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martes, 5 de noviembre de 2019

POR QUÉ VOTAR EL 10N


Llevamos cuatro elecciones en cuatro años, y eso, pese a quien pese, provoca un desgaste y hastío en el votante. Este cansancio se incrementa cuando a través de los medios de comunicación, redes sociales y campañas opacas interesadas, se incita a los electores a no acudir a votar.

Mensajes como el coste de la jornada electoral, incidir en la incapacidad de nuestros políticos en llegar a acuerdos o los mensajes interesados sobre temas que no afectan a la mejora de la calidad de vida de la población tienen como único fin evitar que la población ejerza su derecho al voto.
Estos mensajes tienen una intención clara, es que a menor porcentaje de votación los partidos mayoritarios verán como su porcentaje de electores sube, incluso disminuyendo el número de votantes, lo que les facilitará ejercer una mayor autoridad a la hora de pactar con fuerzas minoritarias.
Esta estrategia está fundamentada en el profundo desconocimiento que tiene el pueblo español sobre la ley electoral que lo hace profundamente manipulable a través de mensajes simples cuyo único fin es desmovilizarlo.

Esta desmovilización es más acusada en los votantes de izquierdas porque históricamente han resultado más críticos con sus representantes y por lo tanto su voto es más difícil de conseguir, si a esto le sumamos una campaña mediática enfocada a la desmovilización de la clase trabajadora, el sistema económico representado por las tres derechas más el PSOE, obtendrán una mayoría más que suficiente para no cuestionar un sistema que precariza a esta clase cada vez más.

Las clases acomodadas (la burguesía de toda la vida) van a votar para defender sus intereses, algo normal y lícito. El día de las elecciones es el único día donde tu voto vale lo mismo que el voto de un alto ejecutivo de una multinacional. Lo que nos lleva a hacernos las siguientes preguntas:
-          ¿Tú tienes los mismos intereses que un alto ejecutivo de una multinacional?
-          ¿Sería lógico votar lo mismo que este ejecutivo?
Ir a votar va a suponer invertir cinco minutos del domingo para aportar tu grano de arena en las decisiones que se tomarán durante los siguientes cuatro años, de ti depende que esas decisiones te beneficien o perjudiquen. No te dejes manipular, el 10N vota.
Lo único que conseguirás no acudiendo a votar es que otros decidan por ti.
 “La multitud no reacciona sino a estímulos muy intensos. Para influir sobre ella es inútil argumentar lógicamente” Sigmund Freud.

lunes, 15 de abril de 2019

LOS ABSTENCIONISTAS.


En estos días he tenido la suerte de hablar con un joven de 32 años, es curioso como el concepto de juventud se va ampliando en edad, que me decía que nunca había votado y que no pensaba hacerlo, ya que no le gustaban las políticas que se estaban llevando a cabo, a esta argumentación le respondí que el no votar validaba o al menos no impedía que esas políticas se siguieran llevando a cabo.
El joven continuó exponiendo que la abstención era una opción más e igualmente válida de participar y que cada vez eran más los que optaban por esa opción.
Que era injusto que con una abstención del 35%, el alcalde de su pueblo alardeara de tener una mayoría absoluta del 76% de los votantes cuando en realidad no llegaba ni al 20% de los electores, y que la mayoría de la gente no había votado porque estaba en contra de este sistema.
Visto esta situación, le contraargumenté, que siendo cierto los porcentajes que me trasladaba, era tan ilegitimo apropiarse de un porcentaje por la totalidad de los electores, como apropiarse de los motivos por los que la población decide abstenerse, ya que son muchos y variados.
Llegado a este punto, el joven empezó a ponerse nervioso y a pedir que le respetara su opción, a lo que le contesté que la respetaba, como no podía ser de otra manera, ya que el voto no es obligatorio en España, pero que no estaba de acuerdo con sus argumentos.
Me dijo que además, ninguno de los principales partidos que se presentaban a las elecciones le representaban, a lo que le contesté que a las elecciones se presentan muchos más partidos por lo que sería fácil encontrar alguno que en el que pudiera sentirse representado. Me dijo que su opción era la abstención, ya que si en unas elecciones se llega al 40% de abstención las elecciones deberían repetirse.
Y llegado a este punto es donde me gustaría profundizar, ya que parte de un error, en España no existe un mínimo de participantes que valide unas elecciones, por lo tanto mi interlocutor partía de una equivocación de bulto y es el desconocimiento de la Ley Electoral, cuando no se conocen las reglas del juego es fácil ser engañados.
La abstención nunca ha influido en la representatividad resultante de unas elecciones ya que el reparto de escaños, se lleva a cabo con el total de votos emitidos, no con el total de personas llamadas a las urnas.
Como decía Foucault, en el discurso en donde reside el poder, porque el discurso es lo que determina que es verdad y que no y son los poderosos los encargados de elaborar el discurso.
Pongo como ejemplo, las elecciones generales de 2008 en comparación con el 2011:
En el año 2008 hubo un 26,15% de abstención (9.172.740 personas) , siendo el partido más votado (entre los que fueron a votar el PSOE)[1] con 11.289.335 votos obteniendo 169 diputados, el PP el que quedó en segundo lugar con 10.278.010 votos con 154 diputados, sin embargo el año 2011[2], con una abstención de 31,06% (11.113.050 personas) el PP fue el partido más votado con 10.866.566 votos obteniendo 186 diputados, el PSOE dio una bajada importante obteniendo 7.003.511 votos con 110 diputados, con estos datos podemos ver como con muchos menos votos que el partido ganador en las elecciones anteriores el PP obtuvo mucha más representación gracias al aumento de la abstención.
Por no extenderme no voy a entrar a analizar la participación en las elecciones europeas, la de mayor abstención de todas las citas electorales.
Podemos concluir que la abstención, lejos de debilitar al sistema lo hace más fuerte, ya que da más poder a aquellas personas que deciden ejercer su voto. La gran trampa del sistema electoral consiste en que los electores no conozcan las “reglas del juego” siendo así mucho más fácil manipularlos.
Elijan un partido que represente sus intereses, vótenlo y después exíjanle que cumpla lo pactado.
“La democracia consiste en poner bajo control al poder político"  Karl Popper.

martes, 19 de febrero de 2019

VOLVER A HABLAR DE LAS CUESTIONES IMPORTANTES


Tras el rechazo de los Presupuestos Generales del Estado por parte del Congreso, donde la Derecha parlamentaria ha actuado de forma conjunta olvidando sus diferencias en torno al modelo de Estado, es la hora de enterrar, de una vez por todas, el conflicto arriba-abajo y volver al conflicto clásico izquierda-derecha.
“La pela es la pela” y por lo tanto la piedra angular desde donde se dirigen el resto de cuestiones, y ahí, hay que reconocer, la derecha nos ha dado una lección.

La desorientación que ha producido, desde la aparición del 15M allá por el 2011, la ruptura del discurso izquierda-derecha, por la implantación de la confrontación arriba-abajo ha originado la desideologización de las clases populares, que han visto en partidos abiertamente liberales como C´s un referente político, encabezados por una cara amable que defiende los intereses de la oligarquía económica, estas políticas hacen un tremendo daño a los intereses de las mismas clases que lo apoyan (la clase trabajadora), dentro de sus políticas hay que destacar su posicionamiento en contra de la subida del salario mínimo a 900 €, o la eliminación del impuesto de sucesiones para herederos de más de un millón de euros. Lo que resumido es, está en contra que los trabajadores ganen más por su trabajo y que los ricos paguen más impuestos. Del Partido Popular, nada se puede decir que no se sepa, un partido que día tras día es protagonista de nuevos casos de corrupción, y que le ha costado a las arcas públicas miles de millones de euros, que hoy se encuentran en cuentas particulares en paraísos fiscales. Y Vox, la nueva sensación de la derecha, que no dice nada nuevo, no aporta ninguna solución y sin ninguna presencia institucional “misteriosamente” se ha hecho eco de todos los programas de noticias.

Los partidos catalanes no diferencian mucho su discurso económico de los anteriores, y ambos los centralistas y nacionalistas, han utilizado el discurso de la independencia para seguir expoliando las arcas públicas. ¿Acaso los trabajadores catalanes no están tan mal pagados como los del resto de España?
Mientras tanto los partidos de izquierda siguen a la gresca para ver quién es el partido hegemónico de una izquierda que se va diluyendo en el ideario colectivo.
Los partidos que se enmarcan a la izquierda del PSOE, han tomado a éste como enemigo, llevando a cabo discursos de confrontación directa con él, mientras que los votantes del PSOE, se consideran y consideran a su partido como un partido más de izquierda, por eso todos los discursos que impliquen atacar al PSOE, es considerado un ataque a la identidad política de sus votantes y en vez de ver otra opción como atractiva, se sienten atacados por ella y en el caso de estar desencantado con el PSOE, opta por quedarse en casa en vez de votar otra opción, o reafirma su voto histórico.
Los trabajadores debemos estar en contra de las políticas que se implantan en contra de nuestros intereses, las haga el Partido Popular, el PSOE o el que sea.

La política cuenta con un potente valor identitario y si señalas al partido con el que millones de personas se sienten identificados sólo encontrarás el rechazo de estas personas y su reafirmación como grupo, sin embargo si les muestras las políticas que se han llevado a cabo en su contra, puedes lograr su simpatía e incluso su apoyo en un momento determinado.
A fin de cuentas, lo que se debaten son ideas y por lo tanto en el mundo de las ideas es donde se libra esta batalla.
“El mundo de las ideas incide en el mundo físico, piensa bien y harás lo correcto” Platón.