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domingo, 11 de junio de 2017

REFLEXIONES ANTROPOLÓGICAS SOBRE LA FIGURA DE DONALD TRUMP



Antes de comenzar es preciso analizar por qué un multimillonario, sin experiencia previa en política, ha conseguido llegar a presidente de Estados Unidos, pasando por encima del establishment republicano, del partido demócrata, de las grandes corporaciones, con grandes vínculos empresariales con Rusia (enemigo histórico de Estados Unidos), machista, racista, arrastrando los votos de la clase trabajadora norteamericana, votantes tradicionalmente demócratas, rompiendo todas las expectativas que había puestas en él.



1.      SITUACIÓN SOCIO-ECONÓMICA ESTADOUNIDENSE TRAS EL PERIODO DEMÓCRATA.
En Estados Unidos al final de la etapa Obama, se encuentra con unas tasas de desempleo de aproximadamente el 5%, con un total de desempleados de unos siete millones y medio de los cuales un millón ochocientos mil son desempleados de larga duración, con un sector manufacturero en recesión, donde las contrataciones siguen disminuyendo y con un crecimiento económico del 0´7% en el último trimestre del 2015.
Muchas de las empresas instaladas históricamente en Estados Unidos se están marchando a países donde la legislación es más laxa y los sueldos más escasos, con la intención de abaratar los costes de producción, siendo uno de estos países, el vecino México, siendo éste uno de los motivos por los que los discursos del ahora presidente de Estados Unidos han sido tan agresivos contra su vecino del sur.
Todo esto sumado a la promesa que Obama hizo en 2012 de crear un millón de puestos de trabajo, ha provocado un descontento generalizado en la clase trabajadora estadounidense convirtiendo a Donald Trump, con sus discursos agresivos, anti-clase política tradicional, que en otros momentos no hubiera tenido la más mínima posibilidad, en el 45 presidente de Estados Unidos.
2.      CLASE TRABAJADORA ESTADOUNIDENSE.
La clase trabajadora estadounidense harta que sus aliados políticos naturales no hayan sabido dar solución a sus necesidades, ha dado un vuelco en su voto tradicional votando, no al Partido Republicano, sino a Donald Trump, la pregunta que cabe hacerse es ¿por qué?
Todos los indicios apuntan a que Donald Trump ha llevado a cabo una campaña en la que se han visto representado, ya que ha puesto el foco de atención en sus necesidades más inmediatas, como el empleo.
Como hemos visto anteriormente, el número de desempleados en Estados Unidos es muy elevado, teniendo en cuenta que se trata de un país donde las coberturas sociales son muy escasas, la situación de desamparo en la que se encuentran es muy alarmante.
La deslocalización de las grandes empresas que se encontraban en grandes núcleos industriales ha generado grandes bolsas de desempleo sumiendo a un número importante de ciudades en la miseria.
La candidata del Partido Demócrata tampoco ha sabido levantar los ánimos en la clase trabajadora, ya que ha sido identificada con la clase política, a la que se le acusa de no mirar por los intereses de los ciudadanos, sino por el contrario, velar por los intereses de empresas supranacionales más interesadas en sus beneficios económicos que en los problemas de los trabajadores del país.
            Que la candidata a la presidencia por los Demócratas fuera Hillary Clinton no ha hecho más que reforzar esa idea, ya que es una persona relacionada con la clase política desde los años noventa, cuando fue primera dama, en la administración Obama, ostentó el cargo de Secretaria de Estado, y era la figura que representaba lo que en España se ha conocido, como la “vieja política”, reforzando la imagen de continuismo en las políticas de los últimos ocho años, de las que el ciudadano medio quería desembarazarse.
No sabiendo conectar con las demandas de la clase trabajadora, que reclamaban una ruptura con las políticas anteriores. Esta ruptura no quiere decir que reclamaran un giro a la derecha en las políticas, sino simplemente un giro, hacia cualquier otro lugar.
3.      EL PARTIDO DEMÓCRATA.
La administración Obama se ha esforzado en llevar a cabo una serie de políticas sociales que no fueron bien acogidas por el núcleo conservador estadounidense, de las cuales la más famosa es el llamado “Obamacare”.
Obamacare, es el nombre por el que es conocida la “Ley de Cuidados de la Salud Asequible” entre las características de esta ley está:
-          Ofrece un número de nuevos beneficios, derechos y protecciones a los americanos.
-          Establece un Mercado de Seguros Médicos donde los americanos pueden comprar Seguros Médicos federalmente regulados y subsidiados durante registro abierto.
-          Extiende la ayuda médica para adultos mayores y aquellos con incapacidades de largo plazo.
-          Extiende la cobertura de los empleadores a millones de trabajadores.
-          Requiere que la mayoría esté cubierta desde el inicio del 2014.
-          Introduce nuevos impuestos y créditos fiscales entre muchas otras disposiciones.[1] 
En una sociedad donde la cobertura médica está en mano de importantes grupos de presión, compuesto por aseguradoras privadas, se originó una campaña donde se difamaba esta cobertura, haciendo creer al estadounidense medio de que sus impuestos estaban siendo dilapidados para cubrir la sanidad de parásitos sociales e inmigrantes ilegales que no habían aportado nada al país, generando la antipatía de muchos de los trabajadores.
Este tipo de campaña unido al alto índice de desempleo del país, incrementó la impopularidad de las políticas demócratas entre la clase trabajadora.
4.      INMIGRACIÓN.
A pesar de que Estados Unidos es un país fundado por inmigrantes, donde sigue existiendo la doble identidad nacional como se puede ver en la celebración del Día de San Patricio, donde se puede ver las calles de nueva york repleta de banderas irlandesas, por ejemplo. La inmigración ha sido un tema capital durante la última campaña electoral.
En las dos últimas décadas Estados Unidos ha obtenido el mayor crecimiento de población hispana de las dos últimas décadas, obteniendo una mayor presencia en este país, tanto políticamente como económicamente. Igualmente ha llegado a tener su pico más alto de población indocumentada en los últimos diez años. Esta situación ha provocado el rechazo de las clases más conservadoras de Estados Unidos, este rechazo se ha extendido a la clase trabajadora, en un periodo de precariedad laboral y desempleo generalizado.
Cómo es sabido, en época de crisis es fácil encontrar un “chivo expiatorio” al que culpar de todos los males de la nación, durante esta campaña Donald Trump encontró su “chivo expiatorio” en los inmigrantes irregulares.
5.      MAKE AMERICA GREAT AGAIN.
“Make America Great Again” (Hacer América Grande de Nuevo) fue el eslogan escogido por Donald Trump para llevar a cabo su campaña, este eslogan tiene un mensaje simple pero que encierra una gran variedad de mensajes:
“Hacer America” resaltar que no dice “Hacer a Estados Unidos” resalta a América como si todo el continente fuera propiedad o dominio de influencia de Estados Unidos recuperando la doctrina Monroe que decía “América para los americanos”.
“Grande otra vez” evoca que Estados Unidos ha perdido la influencia o el poder de antaño y pretende recuperarlo, reafirmando las políticas expansionistas estadounidenses.
Los discursos de Donald Trump desde la presentación de su candidatura por parte del Partido Republicano el 17 de junio de 2015, hasta su discurso de investidura el 20 de enero de 2017, no han estado exentos de polémica.
Podríamos analizar muchos aspectos de sus discursos, de tintes xenófobos, machistas, nacionalistas… pero me voy a centrar en los aspectos identitarios de sus discursos que han hecho que el grueso de la clase trabajadora estadounidense haya optado por dar su confianza a un líder político tan polémico.
En primer lugar decir que si las circunstancias socioeconómicas en Estados Unidos hubieran sido otras casi con total seguridad Donald Trump no hubiera tenido ninguna posibilidad de ganar las elecciones, pero el desencanto con la clase política ha provocado que los ciudadanos hayan querido romper con lo establecido y el candidato con el que se han visto más identificado ha sido el actual presidente norteamericano.
Trump ha sabido utilizar de manera perfecta el discurso identitario, identificando al norteamericano medio, blanco y protestante, que se siente maltratado por la situación económica del país, haciendo responsable de su situación a los inmigrantes irregulares provenientes de américa latina y concretamente de México, ya en su presentación como candidato llegó a decir “México no es nuestro amigo”, poniendo el punto de mira en el país vecino, de la ira de los ciudadanos norteamericanos, y ahí propuso por primera vez levantar un muro en su frontera sur que pagarían los propios mexicanos.
Otro de los colectivos que fue atacado por Trump en sus discursos de campaña fue el tejido empresarial multinacional, que en su afán por maximizar sus beneficios estaba deslocalizando la industria estadounidense para instalarse en países donde la mano de obra es más barata, siendo uno de los destinos de estas empresas el país vecino de México, un motivo más para culpabilizar de la situación de los estadounidenses a sus vecinos del sur.
Trump ha sabido utilizar como nadie el análisis que Abner Cohen hace sobre la fuerza motivadora de la identidad étnica situando esta fuerza en el establecimiento y mantenimiento de nichos económicos y políticos privilegiados, según la teoría coste-beneficio.
Por todos los motivos socioeconómicos analizados anteriormente la clase trabajadora blanca estadounidense ha ido viendo como sus nichos económicos han ido menguando a lo largo de los ocho años del gobierno demócrata, sin que se hayan visto representados por las políticas de la administración Obama, sacudidos por una dura crisis económica, en la que aún estamos inmersos, han encontrado en Trump, a una persona que hablaba de las necesidades de la clase trabajadora, y que prometía luchar por restablecer el statu quo anterior a la crisis económica.
El estilo de discurso de Donald Trump, lleno de rabia, mostrando en muchos momentos asco y enfado sobre las argumentaciones de su contrincante la demócrata Hilary Clinton, hizo que muchos norteamericanos se identificaran con él, ya que decía al establishment de Washinton D.C. lo que a muchos ciudadanos les gustaría decirle, que sus medidas no han mejorado el modo de vida de los estadounidenses o que no se sienten representados por “políticos de profesión” que están alejados de la vida real del ciudadano medio. A pesar de que Donald Trump es un multimillonario que no tiene un origen humilde como el de mucho de sus votantes, es el estereotipo de persona que ha cumplido el “sueño americano”. Trump ha sabido “vender” su imagen de hombre hecho a sí mismo, a pesar de venir de familia adinerada, empresario de éxito, con buenas relaciones con el principal rival en la política exterior, Rusia, y sobre todo que su total desprecio por los “políticos de Washinton”.
Pero para reforzar la identidad del estadounidense de clase trabajadora blanca Trump ha sabido construir una alteridad ante la que sentirse atacada, los inmigrantes irregulares musulmanes y latinoamericanos, construyendo dos tipos de discursos diferentes pero que confrontan directamente con los nichos económicos y políticos privilegiados de los blancos norteamericanos, identificando a la religión musulmana y los inmigrantes de países como Irak, Yemen o Siria con terroristas islamistas radicales que ponen en peligro la seguridad del país, y acusando a los inmigrantes latinoamericanos, principalmente mejicanos, de acaparar los empleos a bajo coste provocando altas cotas de desempleo en los estadounidenses blancos y de origen europeo. La construcción de esta identidad – alteridad ha tenido tanto éxito que Trump obtuvo el apoyo de un colectivo tan xenófobo como el ku klux klan, apoyo que Trump se negó a rechazar.
6.      CONCLUSIÓN.
Donald Trump, ha sido duramente criticado por parte de los medios de comunicación masivos fundamentalmente en tres aspectos:
-          Construcción de muro en la frontera con México.
-          Política migratoria.
-          Proteccionismo económico.
Lo que pocos sabían es que México ya cuenta con un muro que separa su frontera con Estados Unidos de 3.185 kilómetros que fue construida durante el mandato de Bill Clinton, del partido demócrata, no parecía entonces que los medios de comunicación dieran importancia a la construcción de esta frontera artificial entre estos dos países.
La política migratoria que ha llevado a cabo la administración Obama, tampoco ha sido muy benevolente con la población inmigrante, durante el último mandato demócrata han sido repatriados 2.768.357 inmigrantes irregulares, un 40% más que durante el mandato de George W. Bush.
La retirada de Estados Unidos del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Europa, y las medidas proteccionistas que prevé poner en marcha la administración Trump, ha generado una oleada de críticas por parte de los medios de comunicación, y en mi opinión este es el punto en el que existe un objetivo generalizado para desprestigiar al nuevo presidente estadounidense.
Lejos de querer defender las acciones que la administración Trump, quiero poner el foco de atención en acciones que fueron llevadas a cabo por otras administraciones y que no tuvieron ningún eco mediático. No entraré en el debate de sí las políticas económicas proteccionistas son las más  adecuadas en el contexto económico actual pero, me gustaría destacar como el sistema económico se defiende de las acciones que cree que puede generarle perdidas económicas, desprestigiando a las personas o instituciones que las llevan a cabo.
Mientras se ha legislado a favor de las grandes multinacionales, generando espacios de libre comercio a lo largo y ancho del mundo, las mismas acciones, por deleznables que sean, que piensa llevar a cabo el Presidente Trump, han pasado sin destacar en ningún titular de los medios de comunicación.

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