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miércoles, 6 de mayo de 2026

CONFRONTAR DISCURSOS

 La teoría de las ventanas rotas aplicada al discurso político

En 1982, James Q. Wilson y George L. Kelling propusieron “la teoría de las ventanas rotas”, esta teoría viene a decir que los pequeños desordenes, si no son corregidos rápidamente, fomentan comportamientos cada vez más graves, ya que generan una sensación de impunidad que agrava ese tipo de comportamientos.

Esta teoría, que originalmente se aplicaba a las conductas delictivas y antisociales, puede aplicarse a los discursos que ciertos partidos políticos usan actualmente. Serían muchos los ejemplos que se pueden poner, el origen del discurso racista y abiertamente xenófobo comenzó como meras insinuaciones para terminar protagonizando discursos abiertamente radicales contra personas racializadas u originarios de países que son percibidos como pobres, discursos que terminan convertidos en políticas que fomentan la discriminación.

Si estos primeros mensajes xenófobos hubieran sido censurados por la población y medios de comunicación, no habrían llegado a propagarse de la manera que lo han hecho durante los últimos diez años. A finales del siglo pasado hubiera sido impensable que mensajes de corte racista, como los que escuchamos en la actualidad se hubieran difundido a la velocidad que lo han hecho, ya que la población estaba concienciada con la importancia de los Derechos Humanos y la universalidad de las políticas sociales, sin embargo el comienzo del siglo XXI, nos está dejando pinceladas que recuerda mucho a los años treinta del siglo pasado donde el ascenso de regímenes totalitarios dio pie a la II Guerra Mundial y a la muerte de millones de personas en campos de exterminio.

Y es que la extrema derecha mundial ha encontrado en la población migrante el chivo expiatorio propiciatorio para ser culpado de todos los males de los distintos países donde tienen voz y medios para amplificar su mensaje, mensaje que, dicho sea de paso, no soporta el más mínimo análisis estadístico.

En los años noventa nos llegábamos a preguntar como era posible que un personaje como Hitler hubiera llegado a la cancillería de Alemania, era un tema que la mayoría de los jóvenes de entonces no encontrábamos explicación, hoy la actualidad nos ha dado la respuesta.

Cuando la empatía y la solidaridad desaparece, cuando la razón es amenazada por el instinto, aparecen los monstruos que un siglo atrás cabalgaron por Europa, esta vez con la pretensión de que su influencia sea global. En nuestras manos está que no sea así.

“La política y la economía actuales centran la atención en el ego” Byung-Chul Han