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martes, 8 de mayo de 2018

¿MARX HA MUERTO? LAS GANAS.


El pasado día 5 de mayo se cumplían 200 años del nacimiento de Karl Marx. Karl Marx es uno de los pensadores más importantes desde el siglo XIX hasta nuestros días, economista, filósofo y periodista, hizo el análisis del Capitalismo más exhaustivo hasta la fecha.



En 1989, tras la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento del bloque soviético, Francis Fukuyama publicó un artículo en la revista conservadora The National Interest titulado ¿El Fin de la Historia? en el que explica, como con la desaparición de la Unión Soviética finalizaba con el transcurso histórico de la luchas ideológicas, dando por vencedor a las Democracias Liberales en la contienda habiendo llegado así, a lo que denominó “El Fin de la Historia”. 

Fukuyama expone en su artículo que el Liberalismo no tiene oposición en cuanto a atractivo por parte de la ciudadanía mundial, ya que habiendo colapsado el bloque soviético, sólo queda como alternativa la revolución islámica de Irán o sociedades desestructuradas y denominadas como “primitivas”, ambas opciones se consideran poco atractivas para la mayoría de la población de Europa y Asia, por lo que no supone un riesgo para la hegemonía del liberalismo, que se levanta triunfal como el sistema menos malo para la sociedad, “matando” definitivamente el marxismo como alternativa política.

Tanto en su artículo ¿El Fin de la Historia? Como en su desarrollo posterior El fin de la historia y el último hombre, Fukuyama recurre al concepto de “último hombre”, que es la antítesis del “primer hombre” hegeliano, este ha descubierto que no tiene sentido luchar por causa alguna, así como consagrar su existencia a la realización de grandes metas o ideales. En su lugar debe experimentar tan sólo el disfrute de su bienestar material y el goce de sus pequeños placeres personales.
Con lo que no contaba Fukuyama es que la caída de la Unión Soviética no era simil de la caída del marxismo, ya que lo que se creó en la Unión Soviética fue la versión adaptada por Lenin a la realidad rusa, expuesta en su obra ¿Qué hacer?, una realidad alejada del devenir histórico planteado por Marx, ya que Marx preconizaba una fase posterior al Capitalismo en la sociedad Socialista, y Lenin actualiza esta premisa partiendo del Estado feudal que era la Rusia de principios del siglo XX. Los acontecimientos posteriores a la Revolución Rusa: Stalin, la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría desembocaron en el colapso. No sin antes convertir a un país agrario basado en el latifundio y una producción escasa, en la segunda potencia industrial a nivel mundial, contando entre sus logros haber sido el primer país en enviar a un hombre al espacio, la telefonía móvil, el caucho sintético o el ordenador personal.

La crisis económica de 2008, en la que diez años después aún estamos inmersos, provocó en 2012 un aumento de las ventas del Manifiesto Comunista[1], obra escrita por Marx y Engels en 1848, esta obra supone una “enmienda a la totalidad” al Capitalismo, al que muchas personas se han acogido buscando las fórmulas para encontrar un sistema más justo.
De unos años a hoy ha aumentado la militancia en sectores (partidos, sindicatos, asociaciones) marxistas, así como en organizaciones que sin definirse como claramente marxistas tienen una clara influencia marxista.
En el ámbito académico han aumentado los profesores, catedráticos o filósofos que han revitalizado y adaptado a la actualidad las teorías marxistas con gran éxito; Slavoj Zizek[2] por ejemplo, consiguió que cientos de personas acudieran al Círculo de Bellas Artes de Madrid para una de sus conferencias en junio de 2017.
El artículo de Fukuyama sirvió como justificación filosófica para todos los desmanes socioeconómicos que nos han traído hasta aquí, la crisis económica es el ejemplo de que el Capitalismo ha fracasado.
¿Marx ha muerto? Las ganas.
Salud.


[1] https://www.cronista.com/internacionales/Por-la-crisis-el-Manifiesto-Comunista-es-un-exito-de-ventas-en-Europa-20120606-0123.html
[2] https://elpais.com/cultura/2017/06/28/actualidad/1498676303_352550.html

miércoles, 2 de mayo de 2018

LA CONSTRUCCIÓN NACIONAL.


Hace pocos días he terminado de leer “Historia de la España Islámica” de W. Montgomery Watt. Watt historiador escocés (1909 – 2006), profesor emérito  de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Edimburgo, muy respetado por muchos musulmanes en todo el mundo, fue denominado por la prensa islámica como el último orientalista. Una de las personas más cualificadas para hablar de los ocho siglos de presencia musulmana en la península ibérica.

Esta obra ha sido para mí todo un descubrimiento, que ha puesto de manifiesto mi total desconocimiento de esa época en España, algo normal, ya que es una época oculta en los estudios básicos, y sólo disponibles para los estudiantes del grado de Historia o a aquellos que se interesen en ella de manera concreta. La lectura de este libro me ha llevado a diferentes reflexiones:

La construcción de la identidad nacional se fundamenta en mitos pseudohistóricos que pervierten la realidad, con el objetivo de hacer creer que la realidad existente ha sido inmutable y eterna. Nada más lejos de la realidad, la influencia musulmana en la península ibérica es innegable y a poco que se profundice en la histoia, el mito del “moro invasor” se derrumba, ocho siglos de convivencia multireligiosa hace insostenible el mito de la “reconquista continua”. Durante todo este tiempo, dentro de una perspectiva medieval, se dieron múltiples alianzas a lo largo de los siglos: cristianos + musulmanes contra cristianos, cristianos + musulmanes contra musulmanes, cristianos + cristianos contra musulmanes + cristianos, etc. y sólo a partir del siglo XV se busca la religión como criterio cohesionador de la sociedad, con el objetivo de evitar resistencia local a los planes imperiales de la monarquía.
Todo el mito de la construcción nacional está avalado con el héroe medieval que luchó hasta después de su muerte contra el invasor musulmán, encarnado por Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, que no fue más que otro mercenario que luchó a las órdenes del mejor postor, independientemente de la religión que profesara el pagador.

Renegar de los avances en la medicina, las artes y las letras de la España musulmana es negarnos a nosotros mismos y a nuestra historia, personalidades como Aben Zoar, Abu L Kasim, Averroes o Ibn Hazm fueron referentes en sus respectivas disciplinas en toda la Europa medieval

Todos los reinos existentes en la península entre los siglos VIII y XV son parte de la historia de España, sin que ninguno pueda ser eliminado, al igual que lo fue la España romana o los reinos godos.
Es lógico que conocer esta situación multiestatal pone en tela de juicio, la “sacrosanta” unidad de España, una construcción entendida como tal a partir del siglo XVII, con el comienzo del desmantelamiento del imperio español.
El surgimiento de todas las naciones está sustentado en mitos de construcción nacional que ayudan a cohesionar a una población heterogénea a través de un pasado heroico común. Pero la historia es la que es, ni buena ni mala y gracias a la historia y no a los mitos somos lo que somos.
Conocer nuestro pasado nos hace afrontar el futuro con seguridad, sin miedos a la diversidad que ya nos acompaña en el presente.
Salud.