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miércoles, 19 de agosto de 2026

EL SENTIDO DE LA VIDA ES BUSCARLE SENTIDO


             Siempre me ha llamado la atención esa escena que aparece en algunas películas, generalmente relacionadas con la mafia, en la que hacen cavar su propia tumba a aquellos desdichados que van a ser ejecutados inmediatamente después de terminar de cavarla. No deja de ser una paradoja: cavar uno mismo una tumba anónima en la que será enterrado y, con el tiempo, olvidado.

Sin embargo, ¿qué es la vida en sí misma? Quizá no sea más que una sucesión de paladas hasta llegar al momento en que, finalmente, seremos enterrados y, con el tiempo, olvidados.

Al principio podemos tener la ilusión de estar buscando un tesoro. Solo es un juego al que, de alguna manera, nos vemos obligados a participar. Compartimos el arduo trabajo de cavar con otras personas que también excavan sus propias tumbas junto a nosotros. Puede que, en algún momento, lleguemos a pensar que nunca acabaremos de cavar.

Pero, con el paso de los años, descubrimos que el punto donde clavamos la pala por primera vez está cada vez más lejos. La tierra en la que hundimos la herramienta se deja penetrar con mayor facilidad y a más velocidad, hasta que llega el día en que dejamos de cavar y otros cubren de tierra aquello que nosotros empezamos.

Pero no habrá sido en vano. Toda la tierra que removimos habrá transformado lo que nos rodea. Nuevas semillas germinarán y, en los árboles jóvenes, anidarán nuevos pájaros. El ciclo de la vida volverá a reanudarse.

Porque todo lo que hacemos transforma lo que nos rodea, aunque no nos demos cuenta, aunque esa transformación sea, en principio, imperceptible.

Y, ya que no nos queda más que cavar, dejemos la tierra preparada para que, con el tiempo, nazca un bonito jardín, aunque nadie recuerde quién hizo posible que existiera.

“La vida es la suma de todas nuestras elecciones”. Albert Camus

 


lunes, 8 de diciembre de 2025

LA FALACIA COMO ARGUMENTO

 

Las teorías de la “sustitución demográfica” y de la “incompatibilidad cultural” es el “caballo de Troya” con el que la extrema derecha quiere inculcar su relato racista en las mentes de los ciudadanos.

Estos pseudoargumentos no son fáciles de contrarrestar debido a dos factores: en primer lugar porque la mayoría de las personas estamos dispuestos a creer todas aquellas cuestiones que encajen con nuestra forma de entender el mundo, por lo tanto los mensajes simples son los más fáciles de asumir por todos, en segundo lugar porque entender la complejidad de  la realidad requiere la práctica de pensamiento crítico, reflexión y estudio y todo eso se consigue dedicando tiempo, un tiempo que cada vez es más escaso, consumido por entretenimiento vacuo que entretiene sin aportar ningún tipo de aprendizaje.

El argumento de la “sustitución demográfica” se sustenta en que, como los inmigrantes tienen más hijos que los autóctonos, en pocos años la población de origen migrante será superior a la autóctona. Este argumento ha sido rebatido por el Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia, que han demostrado que la población migrante en el plazo de una generación adopta la “regla” demográfica del país de acogida.

El discurso sobre la “incompatibilidad cultural” reside en que hay culturas que no son compatibles, este relato toma el concepto cultura como algo estático, mientras que la cultura es dinámica y un concepto lo suficientemente complejo como para que no haya una definición unánime. Solo tenemos que ver cómo ha cambiado la forma de vida, los usos y costumbres que tenemos hoy y compararlos con los de nuestros padres o abuelos. La “cultura” está en constante transformación. Una definición muy acertada es la de que la “cultura es todos aquellos conocimientos que una persona necesita para vivir” por lo tanto todo el mundo tiene “cultura”.

En la actualidad hay más de tres millones de españoles residiendo en el extranjero. Estos españoles están en su pleno derecho de seguir manteniendo sus costumbres y de adoptar aquellas que entiendan que les facilita la vida en su país de acogida.

El discurso de la sustitución demográfica y la incompatibilidad cultural no son más que cuentos para asustar y generar miedo en la población, y como ya es sabido, el miedo es el mejor catalizador para activar el instinto de supervivencia que todos poseemos.

“La fuerza que posee la propaganda totalitaria descansa en su capacidad de aislar a las masas del mundo real” Hannah Arendt

 

miércoles, 8 de enero de 2025

EL FUTURO DE ANTES

 

En el pasado, el futuro se intuía como algo ilusionante, vivíamos la llegada del nuevo milenio como un sueño donde la tecnología haría la vida más fácil, donde la producción mundial abarcaría a alimentar a todo el planeta, las distancias se habrían reducido gracias a la evolución de los medios de transporte, entre otras.


En el pasado el futuro era un lugar amable, donde, gracias a tener las necesidades básicas más que cubiertas conviviríamos en paz, sin necesidad de matarnos unos a otros.

El pasado de mi pasado nos había enseñado hasta donde podía llegar la barbarie provocada por el ser humano y habíamos aprendido la lección, dos guerras mundiales habían sido más que suficientes para entender que ayudarnos era más rentable que matarnos, por lo que en el futuro encontraríamos formas de solucionar las disputas de forma “civilizada”.


En el futuro de mi pasado el cielo no tenía límites y era la última frontera a explorar, imaginábamos un futuro donde coches no contaminantes surcaban los cielos y los viajes espaciales serían una opción turística más, el límite estaba en la imaginación, y todo era posible en el futuro del pasado.

Hoy el futuro se ha convertido en una mancha oscura representada en un pozo tenebroso, vemos como hoy millones de personas se juegan la vida por encontrar un lugar donde vivir una vida digna y mientras en la mitad del planeta se sufre de sobrepeso es una enfermedad generalizada, la otra mitad del planeta sufre inanición, hambrunas y muerte.

El futuro hoy se ha convertido en un lugar salvaje, donde la devastación provocada por las guerras y la contaminación no deja lugar a la cooperación, un futuro que exalta los instintos más primarios.


El futuro se nos presenta como una mezcla entre 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley. ¿Existe alternativa? Lo desconozco.  

El futuro se construye con lo que somos capaces de imaginar en el presente, y urge cambiar nuestra manera de pensar. Decían los Sex Pistols “No Future”, en nuestras manos está.

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida” Woody Allen

 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

REFLEXIONES PRE-NAVIDEÑAS

             Llega el mes de diciembre, y a pesar de que el final de año no deja de ser una construcción cultural, este mes es propicio a profundizar en los aprendizajes que nos ha proporcionado el año que se extinguirá en pocos días y llevar a cabo reflexiones sobre nosotros mismos (al menos en mi caso) antes de que comencemos a proponernos nuevos (o viejos objetivo) para cumplir en el año que está por entrar.

Mis reflexiones me han llevado al hecho de escribir, con mayor o menor acierto, en distintos medios de comunicación, y me atrevo a compartirlas con todos los que quieran leerlas.

Escribir te hace vulnerable ante los demás, ya que expones tus ideas, pensamientos, reflexiones, con el único objetivo de compartir con los demás un poco de ti mismo. A veces me sorprendo de los comentarios que recibo, ya que, en algunos casos, las conclusiones a las que llegan los lectores están a años luz de lo que he querido expresar, pero claro, el lector puede, debe y tiene la libertad de sacar sus propias conclusiones, pudiendo “juzgar” mi manera de escribir, pero yo, como autor, soy incapaz de valorar su forma de leer y de comprender lo leído.

Es evidente que cualquier escrito (excepto los estrictamente científicos) incluye parte del autor, su forma de pensar, de ver el mundo, sueños, etc., lo que en educación se llama “el currículum oculto”, también es cierto que todos y cada uno de nosotros y nosotras somos más de lo que los demás pueden ver de nosotros en un texto, pero no solo el autor tiene su “currículum oculto” sino que también el lector tiene el suyo, y entiende lo que lee en función de su propia forma de entender el mundo, sus prejuicios y la idea preconcebida que tiene del autor del texto.

Cuando estudiaba literatura en el instituto y me veía obligado a realizar comentarios de texto de autores clásicos, siempre pensaba si estaría de acuerdo Juan Ramón Jiménez (por ejemplo) con todo lo que se supone que quiere decir este poema, o por el contrario pensaría – “¡no era consciente yo de todo lo que expresaba!”.

En definitiva, concluiría diciendo que escribir nos hace vulnerables, que una cosa es lo que el autor escribe y otra lo que el lector entiende, y que la imagen mental que nos hacemos de un autor puede distar mucho de su propia realidad. Asumo en este texto, las características de ambos roles, las de autor y las de lector, el año que viene procuraré marcarme como objetivo pulir estos prejuicios.

“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” Albert Einstein.

Manuel Carmona Curtido

jueves, 18 de febrero de 2021

LA ESENCIA DE LAS COSAS.

             El pasado 17 de febrero, en el Comité Ejecutivo del Partido Popular, su Presidente, Pablo Casado,  anunciaba el traslado de su sede nacional situada en la Calle Génova 13, con la intención de romper con el pasado del partido, ya que veía un inconveniente continuar en una sede cuya reforma está siendo investigada por pagos provenientes de prácticas de corrupción.


Esta decisión ha provocado que corran ríos de tinta en todos los medios nacionales, incluso algunos periodistas han calificado la operación de “cortina de humo” para esconder los malos resultados en las elecciones en Cataluña, si ha sido así, les ha salido realmente bien.

De todas formas habría que mirar más allá de la futura mudanza de los populares, esta situación evidencia una vez más una característica de nuestra sociedad que considero realmente preocupante.

¿Cómo es posible que cambiando los símbolos se pretenda cambiar la esencia? La sede nacional de los populares es sin duda uno de los símbolos del partido, todo el mundo relaciona el número 13 de la calle Génova con el Partido Popular, si me apuran con el centro-derecha ideológico español, aunque también es cierto que se asocia a Bárcenas, Rajoy, Gürtel, Kitchen… pero está lejos de ser la esencia del Partido Popular.

La esencia está en las bases ideológicas que dirigen sus acciones, las propuestas que plantean, o su visión de país, sin embargo nada de esto ha sido discutido como motor del pretendido cambio al centro que pretenden llevar a cabo en sus políticas.

Existe una paradoja que viene muy bien para ilustrar esta situación: Si cambio los asientos de mi coche ¿sigue siendo mi coche? La mayoría responderán que sí ya que “la esencia” del coche sigue siendo la misma, pero ¿y si un año después cambio el volante? La respuesta seguirá siendo la misma, pero ¿y si además pasado un año le cambio el motor? La respuesta empieza a complicarse, pero además le cambiaremos el chasis… y así indefinidamente, ¿cuándo perderá “mi coche” su esencia original?

Zygmunt Bauman (autor que cito a menudo) expone una descripción de la sociedad actual donde lo inmediato, lo superficial y el cortoplacismo se posicionan en la cúspide de los valores que dirigen nuestros pasos. Sin duda esta sociedad ha perdido el valor de la reflexión sosegada, el análisis crítico y el valor de la esencia de las cosas.


Hoy día parece más importante el papel que envuelve el regalo que el propio objeto que se regala. Como dijo Galeano vivimos en la “cultura del envase”, y así nos va.

“Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido” Eduardo Galeano.