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miércoles, 8 de noviembre de 2017

LA IMPORTANCIA DE LOS SÍMBOLOS.

El símbolo es un concepto que se utiliza para representar una idea que se percibe a través de los sentidos cuyo significado es aceptado socialmente.
El uso de los símbolos ha sido utilizado por la humanidad a lo largo de la historia, y es un recurso muy útil para transmitir una idea o concepto. En la actualidad las “marcas” comerciales hacen uso de sus propios símbolos como estrategia identificativa.
Otro ejemplo que podemos utilizar es el de las señales de tráfico, a través de su simbología nos muestran cómo debemos actuar en cada momento: señal de stop, ceda el paso, etc. Todos ellos son símbolos aceptados socialmente y conocidos por todos y todas.
La iconografía simbólica impregna un amplio espectro cultural, si hablamos de la “justicia” a todos nos vendrá a la cabeza la imagen de una mujer con los ojos vendados sosteniendo en su mano izquierda una balanza y en su mano derecha una espada.



El uso de los símbolos cambia a lo largo de los periodos históricos, si a día de hoy podemos relacionar la figura del tridente con el arma que porta Lucifer, debido a nuestra cultura judeocristiana, en la antigüedad grecolatina estaba relacionado con el Dios Neptuno o Poseidón. Los símbolos cambian y se adaptan a los tiempos y a las personas que los usan.
En muchos casos se pretende convertir en un símbolo a personas que poco tienen que ver en la realidad con lo que pretenden representar.
Cuando en el año 2008, Barack Obama fue elegido presidente de los Estados Unidos, quiso transmitirse su elección como una victoria del pueblo afroamericano, pero ¿en realidad es así?, ¿representa Obama a los afroamericanos?
Barack Obama, pertenece a una familia acomodada, que poco tiene que ver con las necesidades que pasan el amplio colectivo que supone la población afroamericana en Estados Unidos, ni sufrió las trabas sociales y económicas que sufren millones de personas en aquel país.
Otro ejemplo es el de Hillary Clinton, su campaña estuvo fundamentada en su condición de mujer, ¿realmente Hillary Clinton representaba a las mujeres estadounidenses?, ni su condición socioeconómica ni sus objetivos políticos, podían representar a tal colectivo.
En ambos casos los especialistas en marketing de sus respectivos equipos tomaron una de sus condiciones y las generalizaron. Convirtiéndolos en símbolos, en realidad no importa si cumplen las expectativas generadas sino si los colectivos a los que pretendían representar se sentían representados por ellos. Esa es la función del “Símbolo”.



Lo importante de los símbolos es que hagan su función y esa función es que haya consenso a la hora de sentirse identificado con él. Si no es así el símbolo no es correcto y tiende a su desaparición o sustitución por otro que cumpla ese objetivo.
En España existen dos símbolos que han suscitado enfrentamiento históricamente son: la bandera y la monarquía.
España tiene tres banderas con han mantenido enfrentados a buena parte de la población: la tricolor republicana, la roja y gualda con el águila de San Juan, utilizada durante la dictadura franquista y la roja y gualda con el escudo monárquico.


No pretendo analizar este asunto desde un punto de vista pasional, todo lo contrario, intentaré hacerlo desde un punto de vista objetivo (con todas las dificultades que ello conlleva).
Estos tres símbolos cumplen su función únicamente en una parte de la población, mientras unos se sienten representadas por una, no lo hacen por las otras dos. Por lo tanto ninguna de las tres cumple con la función simbólica de representar a la totalidad de la población española, (motivos y causas son merecedores de un análisis propio).
La situación de la monarquía es similar. Una monarquía impuesta y heredera del régimen dictatorial anterior, nunca ha sido sometida a referéndum (el propio A. Suarez reconocía que la habían colado por la puerta de atrás) y una parte de la población no se siente representada por la monarquía, por lo tanto si la función del rey es el de simbolizar la unidad de España, este objetivo no es conseguido ya que una parte importante no se siente representada por éste. Por lo tanto para validarlo como símbolo, debe ser llevado a las urnas, y su resultado aceptado por la totalidad de la población.
Para que un símbolo funcione necesita consenso y validación, mientras esto no suceda provocará la reacción contraria, rechazo y enfrentamiento.

Salud.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS.

“Proletarios de todos los países, uníos”. Con esta sentencia culmina K. Marx el Manifiesto Comunista, publicado en Febrero de 1848. En él, Marx sienta las bases de lo que sería el axioma de la izquierda, y más concretamente del comunismo.



Con esta frase Marx pone de manifiesto lo que ha sido y es, el motor de la historia, la lucha de clases, que está polarizada en dos frentes: burguesía Vs proletariado, o lo que es lo mismo; los propietarios de los medios de producción frente a los que tienen que vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario.
En todo este argumentario se excluyen: fronteras, banderas nacionales, etc., ya que es un problema de clase (social) no de naciones. Los problemas de un albañil de Cádiz son los mismos que un albañil de Burdeos pasando por Barcelona.
La izquierda pone la clase social por encima de cualquier otra característica identitaria. Incluido el nacionalismo, cualquier nacionalismo.
El nacionalismo surge en el s. XIX como consecuencia  de los últimos estertores de los grandes imperios que terminarían por desmoronarse tras la I Guerra Mundial, que dará lugar a una división mundial similar a la actual.
El “nacionalismo” es un movimiento creado y gestionado por la burguesía en su afán por escalar a la posición social que, en aquel entonces, ocupaba exclusivamente la nobleza y el alto clero (estado previo a la lucha de clases descrita por Marx).
Una vez analizado, muy someramente, “nacionalismo” y “lucha de clases” podemos llegar a afirmar que la izquierda es siempre “internacionalista”.
Por eso la situación en Cataluña sólo la podemos enmarcar dentro del espectro de la derecha política. A pesar de que dentro de los partidos que han provocado el problema secesionista se encuentren partidos que se definen a sí mismos como “partidos de izquierdas”. Valga como ejemplo la CUP.



Dentro de su programa de secesión de España y la proclamación de una “República Catalana” han primado la imposición de unas fronteras a la superación del sistema capitalista y las mejoras de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Han sido subyugados por el modelo de Estado de la burguesía catalana, representada en este caso por el PdeCat (antigua CiU). Me atrevería a hacer la siguiente pregunta a los dirigentes y militantes de la CUP: ¿en que cambian los procesos de producción en la nueva “República Catalana”? ¿la imposición de una nueva frontera en Europa mejora las condiciones de vida de los catalanes y catalanas? ¿cómo mejora la calidad del servicio público en Cataluña? A Cataluña no le roba España, a los españoles, a todos los que vivimos dentro de las fronteras de lo que hoy se llama España, nos roban los Rato, Bárcenas, Correas, Pujol, etc. y sus banderas no son la estelada o la rojigualda, son las banderas de los casos, Gürtel, 3%, ITV, ERE´s, etc. con sede nacional en un banco suizo o andorrano.
Podemos concluir que la izquierda no puede avalar un proceso secesionista que pretende imponer nuevas fronteras, implantar un sistema económico continuista del que pretende segregarse, justificando u ocultando todos los casos de corrupción en que se encuentra envuelto el socio de gobierno que representa a la derecha (3%, ITV…).
Por todos estos motivos, estoy en contra de la proliferación de las fronteras, terminando este artículo tal y como lo empecé:
“Proletarios de todo los países, uníos”.

Salud.

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