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martes, 25 de junio de 2019

SEAMOS TODOS ESTÚPIDOS.


He comenzado a leer hace unos días un libro que ya desde sus primeras hojas no te deja indiferente, su título es “Filosofía en once frases” y está escrito por Darío Sztajnszrajber, profesor de filosofía argentino y todo un divulgador en lo que a materia filosófica se refiere.
En la introducción del libro hay una frase que me llamó poderosamente la atención que decía así: “estudiar demasiado estupidiza, ya que nos coloca en una distancia polémica con el sentido común”.
¿Cómo un libro dedicado a la Filosofía podía decir que “estudiar demasiado estupidiza”? la afirmación me hizo buscar el significado de “estúpido” y es ahí donde comprendí lo que la frase encierra.
“Estúpido”, según la Real Academia de la Lengua, significa: “necio, falto de inteligencia”. Si tal como Darío Sztajnszrajber afirma, el “estudiar demasiado nos coloca a una distancia polémica del sentido común”, entiendo que a través del estudio nos separa de la idea común aceptada socialmente, por lo que al cuestionar el porqué de los principios aceptados hace que cuestionemos los valores aceptados mayoritariamente por la sociedad, lo que se denomina el sentido común[1] y esto hace parecer a los ojos de los demás un inadaptado o una persona falta de la inteligencia suficiente como para no entender lo que el resto de la población parece entender, aunque no se lo cuestione, pero al no cuestionarlo no lo puede entender, sólo lo acepta tal cual.
DARÍO SZTAJNSZRAJBER
Pero, no es el filósofo de apellido impronunciable el único que ha hecho referencia a esta cuestión, ya Platón con su mito de la caverna, nos hablaba de esta situación, donde las personas que habían nacido y crecido viendo sombras que tomaban como la realidad, cuando uno de ellos era capaz de escapar y comprender el origen de las sombras y volvía para explicarlo a los que no habían podido salir de la caverna, era tomado por loco (por estúpido) al no aceptar lo comúnmente aceptado por la mayoría.
En la actualidad son pocas las personas que se cuestionan las “verdades aceptadas mayoritariamente”, sin embargo, en cada español podemos encontrar conocimientos de política, economía, filosofía y sobre todo de fútbol, aunque raras veces profundice en el estudio sobre los temas de los que habla en “tertulias de barra de bar”, repitiendo mantras escuchados en distintos medios y por lo tanto haciendo de altavoz de las tesis aceptadas socialmente.
Decía Ortega y Gasset que a la vez que enseñen, enseñen a la vez a dudar de aquello que enseñan, por lo tanto solo aquellos que se atreven a dudar, a cuestionar y a buscar sus propias respuestas, pueden adquirir verdadero conocimiento, aunque eso le procure un enfrentamiento con los que no se atreven a hacerse la eterna pregunta “¿por qué?
“Aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían oír la música” Atribuido a Nietzsche


[1] Definición de la RAE de “Sentido Común”: modo de pensar y proceder tal y como lo haría la generalidad de las personas.

martes, 18 de junio de 2019

¿DÓNDE ESTÁN LOS SINDICATOS?


¿Dónde están los sindicatos? Esa es una pregunta habitual que todos oímos cuando aparece un conflicto que afecta al conjunto de los trabajadores y trabajadoras, sobre todo si afecta al poder adquisitivo de los mismos. Pero la pregunta debería ser otra, una pregunta que no culpe a un ente impersonal y nos exima de responsabilidades al conjunto de los afectados.
Los sindicatos tienen su origen como respuesta a los desmanes del proceso de industrialización en los siglos XVIII y XIX en Estados Unidos e Inglaterra.

Según la Real Academia de la Lengua Española la definición de sindicato es “asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de sus intereses”. La definición de “sindicato amarillo”, un término menos popular que el anterior, también viene recogida por la RAE siendo su definición “Organización sindical cuyo objetivo es minar la acción reivindicativa de los sindicatos obreros”. La conclusión que podemos llegar es que si existen los “sindicatos amarillos” es porque la acción de los sindicatos obreros es realmente efectiva, si no fuera así no hubiera sido necesaria su aparición.

Los sindicatos surgen como respuesta a la necesidad de unidad de la clase trabajadora para defender sus intereses y es en la unión donde reside la fuerza de los trabajadores y trabajadoras, pero en la actualidad el individualismo impuesto por el sistema capitalista, ha relegado la función sindical a un recurso legal cuando tenemos un problema laboral.
Pero los sindicatos están formados por personas y estas personas son los referentes en la defensa de los derechos laborales, lamentablemente la tasa de trabajadores afiliados a sindicatos es bastante bajo, lo que ha provocado la desprotección de la clase trabajadora ante los desmanes del sistema[1]. Curiosamente los países nórdicos, donde los derechos de los trabajadores están más protegidos es donde mayor porcentaje de sindicación hay.

Tenemos que dejar de pensar como nos “han vendido” los sindicatos y empecemos a actuar, que cuantos más fuerza tengan los sindicatos más fuerza tendrá la clase trabajadora a la hora de defender sus intereses.
Podemos encontrar un millón de argumentos para vilipendiar a los sindicatos, también podemos encontrar un millón de argumentos para no afiliarnos a un sindicato, pero si los sindicatos se nutren de trabajadores y trabajadoras y proponemos, actuamos y nos movilizamos será más difícil que trepas y arribistas vean el movimiento sindical como un sector donde medrar profesionalmente traicionando a aquello que deben defender.
Quizás la pregunta sea ¿dónde está la clase trabajadora? el sistema nos ha individualizado tanto que hemos perdido la conciencia colectiva de clase. Pero no os engañéis, el individuo es un ser frágil y vulnerable, la unión hace la fuerza, no es casual que la traducción de “sindicato” en inglés es “labor union”.
“El derecho a huelga se consiguió haciendo huelgas, el de reunión, reuniéndose, el derecho de asociación, asociándose, y todos estos atributos de la libertad, es únicamente la acción de las masas la que puede acabar imponiéndolos” Marcelino Camacho.



[1] https://www.ednh.news/es/la-tasa-de-afiliacion-sindical-en-europa/