 100 y sobre todo si es bella persona agréguele otro 0 y  su valor será 1000. Pero si pierde el 1, que corresponde a la ética, perderá todo su valor pues, solamente le quedarán los ceros”.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Y LLEGÓ LA NAVIDAD.

 Son cerca de 10 meses los que llevamos sufriendo las consecuencias de la pandemia mundial provocada por la Covid-19, en este tiempo los gobiernos de todos los países han intentado buscar soluciones que hagan equilibrio entre el cuidado de la salud y evitar el desplome de la economía. El único objetivo ha sido, mientras no se encontraba una vacuna, evitar la saturación del sistema sanitario. Las medidas, a nivel general, se han tomado a destiempo y en muchos casos han sido insuficientes, si a eso le sumamos la falta de conciencia de parte de la ciudadanía, obtenemos los resultados que tenemos a día de hoy.

Alemania anunciaba, hace pocos días, la vuelta al confinamiento domiciliario, para evitar la escalada de contagios que está padeciendo el país teutón, sin embargo ¿imaginan que hubiera pasado si el gobierno de España hubiera llevado a cabo esta propuesta en fechas navideñas?

Es fácil imaginar a toda la oposición culpando al gobierno de querer acabar con la economía (es evidente que esta época del año el consumo se dispara) y algunos hubieran llegado a decir que este gobierno quiere acabar con la navidad por qué están en contra de la Iglesia, el sentimiento religioso, etc., cuando todo el mundo sabe que estas fiestas hace mucho tiempo que cambió el sentido religioso por un sentido económico.

Las colas en los Centros Comerciales el día después de  que se levantara el confinamiento perimetral por localidad ha sido portada de todos los periódicos y noticia en todos los telediarios y este comportamiento tendrá sus consecuencias en muy poco tiempo.


En definitiva, que la economía vuelve a posicionarse por encima de la salud, que para el gran capital solo somos consumidores, y que nos hemos convertido en un rebaño que acata las ordenes de los que mandan, incluso sin saberlo.

A pesar de todo, esta será una navidad diferente, muchas serán las familias que han perdido a un ser querido, otras estarán pendiente de la evolución de la enfermedad en un pariente o amigo, otros no podrán visitar a sus seres queridos, etc., pero se habrá salvado el auténtico espíritu navideño, hemos podido comprar un montón de cosas que no necesitamos solo y exclusivamente porque estamos en navidad.

Pase lo que pase, los días empezarán a ganar tiempo a las noches a partir de estas fechas por lo que habrá más tiempo de luz, esperemos que esa luz nos guíe en el camino que cada uno de nosotros tenemos que recorrer.

Feliz Navidad.

“La sociedad de consumo justifica su existencia con la promesa de satisfacer los deseos humanos como ninguna sociedad pasada logró hacerlo. Esa promesa de satisfacción sólo puede resultar seductora en la medida en que el deseo permanece insatisfecho”. Zygmunt Bauman.

 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

GANARSE LA VIDA

             Todas las personas que vivimos en este mundo hemos venido a él sin pedirlo, a todas y cada una de nosotras se nos ha impuesto la vida sin solicitarlo y todas nos vemos en la obligación de “ganarnos la vida”.


“Ganarse la vida” es una expresión que hemos escuchado a lo largo de toda nuestra existencia y no deja de ser curiosa. ¿Cómo es posible que algo que nos ha sido impuesto debamos, una vez adquirido, “ganarlo”? Creo que todas las personas a la que le preguntemos entenderán la expresión y sabrán a que nos estamos refiriendo cuando le preguntamos “Y tú ¿Cómo te ganas la vida?”.

Ninguno pedimos venir al mundo pero una vez se alcanza cierta edad, el “mundo” no está obligado a facilitarte que puedas seguir en él. A lo largo de la historia de la humanidad hombres y mujeres han tenido que “ganarse la vida” para subsistir, desde las prehistóricas tribus de cazadores-recolectores hasta nuestros días.

Sin embargo, vivimos en un mundo donde en algunos sitios se tira la comida a la basura mientras que en otra parte no tienen que comer, un mundo donde algunos guardan riquezas que no gastarían en tres vidas y otros no saben cómo pagaran sus facturas, un mundo donde la banca (y no son los únicos) cuentan con miles de viviendas vacías y miles de personas no tienen donde vivir. La tecnología ha avanzado lo suficiente como para que producir productos que faciliten nuestra existencia no suponga un relato de ciencia ficción.

La mecanización de la sociedad ha facilitado todos los sectores económicos, desde la agricultura a los servicios, esta mecanización ha provocado un sobrante de mano de obra de todos los sectores pero donde la masa social no se ha visto recompensada de estos avances. Continuamos teniendo la misma necesidad de “ganarnos la vida” que hace millones de años.


Las formas de “ganarnos la vida” son muy variadas y dependerá de nuestra formación, nuestros recursos, nuestras ganas, nuestra ambición, nuestro entorno, nuestra red social, etc., en muchas ocasiones el modo en que nos “ganemos la vida” estará predeterminado por la forma de “ganarse la vida” de nuestros padres, así que, parafraseando a Joseph Stiglitz, si naces pobre lo más seguro es que mueras pobre, y si naces rico, seguramente morirás rico, unos tendrán una forma de “ganarse la vida” más productiva que otra.

Una de las grandes victorias del sistema capitalista es hacernos creer que somos dueños de nuestro destino y que somos los responsables de lo que hagamos, así el sentimiento de protesta contra un sistema injusto deviene en depresión en vez de en revolución (esta vez parafraseo al filósofo surcoreano Byung Chul Han).

El sistema ha ganado cuando las personas a las que más les cuesta “ganarse la vida” ven como otros tienen riquezas para vivir tres vidas y no se preguntan si esa situación es justa.

Deberíamos de dejar de dar las cosas por sentado y empezar a hacernos más preguntas, quizás así “ganarse la vida” sea un poco menos dura para algunos.

“La realidad verdadera no es nunca la más manifiesta” Claude Lévi-Strauss.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

SEMBRAR PARA RECOGER

             Una de las personas que más valoro en esta sociedad en la que vivimos es aquella que es capaz de plantar un árbol sabiendo que nunca se cobijará a su sombra. Plantar un árbol requiere un enorme sacrificio ya que además de elegir el terreno apropiado, una vez plantado, hay que cuidar el pequeño esqueje, evitar que se incline, regarlo, protegerlo de los embates de los elementos meteorológicos, cuidarlo de las posibles plagas, esos pequeños elementos que intentan aprovecharse del tierno tallo de lo que será un gran árbol, evitar que otros vengan a destruirlo, a tronchar sus jóvenes ramas, contaminar el terreno donde está plantado, y tras el paso de los años y la persona que lo plantó desaparezca, muchos serán los que vengan a refugiarse bajo su sombra, nadie conocerá quien fue la persona que lo plantó, es más, muchos pensarán que siempre ha estado ahí y que creció de forma espontánea sin recibir cuidados y protección cuando era un pequeño esqueje. El árbol durará cientos, quizás miles de años, dando sombra a todas aquellas personas que la necesiten y nadie recordará a aquel que un día lo plantó, lo cuidó y facilitó que creciera, y lo mejor de todo es que esa persona sabía desde un principio que no disfrutaría de su sombra ni vería como generación tras generación se cobijaría bajo él, y aun así lo plantó.


Las conquistas sociales se han producido de manera similar, hoy damos por hecho que tenemos derecho a vacaciones, seguridad social, educación pública, derecho a elegir a nuestros representantes, un sueldo digno, a una pensión que nos permita disfrutar del descanso de la vejez, etc., parece que estos derechos han estado ahí siempre, sin embargo, nadie recuerda a las miles de personas que lucharon y, en muchos casos, se dejaron la salud y la vida por conseguirlas, muchas de estas personas no pudieron disfrutar de estos derechos, muchos no pudieron disfrutar de la sombra que nos cobija ahora, sin embargo lucharon por conseguirlos.


Vivimos en una sociedad donde el individualismo se ha apropiado de todas las facetas de la sociedad, donde cada uno intenta salvarse solo, sin pensar si lo que hace mejorará a las generaciones venideras, cada vez es más necesario pensar más en “nosotros/as” y menos en “yo”, cada vez son más necesarias esas personas dispuestas a luchar por mejorar la sociedad a costa de que ellos no puedan disfrutar de los frutos de su lucha. Es una situación injusta, pero es la única que ha conseguido que la sociedad avance, se consigan derechos y se aumente la calidad de vida de la mayoría social.


Hoy, al igual que ayer, necesitamos personas que sean capaz de plantar árboles sabiendo que su esfuerzo no será recordado, que muchos intentarán impedir que el árbol crezca, otros intentarán sacar provecho personal de las cualidades del árbol, otros intentarán hacer que cambie de dirección y otros contaminarán el terreno con el único objetivo de que el árbol muera, para conseguir que el pequeño árbol se convierta en una árbol grande y fuerte es necesario ser constante, persistente, aplicar las medidas adecuadas, podarlo cuando sea necesario, etc., y todo esto sabiendo que nadie te recordará por haberlo plantado y dará igual porque el objetivo era que todo el que quisiera pueda sentarse a su sombra.

“La clase trabajadora se ha organizado en el pasado para defender sus intereses; ha exigido que se le escuche y arrancado concesiones de manos de ricos y poderosos. Por mucho que se le ridiculice o ignore, volverá a hacerlo” Owen Jones.

jueves, 26 de noviembre de 2020

LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS.

         El tratamiento de la lengua cada vez que se promulga una nueva ley educativa es utilizado como arma arrojadiza por ambas partes del arco parlamentario. Que en España existen cuatro lenguas oficiales está recogido en el artículo 3 de la Constitución Española de 1978, por lo tanto es incomprensible que este sea un tema de debate.


Muchos de los que se oponen a que en cada comunidad autónoma bilingüe se pueda estudiar en la lengua vehicular en la que cada alumno se sienta más cómodo, son los mismos que aseveran que España es indivisible, sin embargo niegan a las partes de España que tienen unas características diferenciadoras integrarse en el país con sus propias diferencias, aceptando que España es un país diverso, cada vez más diverso, cuya realidad cada vez queda más lejos de la “unidad de destino en lo universal” (que nadie sabe muy bien que significa).

Que España sea un país con diversas lenguas debería tratarse como un síntoma de enriquecimiento, ya que denota la diversidad lingüística que tomó el latín vulgar desde que se asentaron los romanos en la península ibérica. Algo que realmente es digno de estudio.

Por otro, el Euskera, único idioma en el mundo reconocido como indoeuropeo, sería tratado como una joya en cualquier otro país donde existiera, sin embargo aquí lo tratamos como un signo diferenciador, cuando puede ser un idioma que podría unificar a toda la Europa prerrománica.

Es curioso cómo cualquier vasco, catalán o gallego puede comunicarse en castellano sin ningún tipo de problema aunque haya estudiado en su idioma materno (distinto al castellano), y se siga poniendo a la lengua como objeto de enfrentamiento en vez de utilizarla para cohesionar el país. Sin embargo aquellos que niegan a otros a estudiar en su lengua materna ven con buenos ojos que sus hijos estudien en inglés, francés o alemán.

Si queremos evitar que existan en España movimientos secesionistas deberíamos empezar por aceptar a todas las regiones con sus propias características, su propia idiosincrasia y su propio idioma sin que eso supusiera un problema.

Mientras algunos políticos utilizan la lengua para enfrentar a españoles con españoles, los verdaderos intereses se esconden en otros lares. La gestión económica de centros educativos concertados, mayoritariamente gestionados por la Iglesia, es el fondo de la cuestión. Poner en primer lugar los Centros públicos parece que no ha sentado demasiado bien a los que durante mucho tiempo han utilizado el dinero público para el beneficio de unos pocos.


El idioma como lengua vehicular es una cortina de humo para que mientras debatimos sobre esta cuestión se repartan los fondos que deberían ir destinados al sistema educativo de todos, entre los de siempre aumentando la brecha social existente.

“Tendemos fácilmente a pensar que lo nuestro es mejor – y puede serlo, pero ésta no es la adecuada posición mental para entender al otro y su cultura” Carmelo Lisón.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

¡SÁHARA LIBERTAD, POLISARIO VENCERÁ!

             Somos muchas las personas que estamos indignadas con la situación que se está viviendo en la antigua colonia española del Sáhara Occidental, el conflicto armado que ha comenzado hace unos días pone en el tablero geoestratégico a nuestro país como potencia administradora de la que fue su provincia 53. El ominoso papel que han interpretado los  distintos gobiernos españoles no puede continuar, porque mientras España mira hacia otro lado en el Sahara Occidental está muriendo gente.


En mi opinión la paciencia que ha tenido el pueblo saharaui, viviendo en condiciones infrahumanas durante más de cuarenta años, ha sido más que sobresaliente, pero la situación de una pandemia mundial que ha dificultado, cuando no impedido, la llegada de ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados en Tinduf (Argelia), sumado al hartazgo de la población, hacían inevitable la reanudación del conflicto armado. El uso del ejército por parte de Marruecos para reprimir una manifestación pacífica en una zona desmilitarizada ha sido la chispa que ha encendido la mecha.


Ya en 2018, los mensajes que se trasladaban desde los campamentos dejaban entrever esta posibilidad, “El pueblo saharaui no está dispuesto a permanecer en el estatus de refugiado indefinidamente” proclamaba el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Gali.

Mientras tanto, la Misión de las Naciones Unidas Para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO) creado el 24 de abril de 1991, se ha evidenciado como una herramienta ineficaz para dar solución al problema, Marruecos sigue explotando los recursos del Sáhara Occidental y reprimiendo al pueblo saharaui de los territorios ocupados con total impunidad, sin que ninguna autoridad internacional le haga cumplir las leyes.


España, que tiene el mandato de la ONU desde 1960 de llevar a cabo la descolonización de su antigua colonia, abandonó el territorio sin culminar el proceso de descolonización, mientras Marruecos invadía el país con el ejército utilizando de pantalla a sus propios civiles en lo que se conoció como la “Marcha Verde”.

La pregunta que debemos hacernos es ¿por qué no ha llevado España a su fin el proceso de descolonización del Sáhara Occidental? Creo que la respuesta la podemos encontrar siguiendo el rastro del dinero, identificando a las grandes fortunas que tienen intereses económicos en Marruecos y a los que no les interesa enemistarse con el Sátrapa  Mohamed VI.


Mientras tanto, aquellos que en su día fueron españoles, hartos de morir en los campamentos de refugiados han tomado la determinación de volver a su tierra. Ojalá tengan éxito.

“El camino de la lucha armada no es el camino que hayan escogido los revolucionarios sino el camino que los opresores le han impuesto a los pueblos. Y los pueblos entonces tienen dos alternativas: o doblegarse o luchar” Fidel Castro.

sábado, 14 de noviembre de 2020

AFORISMOS

 El tiempo que nos ha tocado vivir está compuesto por momentos efímeros donde los análisis de la realidad se quedan en lo superficial, una sociedad líquida que diría Bauman y que como magistralmente expresó Eduardo Galeano es más importante el funeral que el muerto. Por eso es inevitable observar cómo se dicen frases que sacadas de contexto pierden totalmente su significado original, un significado que pocos se preocupan de conocer y que encierran una serie de reflexiones mucho más profundas de lo que pueda parecer en un primer momento, y aunque este tema podría dar para todo un tratado filosófico aquí va una pequeña reseña de algunas de ellas:


Carpe diem: Comienzo por la que puede que sea mi favorita, ya que esta expresión latina puede, incluso, ser vista en llamativos tatuajes de personas que se han quedado con su expresión literal sin conocer su origen ni su significado real. “Carpe diem” es una expresión que el poeta romano Quinto Horacio Flaco utilizó en su poema 11 Carminum I y cuya expresión completa es “Carpe diem, quam mínimum crédula postero” que significa “Vive el día, no te fíes del incierto mañana” lo que el refranero español podría haber adquirido como “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Sin embargo, la expresión Carpe diem se utiliza normalmente para justificar hacer lo que apetece en el momento sin pensar en las consecuencias. De conocer su significado original muchos de los que se la han grabado a tinta en su piel quizás no lo hubieran hecho.


Dios ha muerto: Frase lapidaria del filósofo alemán Friedrich Nietzsche que viene a significar que la idea de Dios que reconfortaba a la humanidad ha sido sustituida por la idea de Ciencia. En el siglo XIX la iglesia va perdiendo una parte importante de su influencia que sumado al auge de los descubrimientos científicos hace que la población ponga sus esperanzas de un mundo mejor en la ciencia. Nada tiene que ver con el principio metafísico de la idea de Dios, es curioso que a día de hoy donde todas la esperanzas de salir de la pandemia provocada por Covid-19 están puestas en los laboratorios donde se busca una vacuna que nos vuelva a llevar al mundo que conocimos antes del 2020, hoy, incluso con más razón que cuando Nietzsche escribió la frase que nos ocupa, podríamos decir alto y claro “Dios ha muerto”.


Solo sé que no se nada: Frase que se le atribuye al padre de la filosofía y maestro de Platón, Sócrates, ¿quién no ha utilizado alguna vez esta frase para decir con cierto tono de sorna que desconoce algún hecho? En realidad lo que Sócrates quería decir que al contrario de aquellos que se ganaban la vida compartiendo sus conocimientos, él sólo estaba seguro de que no lo sabía todo y que incluso lo que daba por sabido podría estar equivocado y por lo tanto tenía la total seguridad de tener un único conocimiento totalmente cierto, algo más de lo que podían decir aquellos que se ganaban la vida enseñando (los sofistas). Sócrates provocaba la duda y la contradicción para adquirir nuevos conocimientos, un método conocido como “método socrático”.

Son muchas las expresiones que decimos que tienen un significado más profundo del que creemos, incluso las tres que he citado podrían ampliarse mucho más allá de lo que yo he escrito.

“Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas” René Descartes.

jueves, 5 de noviembre de 2020

HERRAMIENTAS PARA ESTAR INFORMADO.

 Decía Mark Twain que si no se leen los periódicos no se está informado y que si se leen se está mal informado, con esta simple frase resumía el autor de Tom Sawyer la realidad del siglo XIX que ha llegado hasta nuestros días, hoy quizás sea una realidad más evidente que entonces.

Esto sucede, no solo porque la narración de hechos objetivos con los que sacar nuestras propias conclusiones no sea rentable económicamente o porque los mass media estén al servicio de intereses “superiores”, sino porque los ciudadanos hemos renunciado a nuestra capacidad de análisis de la realidad y solo nos parece cierto aquello que pensamos o con lo que nos identificamos previamente adaptando el análisis de la realidad a nuestras creencias preconcebidas.

Es común oír que hay quien lee los medios de comunicación de una u otra tendencia ideológica con el objetivo de estar informado, pero esta es una actividad vacía si no se tienen las herramientas para eliminar las opiniones que adornan a los hechos o para construir un relato completo con los hechos que se silencian en las noticias.

G. Orwell en su obra 1984 ya preconizaba la aparición del “Ministerio de la Verdad” donde se manipulaban noticias con el objetivo de convencer a la sociedad de un hecho u otro. Lamentablemente la lectura de este clásico se hace cada vez más imprescindible para conocer los hilos que manejan a la sociedad del siglo XXI.

Sirva como ejemplo las cadenas de televisión Antena 3 o La Sexta, ambas identificadas con dos corrientes ideológicas adversas y que son vistas por personas que se identifican con una u otra tendencia ideológica. Sin embargo ambas pertenecen al mismo grupo de accionistas que adornan sus noticias con uno u otro embalaje ideológico para que sea consumido por sus telespectadores, acaparando así todo el arco ideológico lanzando al mismo tiempo el mismo mensaje.

Para zafarnos de toda esta maquinaria es imprescindible armarnos de una estructura crítica que nos ayude, al menos, a ver los hilos que manejan la información y que crean tendencias en la población.

Al igual que para mantener el cuerpo en forma hacemos ejercicio físico, para poder tener una actitud crítica debemos entrenar al cerebro, para ello es fundamental formarnos intelectualmente leyendo a las personas que se están encargando de analizar la realidad a través de ensayos, publicaciones especializadas, etc., aunque, bien pensado, quizás sea esto más difícil que tener un vientre plano, por eso puede que los gimnasios estén llenos y las bibliotecas vacías.

“Informarse sin esfuerzo es una ilusión que tiene que ver con el mito publicitario más que con la movilización cívica. Informarse cansa y a este precio el ciudadano adquiere el derecho de participar inteligentemente en la vida democrática” Ignacio Ramonet.

miércoles, 28 de octubre de 2020

UN ESPEJO DONDE REFLEJARNOS.

             Una de las cuestiones que más me inquietan de la juventud son los referentes de éxito que manejan, ya que esos referentes son los espejos en los que se miran y toman como ejemplo a la hora de soñar con un futuro que les caerá encima el día que menos se lo esperen. Esos referentes de éxito son figuras que la sociedad les muestra como ejemplo de triunfadores/as de nuestra sociedad, es decir, estas personas han realizado lo que la sociedad esperaba de ellos y por lo tanto se han visto recompensadas con dinero y fama (valores que en la actualidad son símbolo de éxito).


Todas las generaciones han tenido como modelos, entre otros, a músicos, deportistas, artistas, etc., a todos se les presuponía una serie de valores que le habían encumbrado hasta el éxito, como un don especial para realizar su actividad, constancia y esfuerzo para llegar al olimpo de la fama y un característico don de gentes.

Sin embargo, debemos plantearnos que modelos les estamos poniendo a nuestros jóvenes en el espejo donde se reflejan sus sueños, ya que somos (como miembros adultos de esta sociedad) los responsables de encumbrar a los modelos actuales.

En primer lugar tenemos que fijarnos en los valores que son símbolo de éxito, como he dicho anteriormente, son el dinero y la fama. No es que el dinero y la fama no sean valores apropiados para fijar el éxito, pero si no van acompañados del esfuerzo, la constancia y la ética se corre el peligro de querer llegar hasta ellos, haciendo valer el viejo dicho maquiavélico de “El fin justifica los medios”, cuando en realidad son los medios lo que justifican el fin.

Por otro lado, los modelos de éxito actuales son volubles y efímeros, propios de una sociedad líquida tan bien descrita por Zygmunt Bauman en su libro “Vida líquida”. Estos personajes engrosan en poco tiempo el cajón de “juguetes rotos” y son olvidados por la sociedad que un día los alabó al mismo tiempo que son sustituidos por otros personajes de las mismas características.

No podemos olvidar que también existen otros modelos de éxito que trascienden el paso del tiempo, en gran parte gracias a películas, series y documentales que ensalzan su vida y obra, desde un punto de vista cinematográfico donde se enaltecen sus bondades y se justifican sus maldades.

Les voy a hacer una pregunta si les nombro al país latinoamericano “Colombia” ¿Qué personaje colombiano les viene antes a la cabeza? ¿Pablo Escobar o Gabriel García Márquez? ¿Qué producto característico colombiano llega antes a su mente? ¿la cocaína o el café? Sean honestos, ¿a quién han recordado antes? ¿Al mayor narcotraficante de todos los tiempos o al premio Nobel de Literatura?

Deberíamos revisar cual son los valores que proyectamos en la juventud antes de poner el grito en el cielo cuando observamos que muchos de nuestros jóvenes pretenden conseguir el éxito sin esfuerzo y se multiplican aspirantes a youtubers o instagramers.

“Lo que importa en la vida no es lo que te ocurre, sino qué recuerdas y cómo lo recuerdas” Gabriel García Márquez.

jueves, 22 de octubre de 2020

DEBATES

             Hace unos días mi hijo mayor (que cursa 3º de ESO) me dijo que iban a tener en clase un debate sobre Monarquía o República. Me parece fundamental que niños y niñas que tienen entre 14 y 15 años realicen actividades donde se confronten puntos de vista y distintos argumentos y que se afronten problemas políticos, ya que en pocos años cumplirán la mayoría de edad y tendrán la oportunidad de participar de forma activa en la toma de decisiones del país como son las elecciones.


Cuando volvió de clase le pregunté que qué tal había ido el debate y su respuesta fue tan contundente como descorazonadora: “Si alguien hubiera tenido una pistola de balines, alguno hubiera perdido un ojo”.

Entiendo que el debate como actividad académica es fundamental para la formación integral de los jóvenes, el debate como actividad para practicar la dialéctica aristotélica, donde se contraponen argumentos que se analizan usando la lógica con el objetivo de la  búsqueda de la verdad. Sin embargo la dialéctica utilizada parece coincidir con la dialéctica erística que tal y como definió Shopenhauer en su obra “El arte de tener razón” se trata del arte de discutir, y de discutir de tal modo que uno siempre lleve razón justa o injustamente.


Parece lógico que niños y niñas que no están acostumbrados a debatir utilicen la opción de imponer sus argumentos (sean cuales sean) a la facción contraria con el objetivo de imponer su punto de vista, al fin y al cabo los ejemplos de debate a los que tienen alcance están orientados en esa dirección. Difícilmente encontraremos ejemplos de debate en los medios de comunicación donde los argumentos tengan más peso que la violencia verbal, los tonos de voz amenazantes o los gestos de desaprobación hacia las posiciones contrarias. Lo realmente lamentable, es que solo hace falta escuchar unos minutos la moción de censura que se ha planteado estos días para darse cuenta que el debate que se plantea en el Congreso de los Diputados dista muy poco al de una clase de 3º de la ESO, aunque para estos no hay justificación. Los insultos velados, los datos falseados, los argumentos banales y las poses chulescas son el armazón donde los distintos partidos (unos más que otros) están fundamentando sus argumentos cuyo único objetivo es “tener razón”.

No se ha oído una sola propuesta del partido que ha presentado la moción de censura que sea viable legalmente, simplemente se han escuchado reproches y argumentos vacíos de contenido.


Esta situación me lleva a la siguiente conclusión, los debates deberían ser una actividad más común en el ámbito académico, sobre todo en la enseñanza obligatoria, quizás entonces tendríamos una población más crítica, más analítica y más formada y por lo tanto más difícil de manipular con mensajes populistas que no llevan a ningún sitio, y por extensión tendríamos unos políticos más preocupados del bien común que de su propio bienestar, políticos que se centren más en lo racional que en lo emocional.

“El que el pueblo sea difícil de guiar viene de que sabe demasiado” Lao Tse.

jueves, 15 de octubre de 2020

Y VOLVIMOS AL COLE.

             Mucho se temía la vuelta al cole a principios de septiembre, los peores presagios se ceñían sobre los resultados de que los niños y niñas se incorporaran a clases en medio de esta pandemia que estamos sufriendo, sin embargo, los resultados, por lo positivo, han sorprendido a todos los que esperaban poco menos que el apocalipsis.


Sin embargo los resultados están siendo más que positivos una vez que han transcurrido aproximadamente dos meses desde que se iniciara la vuelta a las clases, sin embargo justo al inicio de la vuelta a la universidad no paran de salir noticias sobre estudiantes expulsados cautelarmente por conductas arriesgadas, fiestas en colegios mayores que no cumplen los estándares de seguridad, universidades cerradas…

La pregunta que deberíamos hacernos es por qué la vuelta a las clases de la Educación Primaria y Secundaria Obligatoria está siendo todo un éxito en lo que se refiere al ínfimo número de casos detectados y porqué parece ser un caos la vuelta a la universidad, cuando son a estos últimos a los que se les presupone un mayor índice de responsabilidad.

Los miedos se centraban en los cursos más pequeños, que si no iban a aguantar tener la mascarilla puesta, que si no sabrían mantener la distancia de seguridad, que si las entradas y salidas del colegio serían un foco seguro de contagio.

Sin embargo hay que felicitar a los profesionales de la Educación Obligatoria, maestros y profesores, así como a los equipos directivos donde habiendo sido abandonados por las entidades superiores (Juntas de Comunidades Autónomas) se han dejado la piel diseñando un protocolo de actuación ante una situación completamente desconocida para ellos, dando como resultado un 1% de contagios en Centros Educativos de toda España.


Por otro lado los niños y niñas, cumplen las nuevas normas establecidas sin cuestionarlas, lo que evita la propagación del virus en los Colegios e Institutos.

Sin embargo, la población universitaria está dotada de una característica que adolece la población infantil y es su creencia de que ellos y ellas son invulnerables. Esta es una característica propia de la juventud en todas las épocas de la historia, con el riesgo de propagación del virus que supone en estos tiempos.

Creo que la visión de los niños y niñas, deberían ser tenidas en cuenta con mayor frecuencia y en la actualidad vuelven a dar muestras de una coherencia y sensatez mucho mayor que la de muchos adultos.

“No puedes respirar del todo, pero no pasa nada, es mejor eso que morirse” Declaraciones de una niña a la puerta de su colegio a principios de septiembre.

domingo, 11 de octubre de 2020

ELECCIONES EN EEUU.

El próximo tres de noviembre se celebran elecciones presidenciales en Estados Unidos, y aunque pueda parecer que se trata de un proceso interno del país, a nadie se le escapa que los resultados electorales influirán en el panorama geopolítico mundial los próximos cuatro años.


Los contendientes pretenden representar al pueblo norteamericano, pero hagamos un somero análisis de cada uno de los candidatos presidenciales:

Donald Trump (74 años), actual presidente de Estados Unidos, obtuvo la presidencia con tres millones de votos menos que su oponente del partido demócrata, pero las aritméticas del sistema electoral estadounidense lo auparon al cargo. Es un reconocido empresario multimillonario, que entre sus logros está haberse arruinado 5 veces, ya como presidente ha aumentado la tensión racial entre los ciudadanos estadounidenses, así como un trato inhumano a los colectivos de inmigrantes que cruzaban la frontera huyendo de la violencia o la pobreza, separó familias y enjauló a niños, a nadie se le puede olvidar aquellas imágenes horrendas. En cuanto a política social eliminó el exiguo programa de Seguridad Social implantado por la administración Obama, ha menospreciado el alcance de la pandemia de Covid-19 y alentado a grupos supremacistas blancos a ejercer la violencia con todo aquel que no encaje dentro del estereotipo wasp (Blanco, Anglo- Sajón y Protestante). En relación a la política internacional, ha incrementado la tensión con Corea del Norte, China y Rusia igualmente ha impuesto aranceles a los productos de sus supuestos socios de la Comunidad Europea, etc.


Joe Biden (77 años), el candidato por el partido demócrata, es un multimillonario que lleva en política durante 48 años, cuyo principal activo para estas elecciones es no ser Donald Trump. Fue miembro de la administración Obama y se muestra como un hombre sin el carisma del último presidente demócrata ni el empuje “feminista” que podía aportar Hilary Clinton, aun así las encuestas le dan una corta ventaja sobre el candidato republicano.


La participación en las elecciones ha caído en Estados Unidos a un 56% lo que indica una clara desafección del pueblo con el sistema actual, igualmente las leyes que impiden ejercer el voto se ceba con la población más desfavorecida de la nación.

Ante esto solo caben las siguientes preguntas ¿quién representa los intereses de la clase trabajadora estadounidense? ¿Cómo un multimillonario puede comprender las necesidades de las clases populares a la que solo conoce por las estadísticas? ¿Está el sistema electoral norteamericano caduco? Con esta carta de presentación ¿Cómo puede presentarse al mundo como “El defensor de la democracia”? ¿Por qué occidente pretende emular un sistema que sólo representa a las clases económicas poderosas?

Yo pongo las preguntas ustedes deben encontrar las respuestas.

“La gente no vota necesariamente por sus intereses. Votan por su identidad” George Lakoff 

jueves, 1 de octubre de 2020

EL VOTO FEMENINO.

 El 1 de octubre de 1931 (hace 89 años) se aprobaba por primera vez el derecho a voto de la mujer en España, desde ese momento la mujer conquistaba uno de los derechos fundamentales en su camino hacia la igualdad con el género masculino. Aunque el debate no estuvo exento de polémica, la ley fue aprobada sobradamente con el siguiente reparto de votos: 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones.


Lo que llama la atención es el relato que la derecha ha ejercido sobre este caso a lo largo de la historia, donde acusa a los partidos de izquierda actuales de haber votado en contra de esta ley, algo que además de no ser cierto, confunde y lleva a malentendidos en la actualidad.

Es cierto que hubo partidos de izquierda que votaron en contra de aquella ley, pero también es cierto que en la actualidad no existe ninguno de ellos (Acción Republicana, Partido Republicano Radical Socialista) también hubo un partido de derechas que votó en contra (El Partido Radical de Alejandro Lerroux).

La derecha ha echado en cara el voto en contra del sufragio femenino en la actualidad al Partido Socialista y a Izquierda Unida en alguna ocasión, hechos que tergiversan la verdad histórica y que generan la duda a aquellas personas que desconocen aquel momento histórico. Los diputados socialistas votaron a favor del sufragio femenino salvo alguna excepción ya que existía el voto en libertad de conciencia y en 1931 el Partido Comunista de España no tenía representación en el Congreso de los Diputados (el primer diputado del PCE fue elegido en las elecciones de 1933) por lo que desconocemos cual hubiera sido su posicionamiento.


La II República hizo un esfuerzo enorme por incorporar a la mujer a la vida pública, no sólo se aprobó el voto femenino, sino que la primera mujer ministra en España y en Europa, Federica Montseny, obtuvo su cargo durante este periodo. Los libros de texto aludían a la igualdad entre ambos géneros, importante matiz para la educación de los niños y niñas del país, hubo mujeres en papeles destacados en diversos sectores como la periodista y activista Amalia Carvia (recientemente re-descubierta por el investigador Manuel Almisas) o las conocidas como “Las Sin Sombrero”, las poetisas de la Generación del 27, donde podríamos destacar a María Zambrano o María Teresa León, entre otras.


El desconocer la historia nos hace vulnerables a las mentiras de aquellos que pretenden manipularla y aunque existen variedad de opiniones los hechos son los que son.

“Informarse sin esfuerzo es una ilusión que tiene que ver con el mito publicitario más que con la movilización cívica. Informarse cansa y a este precio el ciudadano adquiere el derecho de participar inteligentemente en la vida democrática” Ignacio Ramonet.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

CUESTIÓN DE LÓGICA

             El ser humano tiene una capacidad de  adaptación al medio en el que vive por encima de todas las demás especies que pueblan el planeta, ese ha sido el secreto del éxito de la evolución humana y que lo ha hecho estar presente en toda la superficie global, adaptándose tanto al frio polar como al calor tropical.

Otra de las características propias del ser humano ha sido su capacidad de racionalizar la realidad, consiguiendo mejorar su calidad de vida a través de ingenios como la rueda, el control del fuego, así como los sucesivos modos de organización, desde el “estado salvaje” hasta nuestros días, eligiendo el mejor para su supervivencia.


La situación de la pandemia mundial que estamos viviendo en nuestros días, ha conseguido que nos adaptemos a esta nueva situación en un tiempo asombrosamente rápido, ante el estupor de los primeros momentos, con situaciones de histeria colectiva, como la acaparación de papel higiénico que se dio en los primeros días de la pandemia, hasta la normalidad con que vivimos el incremento de los casos de infectados por Coronavirus que día a día se anuncian por los medios de comunicación.

Otro de los datos que han pasado desapercibidos ha sido el incremento del precio del material sanitario necesario para prevenir la infección del virus, como es el caso de las mascarillas quirúrgicas, mascarillas que han aumentado su demanda, de forma lógica, en los últimos tiempos.


El precio de una mascarilla quirúrgica antes de la pandemia era de 0,20 € y su precio se ha incrementado hasta 0,92 €, precio que ha sido limitado por el gobierno, de no haber sido así los precios podrían haberse disparados hasta lo inimaginable, y si esto ha sucedido, sin que nadie se haya percatado, es debido a que la lógica que hemos utilizado es la aplicable al sistema capitalista tan interiorizada en todos nosotros.

Pero si racionalizamos esta situación, parece de todo menos lógica. Las mascarillas tienen un precio de costo que más el margen de beneficio correspondiente hace que su venta sea viable a 0,20 € (precio pre-covid), por lo tanto el incremento de precio en este producto genera un beneficio muy superior al establecido en una situación de normalidad, esto quiere decir que hay quien se está lucrando (en exceso) debido a una situación en la que está en peligro toda la humanidad. Este es un claro ejemplo de la ley de la oferta y la demanda, esta ley prioriza a la economía por encima de todas las demás necesidades del ser humano, incluso la salud.


Este es uno de los muchos ejemplos que podríamos exponer, vivimos una situación excepcional que ha puesto en evidencia estructuras que creíamos inamovibles, hemos visto como el sistema se ha sustentado gracias a los trabajadores esenciales, que casualmente coinciden con los peor pagados del sistema, hemos visto como las artes, la literatura, la educación física, y porque no decirlo, la filosofía, nos han mantenido cuerdos durante el estado de confinamiento, sin embargo estas disciplinas se han convertido en residuales dentro de nuestro sistema educativo orientado a la producción de mano de obra. Quizás ha llegado el momento de aplicar una lógica que ponga en el centro del sistema al ser humano y no al dinero.

“Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo” Fredric Jameson.

jueves, 17 de septiembre de 2020

CUESTIÓN DE CLASES

 Bases sociológicas para el apoyo a la monarquía.

La monarquía es una forma de Estado que ha estado presente a lo largo y ancho del mundo desde tiempo inmemorial, es imposible establecer fecha y lugar de la aparición del primer rey, desde entonces a la actualidad la figura del rey se ha ido adaptando a las distintas formas de gobierno y allí donde no ha sido capaz de adaptarse ha desaparecido.

En nuestro país ha adoptado la figura de monarquía parlamentaria, dándole un tinte democrático a un estamento que por definición no lo es (monarquía = gobierno de uno).


Siempre me he preguntado por qué existen personas que apoyan a la monarquía, todas sus funciones pueden ser ejecutadas por personas elegidas democráticamente, la mayor parte de los países en el mundo carecen de rey, creer en la monarquía es asumir que hay personas que son superiores a otras por el simple hecho de haber nacido en la casa real y creo que es en este último punto donde está la clave del apoyo monárquico.

Cuando me refiero al apoyo a la monarquía no me estoy refiriendo a los cortesanos y élite empresarial que se aprovecha de su cercanía al monarca, me refiero a personas anónimas con trabajos anónimos que consideran que Felipe VI es la persona indicada para ostentar la jefatura del Estado por el simple hecho de ser hijo de Juan Carlos I y que la persona indicada para sucederle será su hija Leonor por el simple hecho de ser su primogénita.

Asumir esta realidad es colocar en la cúspide de la pirámide social al rey, cuyo único mérito es ser hijo de sus padres, pero a la vez es asumir que existe una pirámide social donde  se obvia el mérito y la capacidad para posicionarte. Por lo tanto, los monárquicos asumen que hay personas mejor situadas pero que también hay muchas que se encuentran por debajo de ellas en dicha pirámide (al menos en su idea de escala social).


Mientras desde el ideario republicano se señala a la parte alta de la pirámide con el objetivo de democratizar  las altas esferas, dando un papel fundamental a los méritos y capacidades de las personas encargadas de llevar las riendas del país, desde los defensores de las ideas monárquicas se mira la pirámide hacia abajo mirando con desdén a todos aquellos que tuvieron la desgracia de nacer en clases menos favorecidas. La existencia  de un rey justifica su propia posición en la pirámide social.


Parafraseando a J. Stiglitz (Premio Nobel de Economía en 2001) la mayoría de las personas que nacen pobres morirán pobres por más conocimientos que tengan al igual que la mayor parte de los que han nacido ricos morirán ricos por más inútiles que sean. La existencia de un rey también justifica la posición social, heredada por nacimiento complaciéndose de que siempre haya alguien peor situado.

“La legitimidad de un régimen procede de la aceptación por la sociedad de los principios que están en la base de su organización política” Miguel Artola.

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

SABER LEER.

             En el año 1975 España contaba con una tasa de analfabetismo altísima, este fue uno de los déficits que nos dejó cuarenta años de dictadura franquista, donde la formación de las clases populares no era una necesidad, ya que se trataba de mano de obra barata para el tejido empresarial y caciquil de la época. No interesaba una población formada que pudiera empezar a hacerse preguntas y encontrar respuestas contrarias al orden establecido. Solo unos pocos pudieron realizar estudios reglados y aún menos los que, perteneciendo a las clases populares pudieron realizar estudios superiores.


Hoy, cuarenta y cinco años después, casi la totalidad de la población de más de cuatro años está matriculada en el sistema educativo y las nuevas generaciones conocen mayoritariamente, al menos las reglas básicas matemáticas (sumar, restar, multiplicar y dividir) así como leer y escribir, entendiendo esto como el conocimiento del código utilizado para llevarlo a cabo.

Pero saber leer no es conocer el código, es decir que la /m/ con la /a/ se pronuncia /ma/, saber leer es algo más. Es saber interpretar lo que se lee, entender el mensaje, no sólo lo que se dice, sino lo que se quiere decir, y esta habilidad, como casi todas las habilidades se consigue entrenándolas.

El analfabetismo siempre ha sido un hecho que ha avergonzado a toda aquella persona que lo ha padecido, pero en la actualidad son  muchas las personas que se vanaglorian y presumen de no leer un solo libro en todo un año. A pesar del esfuerzo del Estado para facilitar la escolarización masiva de toda la población, dotar a las personas de los conocimientos suficientes para poder leer y escribir (con todas las carencias existentes), haber puesto a disposición de la mayoría de la población de infinidad de bibliotecas públicas a lo largo y ancho del país, disposición de puntos de internet gratuito donde poder descargar multitud de libros online, millones de artículos especializados en cualquier tema en internet, etc. a pesar de todo eso, son muchos los que podríamos calificar de “analfabetos funcionales”.


Los “analfabetos funcionales” son aquellos que, a pesar de tener los conocimientos para poder decodificar los códigos de los que se compone la lectoescritura no hacen uso de esos conocimientos. Podríamos decir que estas personas son el culmen de la mediocridad social ya que al no “entrenar” la habilidad de la lectura son víctimas dóciles de los elementos encargados de la manipulación social.

Los “analfabetos funcionales” no solo presumen de no leer sino que además consideran y exigen que su opinión sea tenida en cuenta. De ahí surgen los movimientos antivacunas, terraplanistas, o una infinidad de “epidemiólogos”, “médicos”, “geoestrategas”, “economistas”… que lo único que hacen es repetir los mantras lanzados por los medios de comunicación, y claro, cuando se carece de capacidad de análisis, el conocimiento fundamentado en distintos puntos de vista y capacidad crítica, estás obligado a creer lo que te digan.


La aparición de las Redes Sociales (informáticas) ayudan a la proliferación de mensajes no contrastados, peligrosos para la salud, gurús de medio pelo, bulos malintencionados, etc.

Dejadme deciros a todos aquellos que pueden entrar en la categoría que acabo de describir: Vuestra opinión no importa, no todas las opiniones son igual de válidas.

“Las redes sociales le dan derecho a hablar a legiones de idiotas que antes sólo hablaban en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas” Umberto Eco.


lunes, 17 de agosto de 2020

TODO EL PESO DE LA LEY.

 El otro día cuando llegué al trabajo, uno de los menores del Centro tenía el semblante pensativo, diría que triste, cuando generalmente es una persona seria pero  de rostro alegre, cuando le pregunté si le pasaba algo me comentó que le habían caído tres años de libertad vigilada, y que se lo habían comunicado en ese día. Le pregunté los motivos por los que le había caído esa pena y me dijo que por peleas y robos que había cometido años atrás y que eran causas que tenía pendientes.

Lejos de eludir los motivos que le habían supuesto la condena, los aceptaba sin reparo pero le dolía que, después de tanto tiempo, tuviera que asumir dicha condena por hechos que ya tenía prácticamente olvidados.

Esta situación me hizo llegar a la siguiente reflexión: si el fin último de la condena es la reinserción y la rehabilitación, ¿cómo te puede llegar una condena tres años después de la comisión de un delito? Sobre todo cuando durante este tiempo has tenido un comportamiento ejemplar con expedientes que avalan tu buena conducta.

¿No estaremos sustituyendo la reinserción y la rehabilitación por la venganza? ¿Qué objetivo tiene rehabilitar a una persona que ya está rehabilitada?

Que todo el peso de la ley debe caer sobre las personas que cometen un delito está fuera de toda duda y no seré yo quien lo ponga en cuestión, pero ¿qué sentido tiene aplicar una sentencia cuando la persona a la que se le va aplicar no es la misma que cuando cometió el delito?

No es la primera vez que tenemos noticias de personas que tienen que cumplir condenas por errores (delitos) que cometieron en un momento de su vida y que a la hora de asumir responsabilidades han rehecho su vida sin ser un peligro para la sociedad, pero cuando una de estas personas te toca de cerca la injusticia aparece más evidente.

Siendo la tardanza de las sentencias un mal endémico de nuestro sistema judicial deberíamos pensar por qué no se pone remedio a esta situación, es más, ni siquiera está en la agenda de ningún programa político. La lentitud de los juzgados está provocada por una estructura del siglo XX que no se ha adaptado a la velocidad que requiere el siglo XXI, la falta de personal, y de inversión de medios tecnológicos son algunas de las causas que provocan el atasco en los juzgados y sobre todo porque las personas que tienen que asumir estas consecuencias les importan un pimiento a la “gente de bien”.

La justicia, si no se imparte de manera inmediata se convierte en la paradoja de ser injusta, su objetivo se devalúa y las consecuencias las pagan siempre los sectores más desfavorecidos.

“La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo” Platón.