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miércoles, 11 de marzo de 2020

HISTERIAS Y PANDEMIAS.


Parece que la “crisis” del Coronavirus ha copado toda la actualidad nacional e internacional, todos nos hemos convertidos en especialistas epidemiólogos, gestores de crisis sanitarias y expertos en inmunología, lo que es seguro que el miedo se ha apoderado de toda la sociedad, y quizás este sea el verdadero motivo de la crisis que estamos padeciendo una “Crisis del Miedo”.

Cada vez que encendemos la televisión, independientemente del programa que estén retrasmitiendo, solo se habla de un tema, si abrimos nuestras redes sociales, las noticias sobre el virus se multiplican, si encendemos la radio, ya sea un programa de deportes o un noticiario, únicamente se habla de lo mismo. De ahí que el miedo a ser contagiado por el “virus de moda” se haya extendido a mayor velocidad que contagio del mismo virus.

Este miedo ha dado paso a la histeria colectiva, donde de manera irracional, la masa se haya lanzado a hacer acopio de víveres de manera descontrolada como si del mismo apocalipsis se tratara.

El miedo es el talón de Aquiles de la nuestra sociedad, el miedo nos hace actuar de manera irracional, impide la reflexión y  nos hace movernos por impulsos, por no decir que hay quienes se han intentado lucrar de esta situación.
Las repercusiones no están tardando en llegar, a pesar de que al parecer no se trata de un virus especialmente pernicioso, se han cancelado eventos, se han pospuesto convenciones, cerrados centros educativos, se está proponiendo a las empresas que faciliten el teletrabajo a sus empleados, los partidos de futbol a puerta cerrada para evitar las aglomeraciones, con el objetivo de evitar el contagio masivo que haga que se sature el sistema sanitario, provocando un evidente impacto negativo en la economía.
No seré yo quien ponga en duda las medidas tomadas por los especialistas, pero el tratamiento de esta situación que se está llevando a cabo por parte de los medios de comunicación, lejos de ser parte de la solución, se están convirtiendo en parte del problema provocando la histeria colectiva.

En el mundo de la inmediatez hay poco tiempo para la reflexión, la acción ha sustituido a la racionalización, es el momento de pararnos a pensar antes de actuar y empezar a buscar las preguntas que tienen como respuesta los comportamientos que estamos observando.
En este mundo nada es casual y quizás tengamos que preguntarnos a quién beneficia el miedo que se está propagando como bosque regado con gasolina.
“La multitud es extraordinariamente influenciable y crédula. Carece de sentido crítico y lo inverosímil no existe para ella” Sigmund Freud.

miércoles, 4 de marzo de 2020

LECCIONES DE VIDA.


Entiendo que por mi edad no estoy en disposición de dar lecciones de vida a nadie, pero sí me gustaría compartir unas de las lecciones que he recibido durante unos meses.
Gracias a mi trabajo he tenido la suerte de compartir experiencias con niñas que a pesar de su edad han vivido más que la mayoría de nosotros.

Estoy seguro que ellas me han enseñado más a mí que lo que yo les haya podido aportar en estos meses, y son esos aprendizajes los que me gustaría compartir. Lamentablemente no todas las personas tienen la misma suerte al nacer, y las circunstancias marcan nuestro camino nos guste o no. Estas niñas, al igual que muchos otros niños no son responsables de esas circunstancias y tienen que trabajar muy duro para poder construirse un futuro que podríamos llamar digno, y en muchos casos lo tienen que construir con los escasos apoyos que tienen a su disposición. A pesar de todo, es de valorar no solo el esfuerzo de educadores y educadoras para intentar dotar de herramientas a estos y estas menores para poder desenvolverse en la vida, pero en la mayoría de los casos somos nosotros (los educadores y educadoras de los centros de protección de menores) los que nos enriquecemos personalmente de todas las cosas que aprendemos de los y las menores a nuestro cargo.
Por razones evidentes no voy a citar sus nombres, pero me gustaría agradecerles todo lo que he aprendido de cada una de ellas:
De H. aprendí a mirar al futuro con optimismo, poniendo en el centro de la vida el amor, de N. a afrontar el futuro con una sonrisa, de T. a aprender de los errores del pasado y cambiar para mejor, de I. a controlar los impulsos y dejarse guiar, de C. a ser independiente, evitar los conflictos para cumplir con los objetivos propuestos  y de A. a creer que la gente puede cambiar y que actuar correctamente abre más puertas que intentar derribarlas a la fuerza.
Sólo me queda darles las gracias y esperar que tengan suerte durante toda la vida que les queda por delante.
Espero que el futuro vuelva a cruzar nuestros caminos.
“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida” Confucio.