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miércoles, 28 de septiembre de 2016

ANTE EL MALTRATO, TOLERANCIA CERO.



“Es muy común que las mujeres piensen que soportar el maltrato y la crueldad y luego perdonar y olvidar es una muestra de compromiso y amor. Pero cuando amamos bien sabemos que la única respuesta sana y amorosa al abuso es alejarnos de quién nos hace daño.”
 Bell Hooks.
                Hace unos días, viví una experiencia bastante desagradable; me encontraba en la terraza de mi casa, mientras fumaba un cigarro, me llamó la atención una pareja que iba por la calle, ella llevaba en la mano derecha la correa de un perro, y la mano izquierda la llevaba en el bolsillo, mientras él, no hacía más que increparla, el sonido era ininteligible, pero el lenguaje corporal no dejaba lugar a dudas, llegó el momento en el que se pararon y él le impidió seguir su camino, la agarró del brazo y le metió la mano en el bolsillo y le quitó el móvil, yo no daba crédito a lo que estaba viendo, una vez el joven hubo comprobado lo que quería comprobar en el móvil de ella, se lo devolvió, en ese momento ella pretendió seguir su camino y el la agarro fuertemente del brazo y la paró, en ese momento ya no pude aguantar más y le di una voz desde la terraza, indicándole que depusiera su actitud. Eso hizo que la soltara y dirigiera sus gritos hacia mí, lo que le contesté que debía aprender a comportarse como un hombre, y que con lo que estaba haciendo no estaba demostrando serlo, él entre insultos me “invitó” a que bajara a la calle que “me iba a enseñar lo hombre que era”, todo esto lo decía mientras se iba (creo que eso fue lo más inteligente que hizo ese joven en ese día).
                Esta situación me ha hecho reflexionar durante estos días, la edad de la pareja, que no debían contar con más de 16 o 17 años, la actitud de sumisión de ella, ante un joven que la trata como una posesión, como un objeto, como si fuera propiedad suya, la actitud violenta de él, intentado ejercer un control sobre otra persona, demostrándole un desprecio impropio hacia otro ser vivo, (humano o animal).
                Una encuesta realizada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en Enero de 2015, arrojaba un dato más que preocupante, el 33% de los jóvenes españoles ve “inevitable” o “aceptable” la denominada violencia de control[1].
                El machismo nace de creer que el hombre es superior a la mujer, y esos paradigmas se han repetido a lo largo de la historia, en vez de ir remitiendo como sería lo lógico en una sociedad “avanzada”, nos encontramos en que se van perpetuando en las nuevas generaciones.
                Entender los “celos” como expresión de amor, es una idea muy extendida, cuando en la realidad los “celos” no son más que la demostración de la inseguridad de quien los padece, me atrevería a decir, que la persona celosa no sólo es insegura, sino que también se infravalora.
                Los paradigmas de hombres y mujeres que se transmiten a través de: películas, programas de televisión, cuentos, etc. Imponen una visión de un hombre fuerte, que tiene el control de la situación, autosuficiente… y una visión de una mujer, débil, sumisa, siempre rescatada por el “príncipe azul”.
                Finalmente, a falta de modelos contrapuestos, muchos asumen esos papeles y cuando la falta de recursos dialécticos o carismáticos les hace ver peligrar su posición dominante recurren a la violencia.
                El machismo no sólo es ejercido por el hombre, hay muchas mujeres que permiten este tratamiento, que se sienten débiles, sumisas, y esperan que su “príncipe azul” les dote de seguridad, a cambio de obediencia plena.
                Hay que desterrar la idea de que otra persona nos tiene que completar o que tenemos que completar a otra persona, somos seres completos con nuestras virtudes y nuestros defectos que compartimos con nuestra pareja.



                Ante una situación de violencia, física, psicológica o de control, lo mejor que se puede hacer es huir, y si no es posible denunciar, bien físicamente o a través del teléfono 016.
                Hay que acabar con un sistema patriarcal que promueve la desigualdad de género, para conseguir una sociedad más justa para que hombres y mujeres seamos tratados con justicia tenemos que empezar por tratar con el respeto debido a la persona que comparte o queremos que comparta nuestra vida, cuando esto sea una realidad podremos exigir que se nos trate con el mismo respeto y saber transmitirlo a las generaciones que nos sucederán, para ello hace falta una verdadera revolución cultural.



                La revolución será feminista o no será.
                “El feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas”
Angela Davis.




[1] http://www.agenciasinc.es/Noticias/Mentalidad-machista-y-baja-autoestima-en-la-adolescencia-potencian-la-violencia-de-genero

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