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miércoles, 30 de junio de 2021

QUE NO NOS ARRASE LA OLA.

             Una de las películas que, en mi opinión, deberían “estar poniendo en bucle” en televisión es “La Ola” dirigida por Dennis Gansel (2008, Alemania). Aunque no es la primera vez que escribo sobre esta película, la situación política actual me invita a volver a hacerlo, y que la película sea alemana, es especialmente significativo.

La película versa sobre, como un profesor de un instituto alemán encuentra verdaderas dificultades a la hora de explicar las causas que llevaron al poder al partido nazi y cuáles son los fundamentos del nazismo. Sus estudiantes encuentran prácticamente imposible que vuelva a suceder algo similar una vez conocido los desastrosos resultados que provocaron sus políticas en los años 30 del siglo XX.

Llegado a este punto, el profesor comienza a desarrollar un experimento sociológico con el que demostrar a sus alumnos lo fácil que es volver a caer en las garras del nazismo de nuevo.

En esta ocasión me gustaría centrarme en una escena concreta de la película, una escena, que para mí, es de lo más significativa. Durante una de las acciones que los alumnos están llevando a cabo, unos jóvenes del mismo instituto pasan delante de ellos y comentan: “Estos son los nazis del profesor Wenger”, los jóvenes se sorprenden de que sean identificados como nazis, ya que en ningún momento ellos se identifican como tales, aunque todas sus acciones y su modo de pensar ya estaban totalmente impregnadas de la ideología nazi.

Lo que más me sorprendió de esta escena es que los jóvenes que creían que el nazismo no volvería jamás, se habían convertido en verdaderos nazis, aunque no se identificaran como tales.

Esta escena podemos extrapolarla a la actualidad europea en general, donde la extrema derecha está tomando un protagonismo inusitado, y a la actualidad española en particular, donde el discurso de la extrema derecha está subiendo en número de apoyos, aunque, estoy seguro, que muchos de los que hoy apoyan a partidos de extrema derecha, repudian y rechazan los resultados que esas mismas políticas produjeron a mediados del siglo XX.

Lo más curioso del caso, es que esta película está basada en un experimento real que se llevó a cabo en el instituto Cubberley High School, de Palo Alto, California (EEUU) en abril de 1967. Por lo que una vez más se demuestra que es fundamental conocer la historia para no volver a repetirla.

Nunca se debe dar la espalda a un peligro amenazante y tratar de escapar de él. Si haces eso, duplicas el miedo. Pero si lo enfrentas de inmediato y sin titubear, reducirás el miedo a la mitad” Winston Churchill

miércoles, 23 de junio de 2021

LA ESTABILIDAD EMOCIONAL DE LOS MENORES TUTELADOS.

             Reflexiones sobre la noticia aparecida en eldiario.es

El pasado día 20 de junio, eldiario.es publicaba una noticia con el siguiente titular “La muerte de dos menores migrantes tutelados en centros andaluces cuestiona la atención psicosocial más allá de su acogida.”[1] 

Los centros que gestionaban la atención a estos menores son fundaciones que tienen el servicio concertado por la Junta de Andalucía.

Las muertes se habían producido por suicidio de estos menores y en la noticia se cuestionaba la atención psicosocial que reciben estos menores, siendo insuficientes los recursos que se ponen a disposición de estos menores para gestionar su salud mental, un servicio que va más allá de cubrir las necesidades básicas de comida, techo y ropa de estos menores.

Los menores usuarios de estos centros (sean migrantes o nacionales) cuentan en su haber con una difícil historia de vida donde las sensaciones de rechazo son un continuo a lo largo de sus cortas vidas y donde el establecimiento de un vínculo emocional con otras personas son un reto a superar por parte de estos menores. “Romper” la coraza que estos menores construyen como un simple mecanismo de defensa, es uno de los objetivos que nos marcamos los profesionales que trabajamos con ellos, conscientes que la construcción de vínculos emocionales son fundamentales para mantener el equilibrio emocional.

Uno de los principales problemas que nos encontramos los profesionales que trabajamos en Centros de Protección de Menores, en sus distintas modalidades, es la inestabilidad y la precariedad laboral que impiden que los vínculos personales puedan ser duraderos, ya que difícilmente podemos encontrar a educadores o auxiliares con contratos indefinidos en sus respectivas fundaciones, asociaciones o empresas.

La Junta de Andalucía tampoco ayuda en este sentido, la última licitación tenía un periodo de dos años para los distintos programas licitados, tanto de protección como de reforma. Licitaciones a las que se accede haciendo ofertas a la baja, lo que dificulta la financiación de las fundaciones, asociaciones o empresas que acceden a ella y que tienen unos damnificados claros: los trabajadores y por extensión, los menores, que continuamente pierden a sus adultos de referencia, volviendo a sufrir la sensación de abandono que antes sufrieron de sus familias y cada vez que el sistema los cambia de centro.

A la conclusión que llego es que a la administración (en este caso la Junta de Andalucía) no les importa ni los trabajadores de centros de menores, ni los menores que allí viven, su único objetivo es cubrir las necesidades básicas (por lo que se ve la estabilidad emocional no se encuentra dentro de estas necesidades) y sacarlos de la calle evitando así la inseguridad ciudadana que generaría tener en la calle a cientos de adolescentes sin control.

Estos menores necesitan recursos, tanto humanos como económicos que faciliten que tengan una adolescencia similar a la de los demás jóvenes de su edad.

“El niño que no sea abrazo por su tribu, cuando sea adulto, quemará la aldea para sentir su calor” Proverbio africano.

 

 

 



[1] https://www.eldiario.es/andalucia/muerte-menores-migrantes-tutelados-centros-andaluces-cuestiona-atencion-psicosocial-acogida_1_8035664.html