De la ilusión del cambio al avance del populismo reaccionario
La victoria de la AfD en las elecciones de Sajonia ha supuesto un hito histórico, es la primera vez que la extrema derecha obtiene una victoria tan contundente desde el fin de la segunda guerra mundial en Alemania.
La
victoria ultra supone un paso más de la Internacional reaccionaria para acabar
con el “Estado del Bienestar” construido tras el fin del conflicto mundial en
1945.
Para entender el presente es irremediable acudir al pasado reciente. En 2011, una serie de movilizaciones sociales que comenzaron en el norte de África y que se conoció como la “Primavera Árabe” llevó a la calle a millones de manifestantes pidiendo la puesta en marcha de políticas que abrieran paso a sistemas democráticos en sus países. En España la movilización de millones de personas, espoleadas por los efectos de la crisis económica, dio pie a lo que se conoció internacionalmente como “Spanish Revolution”, y que tuvo su repercusión en distintos países europeos, pedían una salida social a los estragos que las medidas neoliberales estaban causando en las clases populares de la población. Este movimiento cruzó el Atlántico para cristalizar en el movimiento “Occupy Wall Street” con similares objetivos a las movilizaciones europeas, que a su vez estaban influenciadas por las primaveras árabes.
Todos
estos movimientos de corte progresistas consiguieron que partidos que se autodenominaban
sus herederos políticos tuvieran una amplia representación en distintos
parlamentos europeos donde tuvieron la oportunidad de romper la dinámica neoliberal
que comenzaba a asomar en las políticas económicas.
Sin
embargo, estos partidos no supieron estar a la altura que el momento histórico
les exigía.
Las
primaveras árabes fueron sofocadas con guerras civiles o políticas represivas
convirtiendo a estos países en Estados fallidos o imponiendo gobiernos aún más
autoritarios que los anteriores.
En
los países occidentales los partidos progresistas asumieron un rol de lacayo de
las políticas neoliberales cuyo único objetivo era dulcificar o minimizar sus
consecuencias, sin mostrar ningún atisbo de ruptura o alternativa económica, en
este caso habría que hacer especial mención a Syriza, partido griego que se
mostró como punta de lanza y que terminó asumiendo los principios neoliberales
de la Troika europea.
Mientras la izquierda política no ha sabido establecer un discurso con el que sus votantes históricos (las clases populares) se sientan identificados, la extrema derecha de los: Trump, Milei, Le Pen, etc., con un discurso simple y populista, han conseguido hacer el “abrazo del oso” a los partidos tradicionales de centro derecha, ganando votantes entre las clases populares que han visto en sus referentes históricos unas marionetas más de los poderes económicos incapaces de establecer un discurso que genere esperanza.
En
10 años, la sociedad ha cambiado de pedir una democracia plena a ver con buenos
ojos regímenes dictatoriales, lo que genera un problema para las libertades
presentes y futuras.
Los
partidos de izquierdas deben girar el foco de sus intereses y volver a mirar a
la calle, a organizar a las masas de trabajadores descontentos y comenzar a
organizar la futura resistencia democrática.
Decía
Francis Fukuyama que con la caída del bloque soviético el capitalismo había
llegado a la cima de la evolución como sistema socioeconómico, pero lo que
realmente sucedió es que se rompieron todos los contrapesos que evitaban la
depredación del sistema.
Hoy,
urge tener mirada de largo alcance para plantear alternativas económicas que mejoren la calidad de vida de la mayoría
social a través de políticas y valentía para llevarlas a cabo, internacionalizar las luchas sociales del mismo modo que se ha
internacionalizado las políticas y los discursos reaccionarios para plantar
cara a lo que nos viene.
Desenterrar
la utopía y caminar hacia el horizonte, no hay más alternativa.
Por
cierto, a pesar de su victoria la AfD tiene difícil gobernar por la negativa
del centro derecha alemán a pactar con partidos de extrema derecha. La
diferencia con la política española es que el centro derecha luchó contra el
nazismo en Alemania mientras que en
España el centro derecha fue fundado por un ministro de Franco.
“Es preciso
prevenir el mal desde el origen” Aristóteles
No hay comentarios:
Publicar un comentario