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miércoles, 6 de febrero de 2019

¿EXISTE REALMENTE LA LUCHA DE CLASES?


Si hablamos de “Lucha de clases” el concepto nos trae a la mente conceptos indiscutiblemente marxistas, aunque Marx no fuera ni el primero ni el único que utilizara este concepto, cuyo significado ya utiliza Maquiavelo allá por el siglo XVI. Pero, para contextualizar, lo primero que haré será ver que se entiende por lucha de clases:

Para Marx, la lucha de clases viene determinada por la tensión y el conflicto inevitable entre las clases sociales existentes, este conflicto histórico ha ido superando etapas y por lo tanto se constituye como motor de la historia.
Para Weber, la lucha de clases no es inevitable y únicamente se da en situaciones específicas y en determinados grupos.
Es importante entender el concepto de “clase social” para poder comprender plenamente el funcionamiento de “la lucha de clases” y si esta se da realmente.
La clase social es un tipo de clasificación socioeconómica que se emplea para establecer los grupos en que se divide la sociedad de un estado. Seguiremos utilizando a Marx y Weber para profundizar en el concepto de clase social:
Para Marx la clase social se define desde la “relación que tienen los individuos con los medios de producción y las formas en que obtienen sus rendimientos económicos”.
Para Weber las clases sociales se definen a partir de las “relaciones y las posibilidades económicas que cada individuo tiene para tener acceso a diferentes productos y servicios”.

A partir de estas definiciones veremos ahora si en realidad existe una verdadera “lucha de clases” en función de las acciones que se están llevando a cabo benefician a una clase social o a otra o si por el contrario no tiene relevancia alguna:
En el año 2011, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero junto al Partido Popular llevaron a cabo la reforma constitucional modificando el artículo 135, dando prioridad al pago de la deuda bancaria por encima de cualquier otra de las necesidades del Estado.
Entre los años 2009 y 2011 al menos 8 entidades bancarias españolas recibieron más de 350.000 millones de Euros, con el objetivo de sanear sus cuentas, dinero que salió de las arcas públicas costeado a base de impuestos, mayoritariamente indirectos, provocando recortes en las políticas sociales e inversiones del Gobierno.
En 2015, el Partido Popular aprobó la Ley Orgánica de protección de seguridad ciudadana, que limitaba el derecho de manifestación y endurecía las penas por manifestarse.

Los trabajadores, como clase social, tienen un modo histórico de organización para defender sus derechos laborales, que es la afiliación sindical. Los sindicatos han sufrido una campaña de acoso y derribo, propagando el desprestigio de los sindicatos de clase y aupando a los sindicatos denominados “amarillos”.
Esta campaña no habría sido posible sin la colaboración de los medios de comunicación encargados de la manipulación mediática, es significativo como temas como: Gibraltar, Venezuela, Nicaragua o Corea del Norte copan los noticiarios según convenga con el objetivo de desviar la atención.
Todos estos datos unidos a una legislación que permite que las grandes empresas apenas coticen por sus beneficios, y cuando esta rebaja fiscal no es suficiente para cubrir la avaricia de estas grandes empresas directamente evaden sus cuantiosos beneficios.

Todos estos datos nos hacen pensar que sí existe una lucha de clases, y que son las clases dominantes las que la está llevando a cabo mientras la clase trabajadora sigue ajena al expolio que sufre, incluso en muchos casos, defendiendo a aquellos que actúan en contra de sus propios intereses.
“Unos predican la lucha de clases, otros la practican vigorosamente” Bernard Shaw.



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