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miércoles, 15 de abril de 2026

REGULARIZACIÓN, UN PASO CONTRA LA EXPLOTACIÓN LABORAL.

 

En el momento en el que escribo estas líneas, acaba de comenzar el proceso de regularización de personas migrantes que podría regularizar a unas quinientas mil personas que se encuentran de manera irregular en nuestro país. Entre los requisitos necesarios para acceder a esta regularización se encuentran: haber llegado a España antes del uno de enero de este año, no tener antecedentes penales (ni en España ni en su país de origen) y tener un contrato de trabajo, entre otros.

El objetivo de llevar a cabo este proceso de regularización es dotar de derechos y obligaciones a las personas que ya viven entre nosotros, lo que ha provocado la salida en tromba de los partidos de la derecha española, esgrimiendo motivos alejados de la realidad que vivimos, como que esto genera una “invasión” de personas extranjeras, o motivos directamente falaces como que se está regularizando a criminales, como cuando es necesario un certificado de penales para acceder a la regularización.

Lo que sí es cierto es que con la regularización se pretende evitar que se repitan los siguientes titulares periodísticos:

-          “La Policía Nacional detiene a un empresario gaditano que explotaba laboralmente, en establecimientos de comida rápida, a ciudadanos extranjeros” (diario El Mundo. 15/04/2026)[1]

-          “La Policía Nacional detiene a dos empresarios agrícolas en El Ejido por emplear a inmigrantes irregulares”  (Ondacero. 01/04/2026)[2]

-                    “Muere el trabajador 'sin papeles' que fue abandonado en un hospital de Ceuta” (Diario El Mundo. 09/11/2010)[3]

Podría llenar páginas y páginas de  titulares como los que acabo de reproducir, pero pienso que esta muestra basta para exponer el verdadero motivo por el que se oponen a la regularización de personas que se encuentran en situación irregular en nuestro país. La regularización dota a la persona de derechos, le da libertad para efectuar las denuncias oportunas sobre los desmanes que algunos empresarios están cometiendo contra esta población, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad. Por otro lado todos los partidos políticos saben que la mano de obra migrante es necesaria en nuestro país, como así lo ha especificado el informe económico publicado por el Banco de España en junio de 2025, donde también explica que la población migrante ejerce un balance positivo en el crecimiento del PIB español.

Poner trabas a la regularización de las personas migrantes es posicionarse con los explotadores, es negar a personas que viven con nosotros el disfrute de sus derechos, derechos que todos debemos disfrutar por ser simplemente “humanos”.

“Si un migrante viene a residir entre vosotros, en vuestra tierra, no lo oprimáis. El migrante será para vosotros como el compatriota” Levítico 19, 33-34

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

REGULARIZACIÓN

 

En España existen dos organismos que son fundamentales para conocer la distribución urbanística del país: la oficina del catastro y el registro de la propiedad. En ellos hay una relación de los inmuebles que existen y a quien pertenece, esta información dota al Estado de un conocimiento valiosísimo con respecto a construcciones existentes y sus correspondientes propietarios, con esta información el Estado puede planificar a largo plazo la distribución, el ingreso de impuestos, realizar planes estratégicos, etc., del mismo modo, la inscripción en estos organismos dota a los propietarios de derechos y obligaciones.

El primer objetivo de estos organismos es equiparar la realidad física con la realidad jurídica, pudiendo saber el número total de construcciones que hay en todo el país.

Puede darse la situación de que alguna persona construya una vivienda de manera irregular: sin pedir los permisos correspondientes o en un terreno no destinado para tal fin, como puede ser el terreno calificado como rústico. Al hacer esto corre el riesgo  de ser multado e incluso recibir la orden de derribar lo construido, pero si pasado un tiempo, la construcción sigue en pie, tiene la oportunidad de registrarla en los organismos mencionados con el objetivo, como he dicho antes, de casar la realidad jurídica con la física.

Si esto puede hacerse con una construcción y nadie, hasta ahora, ha cuestionado los mecanismos de regularización de las edificaciones ¿por qué se pone el grito en el cielo cuando se trata de regularizar personas? ¿no es lógico que todas las personas que viven entre nosotros estén registradas en los organismos destinados a este fin? ¿no es preferible que todas las personas tengan obligaciones y derechos a que no los tengan? ¿o preferimos a personas sin derechos que sean fácilmente explotables?

Si es más fácil regularizar administrativamente una vivienda que a una persona es que nuestros valores morales se han distorsionado.

“Si un migrante viene a residir entre vosotros, en vuestra tierra, no lo oprimáis. El migrante será para vosotros como el compatriota” Levítico 19, 33-34