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martes, 7 de febrero de 2023

CONFESIONES

 

Desde que mi último libro viera la luz, no he parado de recibir felicitaciones y buenas sensaciones, a día de hoy, solo me han llegado buenas críticas y no tengo más que agradecer a todas aquellas personas que han tenido a bien adentrarse en la vida que se relata en él su buena acogida y hacerme partícipe de sus sensaciones. Pero llegado a este punto debo ser honesto y llevar a cabo las siguientes confesiones. La novela no ha sido escrita sólo por mí y es justo, desde aquí, felicitar a todos los coautores de la misma.


Si bien es cierto que el trabajo de transcribir todo lo que en ella se relata ha sido mio, esta hubiera sido imposible, sin las historias que tantos menores me contaron demostrando tanta confianza en mí como para relatarme sus difíciles experiencias, ya fuera en su país de origen o en España, agradecer a Mohamed, Youssef, Ayoub, Hamza, Said, Hamid, Mousa, Salah, etc., sin ellos hubiera sido imposible dar la veracidad que esta historia requiere, porque tal y como me dijo Yassine “todas son historias diferentes, pero todas son la misma historia”.


Tampoco hubiera sido posible sin la ayuda de tantos y tantos compañeros y compañeras con los que he compartido turnos, horas y horas en las que las hemos pasado bien, mal y regular, donde hemos compartido experiencias, hemos vivido situaciones, cuando menos curiosas, hemos cabalgado tensiones, hemos reído con situaciones que han rallado el ridículo, y de los que he aprendido todo aquello que no se puede aprender en una carrera universitaria o un curso de formación.

También han participado en esta novela todas aquellas personas que consideran que estos menores son “peligrosos delincuentes” a los que se debería expulsar del país, ya que con la criminalización del acrónimo M.E.N.A. fueron un acicate para retomar la escritura como bandera de rebeldía ante lo que considero una injusticia. Desde los que lanzan los mensajes xenófobos, hasta los que ejecutan las barbaridades como acosar un centro de protección de menores, pasando por los que difunden sus ideas, han sido participes para que esta novela viera la luz.

Cartel de desinformación de Vox

Y como no, mi familia, mi mujer y mis hijos, ellos son los que hacen todo aquello que yo no hago porque estoy escribiendo, ellos son los que me sostienen cuando lo necesito y a los que siempre puedo recurrir para compartir mis dudas, mis alegrías y mis penas, ellos son mis puntos cardinales, a los que siempre recurro cuando me siento perdido, porque ellos saben cómo volver a encontrarme a mí mismo.

Porque el individuo, no existe como tal, porque todos estamos compuestos con trocitos de lo que los demás dejan en nosotros, porque sin ellos no seríamos nosotros y porque sin vosotros, por supuesto, yo no sería yo.

“Solo la educación es capaz de salvar a nuestras sociedades de un posible colapso, ya sea violento o gradual” Jean Piaget

En este enlace puedes hacerte con M.E.N.A.

miércoles, 1 de febrero de 2023

CIFRAS Y LETRAS

 

Siempre nos han instado a que teníamos que formarnos, que estudiar una carrera universitaria nos daría la oportunidad de tener un buen trabajo y ganar un buen sueldo, sin embargo eso no ha resultado ser del todo cierto, a no ser que de los que se han decidido por estudiar algunas de estas carreras: Ingeniería electrónica, Desarrollo de software y de aplicaciones e ingeniería multimedia, Ingeniería de telecomunicaciones, Podología o Ingeniería de organización industrial y nanotecnología, éstas serían las carreras universitarias con una tasa de empleo más alta, es decir, casi todo el alumnado que consigue terminarlas encuentra trabajo con facilidad.

Sin embargo, si por el contrario te decidiste por estudiar alguna de estas otras y estás trabajando puedes considerarte un afortunado: Conservación y restauración, Filosofía, Literatura, Historia o Lenguas Modernas y aplicadas. Éstas últimas, como podrán imaginar son las carreras con un índice de desempleo mayor en España.

Si observamos con detenimiento, podemos llegar a la siguiente conclusión: los grados universitarios con mayor tasa de empleo corresponden a la rama que se considera de “ciencias exactas” y las de mayor tasa de desempleo se corresponden a lo que se denomina “ciencias sociales”, la eterna (y falsa) rivalidad entre “ciencias y letras”.

En la actualidad parece evidente que ser desarrollador de software es un empleo de prestigio y con un sueldo elevado, ¿alguien puede imaginar a la sociedad actual sin dispositivos informáticos? ¿sin las millones de aplicaciones que nos “facilitan” nuestro día a día? Podríamos decir que los desarrolladores informáticos o los ingenieros en nanotecnología son la punta de lanza del progreso tecnológico de la sociedad, por otro lado, cabría preguntarse ¿para qué sirve un filósofo? ¿y un restaurador de obras de arte? ¿Cuántas obras de arte hay que restaurar para que haya una titulación universitaria dedicada a eso? y ya ni hablar de un historiador eso sí que es inservible.

En una sociedad con una ética utilitarista como la nuestra estas preguntas, realizadas desde lo más profundo de mi sentido irónico, son perfectamente comprensibles y puede que alguno las haya oído alguna que otra vez, sin embargo, si lo que nos diferencia de los animales es el uso de la razón, puede que una persona que se dedica a pensar sea más útil de lo que imaginamos, si la tecnología está exenta de ética (rama de la filosofía) ¿no nos llevaría eso al colapso como sociedad? Si nadie estudia los hechos pasados y se preocupa de divulgar los descubrimientos ¿no seríamos una sociedad fácil de manipular?

Cuentan que en la entrada de la academia de Platón rezaba la siguiente frase “no entre nadie que no conozca la geometría”, y quizás ahí sea donde se encuentre la respuesta, quizás los estudiantes de “ciencias sociales” deban conocer más matemáticas y los de “ciencias exactas” más filosofía, o quizás deberíamos de cambiar los intereses que nos hemos impuesto como sociedad y cambiar nuestro objetivo de ganar más dinero por el de ser más humano. Tal vez, así tendríamos una sociedad más justa, o quizás no, ¿quién sabe?

“El ser humano es un ser social por naturaleza” Aristóteles.