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miércoles, 24 de marzo de 2021

TIEMPO DE FICHAJES.

         Si hablamos de fichajes, seguro que se nos viene a la cabeza imágenes del mundo del deporte, sobre todo del mundo del futbol, presentaciones de jugadores, cifras astronómicas con las que los clubs pagarán los servicios de los futbolistas por un número determinado de temporadas. Durante un tiempo estas personas defenderán los intereses del club que ha pagado sus servicios.

Esta relación contractual no implica la fidelidad con el club, más allá que lo relacionado con lo deportivo durante el periodo que dure el contrato. Es habitual escuchar de boca de estos jugadores que siempre han soñado con jugar con el club que los acaba de fichar, en un intento de vincular con la masa social de aficionados que lo animarán mientras vista sus colores.

Existen muchos ejemplos de futbolistas que han cambiado de camiseta por un suculento precio, claros ejemplos de esto son el fichaje de Luis Figo por el Real Madrid o el Luis Enrique por el F.C. Barcelona, entre otros. Los motivos para fichar por un club u otro son principalmente: el precio pactado y un proyecto deportivo ilusionante, el “amor por los colores” está lejos de ser una motivación en el futbol profesional.

Lamentablemente la filosofía de los fichajes se ha trasladado al mundo de la política, y es en tiempo de elecciones cuando todos los partidos anuncian a bombo y platillo algún fichaje estrella para su lista electoral como si de la alineación de un equipo de futbol se tratara. No expondré ejemplos de estos fichajes porque todos los partidos se han visto envueltos en esta nueva forma de configurar listas electorales.

Al igual que en el mundo del futbol, el partido debe ofrecer “algo” para que el fichaje acceda a engrosar sus listas. Lejos está el tiempo en el que la ideología era la fuente principal de la que bebían los políticos dedicados a hacer con su labor una sociedad mejor. Igualmente la lealtad ideológica está fuera de esta ecuación, son muchos los que han buscado un hueco en el panorama político sin raíces ideológicas que lo sustenten y cuando el partido no puede ofrecerles lo que habían venido a buscar toman dos opciones: bien se apartan de la política volviendo a sus antiguos empleos, bien buscan otro partido que los fiche para poner a su servicio su trabajo independientemente de las raíces ideológicas que lo sustenten.

Mientras tanto son los militantes de base los que, sin recibir nada a cambio, pegan los carteles en campaña, hacen de apoderados e interventores, defienden sus ideas en las conversaciones con amigos, los que intentan defender con argumentos su posición ideológica. Como dijo el expresidente uruguayo José Mujica “¿Qué sería del mundo sin militantes?”.

“”Pospolítica” es una política que afirma dejar atrás las viejas luchas ideológicas y, además, se centra en la administración y la gestión de expertos”. Slavoj Zizek

1 comentario:

  1. Desgraciadamente hay politicas y politicos, no todas y todos, que se aplican "Ande yo caliente y ríase la gente"

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