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miércoles, 10 de noviembre de 2021

LAS ESPADAS ESTÁN EN ALTO

             Posibles consecuencias de una guerra abierta entre Marruecos y Argelia.

En el norte de África se encuentran las espadas en alto. Marruecos y Argelia conviven con una tensión que en cualquier momento puede estallar en una guerra abierta.

Estos dos países están enemistados históricamente, la guerra abierta entre el reino alauita y el Frente Polisario por el control del Sáhara Occidental, ocupado ilegalmente por Marruecos desde que España abandonara a su suerte a su última colonia, ha tensionado aún más las relaciones con sus vecinos del Este.

Argelia lleva acogiendo en su territorio a los refugiados saharauis desde que estallara la guerra en 1975.

Entre las acciones prebélicas que se están dando entre estos dos países podemos contar con el cierre del flujo de gas que parte de Argelia hacia Europa y que tiene su paso por Marruecos, igualmente, la muerte de dos camioneros (civiles) argelinos por parte del ejército marroquí, mientras hacían su ruta hacia Mauritania por una zona cercana a la zona de conflicto con el Frente Polisario ha tensionado aún más las relaciones entre los dos países.

Llegados a este punto, la guerra entre ambos países parece más que probable, pero, ¿cómo nos influiría una guerra entre nuestros vecinos del Sur?

España ya se ha visto, parcialmente, afectada por el corte de suministro de gas argelino, y aunque Argelia ha prometido que recibiremos la misma cantidad de gas que recibíamos antes, a través de transporte marítimo, un corte total de suministros nos afectaría directamente. Es evidente que las reservas de gas serían un objetivo militar a destruir por parte de Marruecos.

Por otra parte tanto el control de las fronteras como la lucha contra el narcotráfico ha sido externalizada poniéndola en manos de Marruecos, y ya sabemos cómo utiliza esto nuestro vecino para presionar a España y a la Unión Europea. Igualmente estarían en peligro los acuerdos de pesca y la importación de verduras provenientes del Norte de África.

También habría que tener en cuenta que España sería el principal destino de la masa de refugiados que generaría un conflicto de este calado y que tendría que acoger, según el derecho internacional.

En España viven un número significativo de inmigrantes marroquíes y argelinos que migraron por motivos económicos y que conviven en nuestro país en paz.

Una guerra entre ambos países podría generar inestabilidad entre ambas poblaciones, no olvidemos que los sentimientos identitarios se exacerban cuando se sienten atacados.

En conclusión, España sería una parte afectada por este posible conflicto, por lo que cabe hacernos las siguientes preguntas ¿tiene España capacidad para evitar este conflicto armado? ¿qué intereses hay en juego? Sin duda, son preguntas difíciles responder.

“La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz” Thomas Mann.

Manuel Carmona Curtido.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

PEQUEÑAS VICTORIAS.

             Las personas que trabajamos en Centros de Protección de Menores estamos expuestos a una continua frustración debido a: las carencias de recursos para poder llevar a cabo nuestro trabajo, la falta de apoyo de la administración de la que depende nuestro sector, la rebeldía de muchos de los menores que les hace tomar decisiones equivocadas a pesar de que se les advierta continuamente, la dificultad intrínseca a trabajar con adolescentes, etc.

Los adolescentes que son usuarios de estos Centros muestran su frustración por no tener un contexto familiar que los proteja y los guíe, la falta de referentes adultos que les marquen el camino, el ir y venir continuo de educadores y educadoras que dificulta la vinculación afectiva con otros adultos.

Sin embargo, de vez en cuando las personas que trabajamos en dichos recursos podemos disfrutar de pequeñas “victorias”, cuando, de vez en cuando, recibimos algún mensaje de menores con los que hemos trabajado y que han sido trasladados de recurso o han cumplido la mayoría de edad, generalmente, estos mensajes están redactados en dos sentidos: 1) te quieren hacer saber que se encuentran bien, que la vida les sonríe y que se encuentran en el camino correcto hacia una etapa adulta “normalizada” y 2) se encuentran mal y buscan consejo o un mensaje tranquilizador que les ayude a seguir hacia adelante evitando tomar mala decisiones.

En ambos casos, es una “victoria” que nos debe ayudar a continuar nuestro trabajo con el mismo tesón, ya que los dos tipos de mensajes muestran que tu trabajo ha calado en esos menores, que te tienen como referente en caso de duda, y que suples el papel “paterno o materno” que les falta en su vida.

Estos menores se han visto vinculados “forzosamente” a los educadores durante un periodo de tiempo pero como dice J. J. Rousseau al comienzo del segundo capítulo del Contrato Social (1762) refiriéndose a la familia una vez que se rompe el vínculo de protección que une a padres e hijos “Si continúan juntos, no es ya forzosa y naturalmente, sino voluntariamente”. Por lo tanto, si un menor “voluntariamente” desea seguir vinculado a los educadores con los que ha tratado es síntoma que hemos abierto una grieta en su maltrecho sistema afectivo.

Me gustaría dedicar este artículo a todos los compañeros y compañeras que, a pesar de la inestabilidad, la falta de recursos, la escasa valoración social, la continua frustración generada por un sistema injusto, continúan haciendo que menores con escasos recursos consigan cambiar su destino y puedan tener una vida digna. No siempre se consigue, pero la lucha merece la pena.

“Hay que realizar lo posible para alcanzar lo imposible” Simone Weil