Translate

martes, 9 de julio de 2019

PARADOJAS.


Las paradojas son situaciones contrarias a la lógica, así lo define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, concretamente la Real Academia contiene dos acepciones para este término como son: 1. Hecho o dicho aparentemente contrario a la lógica. 2. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones  o frases  que envuelven contradicción.
Las paradojas son utilizadas para plantear adivinanzas irresolubles del estilo: Si Pinocho dice que le va a crecer la nariz ¿le crecerá? Todo el mundo sabe que a Pinocho solo le crece la nariz cuando miente, por lo tanto si le crece en ese momento, ha dicho la verdad, (por lo que no debería crecerle) y si ha mentido rompería con una de las características que lo definen. Lo dicho, una adivinanza sin solución.

Las paradojas son usadas también en otros contextos, un movimiento que las utilizó como eslogan fue el Mayo del 68. Quién no ha oído sentencias célebres como el famoso “prohibido prohibir” o el recuperado por el movimiento del 15M “seamos realistas, pidamos lo imposible”.
La filosofía también ha utilizado las paradojas para crear frases que han pasado a la historia como el “solo sé que no se nada” atribuido a Sócrates, o la paradoja de Popper, que se podría resumir en que “si una sociedad es extremadamente tolerante, esta sociedad terminará destruida por los intolerantes”, de todas formas les invito a que profundicen en esta paradoja, lamentablemente tan actual.

Las paradojas son de uso común en el plano del pensamiento, por otro lado la filosofía está destinada a crear la duda sobre lo establecido y generar nuevas preguntas. Donde no cabría encontrar la figura de la paradoja sería en el plano legislativo, ya que ahí es donde nos basamos para poder llevar a cabo nuestra convivencia, como hubiera dicho Rousseau es nuestro “Contrato Social”, sin embargo en nuestra Carta Magna nos encontramos una paradoja de la que poco se ha hablado.

El artículo 14 de la Constitución Española dice textualmente “Los españoles son iguales ente la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición personal o social.
Sin embargo, y aquí es donde aparece la paradoja, el artículo 56.3 cita textualmente “La persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”
Si el Rey de España es español, debería estar acogido al artículo 14, citado anteriormente o bien este artículo debería especificar “… excepto en el caso del Rey de España”, sin embargo hace hincapié en que este artículo se refiere a todos los españoles independientemente de su condición personal o social.
Curiosa paradoja.
“Los españoles han echado al último Borbón, no por rey, sino por ladrón” Valle-Inclán (refiriéndose a Alfonso XIII)

martes, 2 de julio de 2019

CONÓCETE A TI MISMO, SI PUEDES.


El Oráculo de Delfos, era un templo dedicado principalmente al Dios Apolo, situado en la localidad de Delfos en Grecia, este templo se hizo famoso, por ser un lugar de consultas a los Dioses por parte de los griegos en la época clásica y aunque hubo muchos más oráculos, el situado en Delfos es el más famoso de ellos.

En el templo de Delfos estaban inscritas ciento cuarenta y siete máximas como: “no confíes en la suerte”, “nada en demasía” u “obtén las cosas justamente”, pero sin duda la más famosa de estas inscripciones es “conócete a ti mismo”.
Conocerse a uno mismo, aunque pueda parecer fácil, es una tarea muy difícil, estamos compuestos por rasgos físicos, emociones, intereses, gustos, ideologías, aficiones… y cada una de estas características forman un rasgo de nuestra personalidad.

Una frase que se le atribuye a Albert Einstein dice: “Si no puedes explicarlo es que no lo entiendes”, entonces ¿podríamos explicar cómo somos nosotros mismos?,  aparentemente debería de ser una tarea fácil describirnos a nosotros mismos, nadie debería conocernos como nosotros nos conocemos, pero sin embargo, estoy seguro que una descripción de cualquier persona realizada por si misma dejaría una cantidad importante de rasgos y características sin mencionar. Habría que destacar que muchas de estas características cambian por infinidad de razones: cambios de estados de ánimo, de situaciones personales, etc., eso sí, si eres calvo, eso no cambia, lo puedes incluir en tu descripción sin ningún tipo de problema.
Conocerse a uno mismo requiere un amplio proceso de meditación, autocrítica, análisis, valoración, actividades que requieren que nos dediquemos bastante tiempo a nosotros mismos
Sin embargo, algo que parece mucho más fácil, es describir a otra persona. Por lo general, esta descripción no profundiza en la personalidad de esta persona sino que destaca las características que queremos destacar y que a nuestro parecer le identifica, además estas descripciones se hacen de forma categórica, sin tener en cuenta los posibles cambios que pueda producir en esa persona factores externos a ella misma.

Les propongo un reto, descríbanse a sí mismos, ¿serían capaces de rellenar un folio nombrando las características que definen su personalidad? A pesar de la complejidad de cualquier ser humano no debería ser difícil realizar esta tarea, sin embargo, sería capaz de apostar a que no les resulta nada fácil.
Si no son capaces de definirse a sí mismo, como tienen la osadía de definir a los demás (no lo nieguen, todos y todas lo hemos hecho alguna vez).
Hagámosle caso al Oráculo de Delfos y conozcámonos a nosotros mismos, si es que podemos.
“Conocer bien a los otros es inteligencia, conocerse a sí mismo es sabiduría” Albert Einstein.