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miércoles, 11 de febrero de 2026

EL MANOSEADO CONCEPTO DE “LIBERTAD”

 

Mi infancia transcurrió en los años ochenta, y mis padres, que sí habían vivido en una dictadura de verdad, intentaron inculcarme la idea de la recién estrenada libertad con una frase: “Tu libertad termina donde empieza la del otro”.

Esta frase, que parece haberse borrado del recuerdo colectivo, contiene dos conceptos fundamentales para entender el significado de la palabra “libertad”, estos conceptos son “Tu” y “otro”.

Vivimos en una sociedad donde compartimos espacio y tiempo con personas que no son igual que nosotros, “el otro” que no tiene porqué compartir nuestros intereses, necesidades o deseos, y la realización de éstos están condicionados si para llevarlos a cabo coartamos la libertad de los demás.

Sin embargo, cuarenta años después, con un sistema democrático consolidado, un sistema democrático imperfecto, pero democrático, al fin y al cabo, podemos oír alusiones al ejercicio de la libertad constantemente.

La primera vez que se hizo uso del concepto “libertad”, en el sentido en que desarrollo este artículo, fue en las elecciones autonómicas del 2021, donde el Partido Popular de Madrid usó el lema electoral de “socialismo o libertad”. Un recurso electoral que contraponía su elección a sus adversarios de la izquierda ideológica, sin embargo, no definía ni lo que significa “socialismo” ni lo que significa “libertad” en su discurso, enmarcado en las elecciones autonómicas de ese año.

Desde ese momento el uso de la palabra “libertad” ha sido utilizado recurrentemente por los partidos de la derecha y extrema derecha española.

Pero este discurso no es exclusivo de la política española. El anarcolibertario presidente de la República Argentina obtuvo las llaves de la Casa Rosada con su lema “Viva la libertad, carajo”, lo que sugiere un internacionalización del discurso dentro del mismo espectro ideológico.

El concepto de “libertad” se vacía de contenido para que cualquiera pueda llenarlo en función de sus intereses.

Si cada vez que alguien nos habla de “libertad” le preguntáramos ¿libertad para quién? Y ¿libertad para hacer qué? Nos quedaría claro a que se refieren cuando utilizan esta palabra.

Volviendo al inicio del artículo, si mi libertad acaba cuando comienza la del otro, y algunos dirigentes políticos prometen más “libertad” ¿quién tiene que renunciar a parte de su libertad?

Son muchos los ejemplos que se me ocurren, pero esto lo dejo en la libertad del lector para elegir los que considere más apropiados.

“La causa de la libertad se convierte en burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutarla” Gandhi


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