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lunes, 12 de junio de 2023

EL TIMO DE LOS SUPERHÉROES

 Las películas de la franquicia Marvel han recaudado, desde el 2007, 29.500 millones de dólares, llevando a cabo películas donde han reaparecido superhéroes conocidos por todos, Spiderman, Iron Man, Hulk, Thor, etc., haciendo que miles de jóvenes den una nueva vida a personajes que vieron su momento más brillante en la época en la que los comics eran el único formato donde acercarte a ese mundo.

Yo, como todos, también tenía mi superhéroe favorito, en mi caso mi superhéroe favorito era el Dios del Trueno, Thor, pero no porque fuera alto, rubio y guapo, en mi caso, lo que llamaba mi atención era su martillo, llamado Mjolnir, con el paso del tiempo creo que mi admiración por Thor y su martillo viene determinado de que mi padre fuera carpintero, y el Dios del Trueno era un reflejo de mi figura paterna.

Hoy, han dejado de gustarme las películas de superhéroes, estas películas nos hacen ver que la sociedad solo puede ser salvada por personas que o bien tienen superpoderes, que nadie más tiene y que han sido conseguidos de una manera extraordinaria, como puede ser Spiderman o Hulk, o bien tienen tanto dinero que se han fabricado sus propios “poderes”, como el caso de Iron Man. El mensaje que trasladan estas películas es que la humanidad necesita una figura con poderes sobrenaturales para mantenerla a salvo. Los simples mortales somos meros observadores (en el mejor de los casos) o víctimas de los malvados que quieren acabar con la humanidad (en el peor de ellos), nada podemos hacer contra la maldad de la que debemos ser salvados.

Nunca me han gustado los salvadores, la historia nos demuestra que todos los “salvadores” que han existido han terminado esclavizando a aquellos que pretendían salvar.

Sigo creyendo que cuando los seres humanos trabajan juntos hacia un objetivo común no hay nada que los detenga, que la solidaridad es capaz de combatir cualquier mal, que la bondad puede hacer frente a la maldad, que luchar por el bien común es más poderoso que buscar el beneficio individual.

Y si tengo que seguir eligiendo un superhéroe, seguiré eligiendo a Thor, encarnado en mi padre, al que le he visto hacer proezas dignas de cualquier protagonista de las películas de Marvel, aunque esas proezas quedarán en el ámbito de lo privado.

“La verdadera seguridad se halla más bien en la solidaridad, que en el esfuerzo individual aislado” Fiodor Dostoyevski

domingo, 4 de junio de 2023

SÍSIFO EN EL SIGLO XXI

Sísifo, fue un rey griego, que según la mitología clásica, fue castigado por los dioses a tener que subir una enorme piedra hasta la cima de una montaña, una vez allí la piedra caería hasta la ladera y tendría que subirla de nuevo, así hasta el fin de los tiempos. Sísifo cumplía su castigo empujando la enorme piedra y cuando llegaba a la cima observaba como ésta rodaba de nuevo hasta la ladera de la montaña para volver a iniciar el proceso, no existía recompensa a su esfuerzo, simplemente la monotonía de repetir el proceso una y otra vez.

Sísifo no cuestiona su castigo, no se rebela contra los dioses por un castigo tan cruel, simplemente lo realiza lo mejor que puede, poniendo todo su esfuerzo en alcanzar una meta que no llegará.

Existen múltiples versiones de cuál fue la ofensa a los dioses por la que Sísifo fue castigado, pero lo interesante es la crueldad del castigo, no es el esfuerzo físico de tener que empujar la pesada piedra en lo que se fundamenta el castigo, no hay promesa de una recompensa por realizar el trabajo, no se le promete redención por su falta, el verdadero castigo, se encuentra en la monotonía del trabajo y la seguridad de que nunca conseguirá el objetivo de llevar la piedra a la cima de la montaña, sino que irremisiblemente ésta volverá a caer para volver a empezar.

Quizás no cuesta tanto imaginar una actividad que se repite continuamente y llegado el momento hay que volver a repetir de forma indefinida, sin que esta promueva ningún cambio en nuestra situación actual, sin que modifique nuestros hábitos y nuestra forma de vida, el despertador nos recuerda que debemos levantarnos a cargar con nuestra particular piedra para volver a repetir el mismo trabajo día tras día.

¿Cuántos Sísifos hay en la actualidad? ¿Cuántas personas ven como sus esfuerzos no obtienen recompensas? ¿Cuántas personas existen atrapadas en actividades monótonas que no tienen sentido? ¿Cuántas de estas personas cuestionan su situación?

Puede que alguien piense que este es un artículo demasiado pesimista, a otros les planteará cuestiones existenciales, pero puede que debamos preguntarnos, no sólo por qué hacemos lo que hacemos, sino también para qué lo hacemos, combatir el absurdo está en dar respuesta a estas preguntas.

“La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo” Albert Camus