La revolución industrial, iniciada a finales del siglo XIX, fue el salto definitivo en la producción de bienes a gran escala. El cambio en la forma de producir produjo el mayor avance socioeconómico que ha vivido la humanidad en toda su historia. Este avance, encabezado por la burguesía, como clase social a la vanguardia de los movimientos socioeconómicos y políticos, nos ha generado cotas de bienestar que hasta ahora eran desconocidas para el ser humano de los siglos precedentes.
Los
cambios en los modos de producción estaban potenciados por la extracción de
materias primas allá donde se encontraran, lo que dio pie a los procesos de
colonización a nivel global.
La explotación del petróleo a nivel industrial, revolucionó la industria productiva y los medios de transporte, desplazando otras fuentes utilizadas anteriormente.
Sin
embargo, las materias primas en las que se fundamentó la revolución industrial
están llegando a su fin. Teniendo en cuenta que su existencia es limitada y que
su uso es enorme, solo era cuestión de tiempo que llegáramos a este punto, el
principio del fin de la energía fósil.
Por
otro lado, las grandes potencias mundiales que fundamentaron su posición geopolítica
mundial en la fuerza de su economía están viendo como la gallina de los huevos
de oro esta cada vez más escuálida y que el control de los restos de estos combustibles
fósiles no llega para mantener su hegemonía mundial, es de ahí que intenten,
por todos los medios, mantener el control de los yacimientos que quedan, para
alargar su hegemonía los años que sean posible.
Como he dicho anteriormente, nos encontramos en el principio del fin del uso de los combustibles fósiles, el tiempo que queda es incierto, pero lo que podemos comprobar en estos momentos es que la lucha por el control de los yacimientos existentes será cada vez más cruenta y más descarada.
Quien
desarrolle el uso de alternativas renovables tendrá el control geopolítico y
económico en el futuro, para eso es necesario inversión e investigación, pero
los países (y empresas) que ostentan el control actual no lo pondrán fácil ya que
irá en contra de sus propios intereses. Citando las palabras del presidente de
Burkina Faso, Ibrahim Traore: “En un mundo multipolar solo hay dos bandos: el
de los opresores y el de los oprimidos, que cada cual elija el suyo”, porque la
lucha será dura y los muertos siempre los pondrá el pueblo.
“¡Qué tiempos son estos, en que hablar sobre árboles
es casi un crimen porque implica silenciar tanta injusticia!” Bertolt Brecht.



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