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jueves, 2 de julio de 2026

LATINOAMÉRICA: EL CONCEPTO INVENTADO

 

Las palabras son fundamentales para ubicarnos en el espacio y describir un lugar u orientarnos. Además, ofrecen una serie de datos que nos ayudan a entender el entorno de forma más compleja. Sirvan los siguientes ejemplos:

Por un lado, se pueden utilizar criterios geográficos para describir el continente americano según la posición de sus regiones. Así, al hablar de Sudamérica, nos referimos a las naciones del sur del continente, entre las que encontramos a Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Uruguay o Brasil. Si nos referimos a Centroamérica, hablamos de los territorios situados en el istmo central, como Nicaragua, Honduras y Panamá. Si mencionamos Norteamérica, el término engloba a Canadá, Estados Unidos y México.

Por otro lado, se pueden emplear conceptos vinculados al pasado colonial. De este modo, Hispanoamérica se refiere a las naciones que fueron colonias españolas y donde se habla español. Si, por el contrario, se utiliza el término Iberoamérica, se incluye también a Brasil, antigua colonia portuguesa donde el idioma oficial es el portugués.

A pesar de que estas clasificaciones son muy explícitas, el concepto más difundido es el de Latinoamérica. Este resulta mucho más inexacto, partiendo de la base de que en el continente americano nunca se habló latín como idioma vehicular. Aquí es donde cobra verdadera importancia el peso de las palabras.

El término “Latinoamérica” fue difundido por Francia durante el gobierno de Napoleón III en la década de 1860. Su objetivo era justificar la presencia colonial francesa en la región, diluyendo la vinculación de estos territorios con los decadentes imperios español y portugués. Así, el nuevo concepto se utilizó como propaganda para presentar a Francia como la legítima protectora de la región frente al expansionismo de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Hay que recordar que, durante el siglo XIX, España perdió sus colonias americanas en medio de una tremenda agitación sociopolítica en la península ibérica. A esto se suma que la propia España asumió la "leyenda negra" que ingleses y franceses difundieron al otro lado del océano, sin establecer una versión que contrarrestara el mensaje malintencionado de sus rivales históricos. Si bien es cierto que los colonos ibéricos cometieron terribles desmanes, también se realizó un enorme trabajo para conectar ambos mundos a nivel cultural, social y comercial.

Hoy en día, el uso de “Latinoamérica” se ha generalizado, pero sigue sin estar lo suficientemente definido, siendo mucho más exactas las divisiones mencionadas al principio de este artículo. Lo que sí consiguió Francia con la propagación de este vocablo fue romper, al menos en parte, los vínculos históricos entre las antiguas metrópolis y sus colonias. Aún son patentes estas consecuencias.

“La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye cerebros”. — Noam Chomsky

miércoles, 7 de enero de 2026

LECCIONES DEL PASADO

 No hay nada más certero que el pasado. Así comienza el poema “La pieza clave” del poeta roteño Felipe Benítez Reyes, el verso no puede ser más acertado, ya que en el pasado podemos encontrar respuesta a muchas de las situaciones que se viven en el presente y prever posibles consecuencias.

No voy a entrar a analizar el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa por parte de la administración estadounidense, mucho se ha escrito sobre eso por personas mucho más informadas que yo. De todo lo escrito, lo que más me ha llamado la atención es la “sorpresa” de la comunidad internacional sobre esta acción, cuando es algo que Estados Unidos había hecho en el pasado reciente con otros líderes de distintos países.

La intervención militar de Estados Unidos en terceros países para saquear sus recursos naturales es una acción recurrente de distintos presidentes norteamericanos, tanto del partido demócrata como del republicano.

Recordamos la intervención en Libia, que terminó con el linchamiento, por parte de los señores de la guerra libios, del dirigente Muamar el Gadafi. Del mismo modo todos pudimos ver como se televisaba la invasión de Irak, aduciendo la posesión de armas de destrucción masiva, que tras millones de muertos iraquíes terminó con la detención de Sadam Hussein que, tras ser juzgado por sus captores, fue condenado a muerte y cuyo ahorcamiento fue televisado por todos los telediarios del mundo, en un alarde de sadismo internacional. El dirigente sirio Bashar al-Assad tuvo más suerte y pudo huir a Rusia donde fue acogido por el gobierno de Vladimir Putin.

En la actualidad los tres países intervenidos son estados fallidos dirigidos por señores de la guerra enfrentados entre ellos y donde la población es masacrada diariamente.

El caso de Venezuela es paradigmático por una cuestión, no ha habido un levantamiento para que se produzca un cambio de régimen, los miembros del gobierno de Maduro no han sido masacrados y perseguidos por la población harta de vivir en una dictadura, algo que hubiera sido lógico, si la oposición hubiera obtenido el 70% del apoyo popular en las últimas elecciones, como se proclamó en la prensa europea.

Estados Unidos no solo ha secuestrado al presidente venezolano, sino al gobierno del país, a quien ha amenazado con “consecuencias aun más graves” sin no actúan “correctamente”. Mientras escribo estas líneas Trump ha anunciado que Estados Unidos recibirá 50 millones de barriles de petróleo venezolano, para acto seguido anunciar que Groenlandia (territorio de Dinamarca) será anexionado por Estados Unidos “por las buenas o por las malas”.

Podemos concluir que Estados Unidos ha actuado con Venezuela del mismo modo que ha actuado en el pasado, que el pueblo venezolano no se ha levantado contra el “chavismo”, y que todo aquel territorio “liberado por Estados Unidos”, según experiencias pasadas, termina como un estado fallido.

Quizás la única diferencia con anteriores presidentes estadounidenses es que Trump es un payaso prepotente consciente del poder que tiene.

“Sólo el exceso de fuerza constituye la prueba de la fuerza” Nietzsche

 

jueves, 17 de octubre de 2024

CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

 

Las políticas migratorias llevadas a cabo por Italia comienzan a ser tomadas como ejemplo por la Unión Europea. Esta semana la presidenta del Parlamento Europeo, Ursula Von der Leyen tomaba como ejemplo las políticas de externalización de gestión de la inmigración, de Giorgia Meloni para implantarla en el resto de Europa.

Estas políticas  consisten en crear “campos de internamiento” en países ajenos a la Unión Europea donde llevar a las personas migrantes que entren en sus fronteras de manera irregular. En el caso italiano consiste en crear “campos de internamiento” en Albania donde concentrar a todas las personas migrantes y solicitantes de asilo fuera de las fronteras italianas.


Me resulta curioso la terminología utilizada “campos de internamiento” cuando lo que se pretende es “concentrar” en ellos a todas estas personas, resultaría más exacto llamarlos “campos de concentración” pero el uso de eufemismo utilizado parece políticamente correcto para alejar la imagen de los campos de concentración que se utilizaron en el siglo pasado.

La prensa tiene por costumbre plantearnos las cuestiones con dos posiciones sobre  las que decantarse: a favor o en contra. Pero no entra en plantear los motivos o las causas por las que se planten dichas cuestiones, aleja el pensamiento crítico de la ciudadanía para que no se cuestione el modelo socioeconómico desde el que se plantea dicha cuestión, en este caso, la gestión de la población que llega a nuestras fronteras de manera irregular.

¿Existen otras vías para gestionar esta situación? ¿Podríamos cuestionar la eliminación del expolio de recursos minerales en África para parar los flujos migratorios? ¿se puede facilitar las vías legales para migrar? ¿se puede dejar de intervenir en los gobiernos africanos desde Europa y EEUU? estas preguntas van a la raíz del problema, pero son preguntas que no verás en otros medios de comunicación ni serán preguntadas a los políticos por periodistas de ámbito nacional o internacional, y si las estás leyendo aquí es porque, el que las hace, no es nadie relevante (en este caso yo) y el medio en el que lo estás leyendo un medio marginal (entiéndase como marginal que no es un medio de masas).

El flujo migratorio que estamos viviendo es fruto de las políticas imperialistas occidentales, y del saqueo que producen las empresas occidentales de los recursos minerales de los países africanos, potenciados por gobiernos corruptos más preocupados por enriquecerse que por hacer políticas que beneficien a sus ciudadanos.

“Quienes escogen el mal menor olvidan con gran rapidez que están escogiendo el mal” Hannah Arendt

domingo, 9 de febrero de 2014

COLONIALISMO ECONÓMICO

En estas fechas no es raro recibir mensajes, sobre todo a través de las redes sociales, en apoyo al pequeño comercio, el comercio de barrio, esas tiendas que nos salvan de un apuro en el momento que lo necesitamos, en fin, en el comercio tradicional de la cultura mediterránea.
            El comercio ha sido un pilar fundamental en la cultura mediterránea, no olvidemos que los más famosos comerciantes de todos los tiempos fueron los fenicios que dejaron su poso cultural en la Grecia clásica o el Imperio Romano. El comercio mediterráneo se ha caracterizado siempre por la cercanía con sus clientes, en su mayoría vecinos de la zona cercana a la tienda[1], que a su vez, muchos de ellos, eran propietarios de otras tiendas, creando un círculo de reparto de riqueza viéndose reflejado en la zona.
            Este sistema de reparto de riqueza se ha visto alterado por una nueva forma de comercio, típica de la cultura anglosajona, que aglutina un gran número de tiendas en una zona, estas tiendas suelen pertenecer a grandes empresas multinacionales con un gran poder económico que concentra un gran número de trabajadores (en condiciones algo más que discutibles) pero en el que no se da el trato personal al cliente que se en la cultura comercial mediterránea.



            El desembarco de esta nueva cultura comercial hace tiempo que invadió nuestras tierras, lo que ha acarreado el cierre de numerosos comercios, porque desengañémonos todos, o al menos el 95%, hemos acudido a estos nuevos CENTROS COMERCIALES, es normal, hay más variedad donde elegir, los precios son más competitivos y nos da solución al poco tiempo que tenemos para ejercer nuestras compras, yo ya me posicione a favor de los comercios locales en otra publicación en Diciembre de 2011[2].
            Pero que se imponga este modelo comercial no es una cuestión únicamente económica, también es una cuestión cultural, al igual que los antiguos iberos terminaron traicionando a Viriato, vistiendo la toga romana y postrándose a sus leyes, nosotros terminaremos por aceptar las normas que nos imponga el “todopoderoso” Imperio Yanki.



            Durante la época colonial los estados europeos, decidieron controlar sus colonias a través de gobiernos indirectos, los nuevos “conquistadores” siembran sus propios gobiernos en todo el territorio colonizado, ya que estas grandes empresas son propiedad de otras empresas aún más grandes. Como decía “Le Monde-Diplomatique” nº209 de Marzo de 2012 pag 3: “Capital Group … tiene acciones de cientos de los mayores bancos y grupos empresariales como Microsoft, Wells Fargo, Goldman Sachs, Coca Cola, Kraft Foods, Monsanto, Starbucks,…” y ya sabemos que no son los respectivos gobiernos de cada país los que ostentan el poder sino que son los que tienen el capital, así que sólo hay que cortar y pegar para llegar a la conclusión.




[1] Utilizaré el término “tienda” en vez de “comercio” para evitar malentendidos con el término.