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domingo, 19 de febrero de 2023

PERO ESO ¿QUIÉN LO PAGA?

 

Siempre que se habla de las carencias y falta de recursos que existen en el ámbito de los social, siempre hay quien suelta alguna de estas frases, “pero eso ¿Cómo se paga?” o “es que con dinero todo se arregla” y comienza a ponerse en cuestión la viabilidad de financiar los recursos que son necesarios para poder llevar a cabo intervenciones efectivas.

Estas críticas, no solo aparecen cuando los trabajadores del sector social emitimos alguna queja sobre las carencias de recursos que tenemos que afrontar en nuestro trabajo, sino que también se repiten cuando se plantea una subida de las pensiones, un aumento de docentes para poder llevar a cabo la bajada de ratios, el establecer un salario mínimo vital o cualquier otra iniciativa que afecte a las clases populares.


Sin embargo, jamás se oye una queja similar cuando los beneficiarios de incrementos presupuestarios o ayudas estatales son otros estratos sociales, nadie ha cuestionado el incremento de presupuesto en “defensa” hasta alcanzar el 2% del presupuesto, o que la iglesia católica reciba 12.000 millones de euros de los presupuestos del Estado, eso sí, cuando hay que reparar alguna de sus iglesias se pide ayuda a los feligreses para que engorden el cepillo, o bien, se firma un acuerdo con ayuntamiento o diputación para que financien la obra, la obra social de la iglesia participa de otras partidas presupuestarias, que la familia real reciba de los presupuestos del Estado 507.000 millones de euros (sí, han leído bien, yo he tenido que hacerlo 3 veces para cerciorarme que no me equivocaba) incluido los sueldos de la familia real y el mantenimiento de Patrimonio Nacional (que es de todos pero lo disfrutan ellos), en ese número escandaloso, se incluyen las juergas de Froilán y mantener al Campechano en el Golfo Pérsico. Durante la crisis del 2008 se inyectó a la banca 64.000 millones de euros, tampoco hubo problemas para inyectarle tal cantidad de dinero, hoy con una inflación al alza, se ha optado por subir los tipos de interés, como resultado se ha producido una subida de los prestamos hipotecarios que ha generado unos beneficios en la banca de 20.000 millones de euros en un año, sin hacer absolutamente nada. Nadie se ha preguntado ¿Por qué?


Reflexionando sobre esta situación, podemos llegar a la conclusión de que aquellas personas que comentan que los recursos necesarios cuestan dinero, que alguien tiene que pagarlo y que con dinero todo tiene arreglo, tienen toda la razón.

Cuando el Estado destina parte del presupuesto a las clases populares, éstas tienen que justificar que se está haciendo un buen uso de él y no se despilfarra porque es el dinero de todos, las clases altas, que se benefician de nuestros impuestos reciben cantidades millonarias como cuestión de Estado, de seguridad nacional o cualquier otro eufemismo que significa que viven a nuestra costa pero haciéndonos creer que debemos estarles agradecidos.

Concluiré diciendo que no, no falta dinero, faltan agallas para hacer que el dinero fluya a lo realmente importante y dejemos de financiar a zánganos de alzacuello o corbata que viven a costa de la clase trabajadora.

“¡No hay hombres hechos a sí mismos! Los ricos se han hecho ricos utilizando  lo que anteriores contribuyentes han pagado. Le deben muchísimo a los contribuyentes de este país y deberían devolvérselo” George Lakoff

jueves, 12 de enero de 2023

SUPERCOPA Y DINERO

 

Si buscas en internet sobre los orígenes del fútbol las respuestas que puedes obtener son de lo más diversas, pero se puede decir que existe un consenso generalizado en situarlo en 1863 con la creación de la Asociación Inglesa de Fútbol. Este peculiar deporte que fue popularizado por los trabajadores ingleses y que se extendió por todo el mundo, llegó a España a través de las minas de Rio Tinto, donde trabajadores ingleses afincados en la provincia de Huelva, fundaron el club decano del fútbol español, el Recreativo de Huelva.

Aunque cada vez sea más difícil de ver, los que nacimos en los setenta jugamos a este deporte utilizando lo que teníamos a mano para poder disputar un partido, dos piedras hacían de portería, una botella de batido, rellena con los envoltorios de los desayunos del recreo, hacía la función de pelota, daba igual si eran 3 contra 3 o 7 contra 7, las normas eran aleatorias y se establecían antes de comenzar el partido. Estos futbolistas ocasionales eran los aficionados de los equipos profesionales y fueron los aficionados los que hicieron grande a este deporte.

Cualquiera que se haya acercado a las inmediaciones de un estadio el día de partido, puede observar como las emociones están a flor de piel, las caras de ilusión por lo que su equipo hará en esa jornada, etc.

Llevarse un torneo, como es la Supercopa de España, fuera de España, es un insulto a los aficionados, impedir que los seguidores de los equipos que disputan el torneo puedan animar en el campo de fútbol, es una perversa traición al propio fútbol y a todo lo que ha significado y significa. Sería similar al bufón que cumple con los deseos de los ricos a cambio de unas monedas.

La actitud de la Federación Española de Fútbol (organizadora de la Supercopa de España) es la propia de un malcriado niño rico que desprecia los orígenes humildes de su familia. Llevar el espectáculo del fútbol hasta Arabia Saudí para que los más millonarios del planeta puedan disfrutar de un espectáculo que les es ajeno lanza el mensaje de que el dinero todo lo puede, que todo tiene un precio.

Esta situación cabría hacernos algunas preguntas: ¿el dinero todo lo puede? ¿Estamos ante una situación de no retorno? ¿Es cierto que todo tiene (tenemos) un precio? No existen respuestas absolutas a estas preguntas, pero piensen bien la respuesta porque será lo que les defina como personas.

“Un deporte (el fútbol) que durante tanto tiempo estuvo en el centro de la identidad de la clase trabajadora se ha transformado en un bien de consumo de la clase media controlado por millonarios arribistas” Owen Jones

 

martes, 23 de mayo de 2017

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO



Parece que nos hemos acostumbrado a ver noticias relacionadas con la corrupción en el que se hablan de cifras mil millonarias, hemos oído el “honorable” Pujol, tenía dos mil millones de euros en un banco suizo, o como el “Sr.” Urdangarín y su esposa la “Sra” Cristina de Borbón, disponían de cientos de millones de euros en bancos de distintos paraísos fiscales, al muy “campechano” Juan Carlos de Borbón se le descubrió una cuenta en Suiza de doscientos millones de euros, que justificó que provenían de la herencia de su padre Don Juan de Borbón, datos que nunca se han verificado, que para eso es inviolable.
A estos “ilustres” señores podemos sumar, los Rato, Blesa, Correa, y un largo etcétera. Pero teniendo en cuenta que estos señores tienen, pingües beneficios de sus respectivos negocios, y tienen sobradamente cubiertas sus necesidades y la de su prole en las tres próximas generaciones. Entonces, la pregunta que deberíamos hacernos es ¿Por qué tienen la necesidad de acaparar u n dinero que no van a poder gastar en toda su vida?
El “dinero” que aparece para dar fluidez a los intercambios, sustituyendo así al trueque, tiene en su origen un valor de uso, en la etapa capitalista en la que vivimos se le suma la posición de estatus que te proporciona, desvirtuando así su función original.
El dinero como “valor de uso”, tiene como objetivo realizar intercambios de productos y servicios que necesitamos, para cubrir los productos y servicios que queremos adquirir, cualesquiera que estos sean, nos valdría con una cantidad determinada de dinero, es normal que todos queramos tener unos ahorros para eventualidades e imprevistos que nos puedan suceder, pero acumular miles de millones de euros en una cuenta que no vas a utilizar, desvirtúan el “valor de uso” del dinero.
Esto nos lleva al “valor de acumulación” del dinero, cuyo objetivo es darnos posición social, y de poder, el dinero con este tipo de “valor” no se utiliza para realizar intercambios, no se usa para comprar.
En nuestra sociedad, la posición social te la da la cantidad de dinero que tengas, y eso proporciona el trato que te dispensa una parte de la sociedad, como dice la famosa canción de Compay Segundo, versionada por Lola Flores y más tarde por Lolita: “cuando yo tenía dinero, me llamaban Don Tomas, y ahora que no lo tengo me llaman Tomas “na” mas”.
Esa posición social, te da acceso a distintas cuotas de poder, de ahí que muchas de las leyes económicas que existen en la mayor parte de los países están “aconsejadas” por estos grupos de presión, formados por gente de muuuucho dinero.
En el lado contrario nos encontramos los trabajadores, que a falta sueldo para acumular, seguimos utilizando el dinero como “valor de uso”, todos sabemos que nuestro modo de vida se adapta al sueldo que cobramos, lo que convierte a la clase trabajadora no solo en la clase productora, lo que significa creadora de riqueza, sino también como la herramienta más efectiva para el reparto equitativo de dicha riqueza, ya que el periodo que transcurre entre sueldo y sueldo, el trabajador/a se encarga de usar su dinero en la adquisición de distintos productos o servicios que utiliza, repartiendo la riqueza entre su entorno más inmediato, además de ser el grupo que paga más fielmente sus impuestos y por lo tanto soportando en mayor cantidad los servicios públicos que todos y todas disfrutamos.
El dinero tiene distintos usos como acabamos de ver, pero ¿Cómo puede alguien acumular tal cantidad de dinero? La respuesta es sencilla robando.
Si algo podemos agradecerle a las élites económicas es que nos han enseñado que el término robar tiene múltiples significados, y que hay muchas formas de robar. Porque desengáñesen ninguno de nosotros nos haremos ricos trabajando honradamente, nunca perteneceremos a ese “selecto” grupo de personas influyentes que son capaces de dirigir en la sombra los destinos de un país.
En mi humilde opinión, hay que valorar a las personas por lo que son, no por lo que tienen, y analizar no sólo el resultado sino también el proceso de cómo han llegado a donde han llegado.
Salud.