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domingo, 27 de septiembre de 2026

LA ILUSIÓN DEL DEBATE COMPLETO

 Las trampas del discurso sesgado

Los temas que en la actualidad son motivo de debate en la sociedad española, como pueden ser la migración o la vivienda, han generado cantidad de artículos periodísticos, de opinión, tertulias televisivas y charlas de café. Estos debates tienen una característica que deja en evidencia la polarización social que hace imposible llegar a un entendimiento: los argumentos utilizados pasan del “buenismo” a los “estrictamente utilitaristas”, en ambos casos, son argumentos incompletos que impiden entender la magnitud de las cuestiones a debate.

Las características de los argumentos “buenistas” se fundamentan en las condiciones de bienestar o malestar que genera la situación, estableciendo una serie de derechos que se ven vulnerados y la exigencia de establecer esos derechos de manera inalienable, teniendo como principal eje del discurso la humanidad de las personas implicadas.

Justo en el plano opuesto a este argumentario, se encuentran los argumentos “utilitaristas” que se fundamentan en los beneficios o perjuicios económicos que genera la situación en cuestión. Las personas implicadas son percibidas como personas “sin historia”, no se analizan los motivos previos que han generado la situación, eliminando cualquier rasgo de humanidad y en el caso de atribuirle alguno, siempre con connotaciones negativas.

En ambos casos, los argumentos se encuentran sesgados y evitan analizar la situación en su globalidad, propiciando la polarización del discurso y la ausencia de pensamiento crítico en aquellos que los utilizan.

Atendiendo, exclusivamente, a uno u otro de estos argumentos es imposible acercarnos a una posible solución.

Con estas palabras no estoy proponiendo un ejercicio de equidistancia de estos temas, sino todo lo contrario, ejercer el análisis de datos, establecer conexiones con los datos aportados, encontrar incongruencias en los relatos y formular nuestras propias hipótesis.

Dejarnos llevar por un argumento o el contrario de manera acrítica no nos lleva más que a polarizarnos y enfrentarnos  unos a otros con la certeza de que ninguno de los bandos tiene razón, o al menos toda la razón.

“Si no quieres que alguien esté políticamente descontento, no le muestres las dos caras de la moneda; muéstrale una. Mejor aún no le muestres nada” Ray Bradbury – Farenheit 451

miércoles, 23 de septiembre de 2026

EL DESAHUCIO DE MARI CARMEN

 

Hoy 23 de septiembre de 2026, ha sido desahuciada Mari Carmen del que hasta hoy fue su hogar de toda su vida. Mari Carmen pagaba un alquiler de 500 € y los propietarios del edificio lo vendieron a un fondo de inversión, que a su vez lo vendió a otro fondo de inversión. Los nuevos propietarios subieron el alquiler a 2.600 €, y si bien se lo bajaron a 1.650 €, esta renta queda muy lejos de los 1.300 € que Mari Carmen cobra de pensión.

Hay que añadir que Mari Carmen tiene 87 años y tiene una discapacidad del 50% que la obliga a desplazarse en silla de ruedas y depende de una tercera persona para realizar sus necesidades vitales más básicas.

El objetivo del fondo de inversión propietario del edificio es destinarlo a viviendas turísticas y el único deseo de Mari Carmen es quedarse en su hogar el tiempo que le quede de vida.

Cientos de personas se han manifestado a las puertas de la casa, una persona anónima se ha comprometido a asumir la renta de Mari Carmen, nada ha servido para paralizar el desahucio, un número ingente de antidisturbios han entrado en la casa y han sacado a Mari Carmen en camilla, sin ningún tipo de miramientos.

Conociendo todo esto deberíamos hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de sociedad es ésta donde el enriquecimiento de un fondo de inversión está por encima de la vida de una persona? Habiéndole triplicado la renta ¿Qué sistema permite que cambien las reglas del juego a mitad de la partida? ¿Somos conscientes de que la mayoría estamos más cerca de Mari Carmen que de los propietarios del edificio? ¿Por qué siempre ganan los mismos? ¿Hasta cuándo vamos a permitirlo?

“El modelo social basado en la "libre competencia", que es en realidad la ley del más fuerte, es un campo abonado para actitudes egoístas e irresponsables que solo puede conducir a un callejón sin salida” Máximo Sandín

miércoles, 16 de septiembre de 2026

DEL RACISMO BIOLÓGICO A LA INCOMPATIBIILIDAD CULTURAL

 La mutación del discurso supremacista y a la falsa pureza de las culturas

Hoy, nadie, o casi nadie, se define como racista, ser racista está mal visto por el grueso de la sociedad, sin embargo eso no quiere decir que las actitudes y los discursos racistas hayan desaparecido, siguen existiendo disfrazado por un eufemismo como el de la “incompatibilidad cultural”. Esta pseudotería se fundamenta en que son las culturas que portan las personas las que deben permanecer separadas entre sí.

Las teorías racistas previas a la segunda guerra mundial se fundamentaban en que el ser humano es genéticamente distinto, propiciando su división en “razas” y por tanto cada “raza” tiene diferentes capacidades. La clasificación racial del ser humano fue llevada a cabo por Carlos Linneo que dividió al ser humano en cuatro razas Americanus, Europaeus, Asiaticus y Afer) a la que añadió rasgos de comportamiento y culturales. Más adelante fue el antropólogo alemán Johan F. Blumenbach quien popularizó la clasificación de cinco razas añadiendo la categoría Malaya a las establecidas por Linneo usando la morfología del cráneo. Partiendo de estas divisiones Europa justificaba su dominio sobre el resto del mundo, basándose en la superioridad que argumentaban los científicos europeos.

En la actualidad, la genética ha desmontado estas teorías por lo que los defensores de las teorías supremacistas han tenido que buscar otros argumentos que justifiquen sus principios ideológicos, de ahí que surgiera un concepto mucho más sutil que avalaba los mismos fines a través de otros medios como es la “incompatibilidad cultural”.

Esta pseudoteoría (que no tiene ningún aval científico) se fundamenta en que hay “culturas” que son incompatibles entre sí y que cuando se encuentran una de ellas tiende a fagocitar a la otra, por lo tanto en defensa de su propia forma de entender el mundo evita cualquier contacto con otras culturas que considera incompatibles.

El principio que defiende la “incompatibilidad cultural” parte de una premisa falsa porque considera la “cultura” como un “compartimento estanco” que no se puede modificar a lo largo del tiempo y que por lo tanto no se deja influir por otras formas de entender el mundo.

La “cultura”, como ya demostrara la antropología social y cultural, está en continua transformación, influenciada y modificada por infinidad de factores. No existen “culturas incompatibles”, lo que sí existen son racistas que envueltos en la falsa bandera de pureza cultural pretenden defender los mismos principios racistas de antes, pero esta vez de una forma mucho más sibilina.

En un mundo global donde las mercancías y el dinero no tienen fronteras, es inevitables que las antiguas fronteras se hayan vuelto mucho más porosas para las personas. Generalmente, el ser humano interioriza cambios en su forma de interactuar con el mundo si siente beneficiado  por esos cambios, conocer otras formas de vivir nos abre un abanico de opciones del que tomamos lo que más nos beneficia, mejorando nuestro modo de vida.

El incremento de las agresiones con motivaciones racistas, son agresiones motivadas por el miedo que provoca la ignorancia son jaleadas por líderes políticos que tienen en el miedo su caladero de pesca de electoral.

En su poema “Libro de Familia” Benjamín Prado nos explica como las palabras se transforman al decirlas al revés, así de azar  podemos obtener raza y de líder el redil, dándonos a entender que lo que consideras raza es fruto del azar en el que nadie tiene ninguna responsabilidad de haber nacido en el lugar que lo ha hecho y de cómo seguir al líder te convierte en un borrego encerrado en un redil. Así que, del mismo modo que no tenemos responsabilidad en relación a nuestro lugar de nacimiento o color de piel, sí la tenemos en relación a nuestra forma de comportarnos y defender los valores que defendemos, tener que salir en defensa de los Derechos Humanos en pleno siglo XXI, me hace pensar que quizás el futuro se esté pareciendo cada vez más a un pasado que creíamos superado.

“El valor instrumental de la democracia está condicionado al compromiso del electorado con la búsqueda de la verdad” George Soros

jueves, 10 de septiembre de 2026

EL ECLIPSE DE LA IZQUIERDA

 De la ilusión del cambio al avance del populismo reaccionario

La victoria de la AfD en las elecciones de Sajonia ha supuesto un hito histórico, es la primera vez que la extrema derecha obtiene una victoria tan contundente desde el fin de la segunda guerra mundial en Alemania.

La victoria ultra supone un paso más de la Internacional reaccionaria para acabar con el “Estado del Bienestar” construido tras el fin del conflicto mundial en 1945.

Para entender el presente es irremediable acudir al pasado reciente. En 2011, una serie de movilizaciones sociales que comenzaron en el norte de África y que se conoció como la “Primavera Árabe” llevó a la calle a millones de manifestantes pidiendo la puesta en marcha de políticas que abrieran paso a sistemas democráticos en sus países. En España la movilización de millones de personas, espoleadas por los efectos de la crisis económica, dio pie a lo que se conoció internacionalmente como “Spanish Revolution”, y que tuvo su repercusión en distintos países europeos, pedían una salida social a los estragos que las medidas neoliberales estaban causando en las clases populares de la población. Este movimiento cruzó el Atlántico para cristalizar en el movimiento “Occupy Wall Street” con similares objetivos a las movilizaciones europeas, que a su vez estaban influenciadas por las primaveras árabes.

Todos estos movimientos de corte progresistas consiguieron que partidos que se autodenominaban sus herederos políticos tuvieran una amplia representación en distintos parlamentos europeos donde tuvieron la oportunidad de romper la dinámica neoliberal que comenzaba a asomar en las políticas económicas.

Sin embargo, estos partidos no supieron estar a la altura que el momento histórico les exigía.

Las primaveras árabes fueron sofocadas con guerras civiles o políticas represivas convirtiendo a estos países en Estados fallidos o imponiendo gobiernos aún más autoritarios que los anteriores.

En los países occidentales los partidos progresistas asumieron un rol de lacayo de las políticas neoliberales cuyo único objetivo era dulcificar o minimizar sus consecuencias, sin mostrar ningún atisbo de ruptura o alternativa económica, en este caso habría que hacer especial mención a Syriza, partido griego que se mostró como punta de lanza y que terminó asumiendo los principios neoliberales de la Troika europea.

Mientras la izquierda política no ha sabido establecer un discurso con el que sus votantes históricos (las clases populares) se sientan identificados, la extrema derecha de los: Trump, Milei, Le Pen, etc., con un discurso simple y populista, han conseguido hacer el “abrazo del oso” a los partidos tradicionales de centro derecha, ganando votantes entre las clases populares que han visto en sus referentes históricos unas marionetas más de los poderes económicos incapaces de establecer un discurso que genere esperanza.


En 10 años, la sociedad ha cambiado de pedir una democracia plena a ver con buenos ojos regímenes dictatoriales, lo que genera un problema para las libertades presentes y futuras.

Los partidos de izquierdas deben girar el foco de sus intereses y volver a mirar a la calle, a organizar a las masas de trabajadores descontentos y comenzar a organizar la futura resistencia democrática.

Decía Francis Fukuyama que con la caída del bloque soviético el capitalismo había llegado a la cima de la evolución como sistema socioeconómico, pero lo que realmente sucedió es que se rompieron todos los contrapesos que evitaban la depredación del sistema.

Hoy, urge tener mirada de largo alcance para plantear alternativas económicas  que mejoren la calidad de vida de la mayoría social a través de políticas y valentía para llevarlas a cabo, internacionalizar  las luchas sociales del mismo modo que se ha internacionalizado las políticas y los discursos reaccionarios para plantar cara a lo que nos viene.

Desenterrar la utopía y caminar hacia el horizonte, no hay más alternativa.

Por cierto, a pesar de su victoria la AfD tiene difícil gobernar por la negativa del centro derecha alemán a pactar con partidos de extrema derecha. La diferencia con la política española es que el centro derecha luchó contra el nazismo en Alemania mientras  que en España el centro derecha fue fundado por un ministro de Franco.

“Es preciso prevenir el mal desde el origen” Aristóteles

martes, 1 de septiembre de 2026

CUANDO VOTAR CONTRA TUS INTERESES TIENE SENTIDO

 Identidad, emociones y manipulación del voto en el auge de la extrema derecha

El auge de la extrema derecha es un hecho. Lo que llama la atención es que un partido que ha votado en contra del aumento del salario mínimo interprofesional (SMI), la reforma laboral que mejora significativamente los derechos laborales de los trabajadores, especialmente de los menos cualificados, la reducción de la jornada laboral, entre otros, tenga entre sus seguidores, precisamente, a las personas que más se han beneficiado de estas medidas.

No deja de ser una contradicción que personas que se han beneficiado de unas medidas voten a favor de partidos que votaron en contra de esas mismas medidas y que, además, prometen derogarlas si llegan al poder.

Partiendo de esta premisa, la pregunta es obligada:¿qué hace que una persona vote o apoye a un determinado partido político?

Empezaré enumerando cuáles son los motivos que no influyen en el voto:

Miles de trabajadores votarán a un partido que piensa legislar en contra de sus intereses: bajar el salario mínimo y aumentar la jornada laboral, entre otras y es que estas cuestiones no deben sorprender a nadie, en el caso de que se apliquen, ya que lo llevan en su programa electoral y forma parte de su discurso.

Tampoco la identidad de clase es un motivo que aglutine el voto, debido a que estas personas de clase trabajadora votarán a un partido abiertamente clasista  que aboga por legislar a favor de las grandes corporaciones internacionales, algo que también se desprende de su discurso programático.

Los intereses nacionales no son un motivo que decante la intención del voto, la extrema derecha se ha posicionado a favor de intereses extranjeros como es el caso de Israel y Estados Unidos frente a los intereses de España.

Entonces ¿por qué sigue aumentando la intención de voto entre las clases trabajadoras?

La extrema derecha establece un discurso simplista sobre la identidad y proyecta en un chivo expiatorio todos los males de la nación, todo esto sumado a una retórica de un pasado glorioso fundamentado en mitos medievales y de la edad moderna, acompañado de una simbología que evoca la grandeza de tiempos pasados (como el uso de la cruz de borgoña de los tercios de Flandes) o el aspecto marcial de sus sectores más duros y reaccionarios, a lo que hay que sumar un uso magistral de las redes sociales como medios para la difusión de su ideas.

Este conjunto dota al votante, generalmente de estudios básicos y alejados de cualquier atisbo de intelectualidad, de una identidad propia, un enemigo común, unos símbolos con los que identificarse y unas plataformas donde consumir su mensaje, sin necesidad de realizar la más mínima reflexión.

En la década de los noventa, defender posiciones de extrema derecha era cosa de unos cuantos marginados sociales, hoy lo es defender los Derechos Humanos y el sistema democrático. Lo que no podemos olvidar es que lo que está mal, está mal aunque lo haga todo el mundo y lo que está bien, está bien aunque no lo haga nadie.

“La gente reinterpreta las cosas para encajarlas en una estructura básica de valores morales que, de hecho, todos compartimos” Noam Chomsky