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lunes, 25 de noviembre de 2013

¿QUE ES EL PROGRESO?

Hoy veremos la idea de progreso que propone C. Lévi Strauss en su escrito Raza e Historia, para ello veremos las distintas concepciones que se tienen del término progreso, estas son tan variadas como autores, aquí intentaremos exponer una muestra significativa de ello.
Comenzaremos viendo el concepto de progreso para Jean Jacques Rousseau, padre de la obra “El Contrato Social” escrito en 1761, dentro de la corriente de la Ilustración y en los albores de la Edad Contemporánea, en él Rousseau explica que una vez aparecida la propiedad privada comienza la desigualdad y que el ser humano ha de dirigir el progreso hacia la vuelta de un “estado natural” para poder tener un futuro dorado.

Adam Smith, padre del liberalismo económico, en su obra “la riqueza de las naciones” encontró en el progreso la herramienta necesaria para llevar a las naciones a la estabilidad económica.

Para Karl Marx el progreso como escribiría en “El Capital” y en el “Manifiesto Comunista” llevaría a la humanidad a la eliminación del capitalismo y la aparición del socialismo.

Estos tres autores entienden el progreso como el avance hacia una mejor situación del ser humano, aunque no entran en detalle de cómo ha “progresado” la humanidad hasta el día de hoy.
Una de las etapas que suelen ponerse de ejemplo para explicar el progreso de las civilizaciones suele ser la revolución Neolítica que se dio a nivel global.
Según Marvin Harris (1984:167) “El progreso del Neolítico abrió tantas posibilidades culturales y ecológicas nuevas que se invirtió esta relación[1]. Por primera vez en la historia del mundo, nuevos sistemas ecológico-naturales se sucedieron rápidamente unos a otros, con más rapidez de la que podían difundirse a regiones potencialmente receptivas”. Para Harris el progreso es una cuestión de fallo y error.

Según Lévi Strauss el progreso no es lineal sino que las distintas etapas se superponen y conviven, hasta que la más útil eclipsa a la menos útil siendo desechada ésta. Esto también es equiparable al plano racial, donde el Homo Sapiens, es más que probable, conviviera con el Neanderthal, sobreviviendo quien obtuvo una mejor adaptación al medio.
Para Lévi Strauss el “progreso” no es ni necesario ni continuo, procede a saltos y en cada variación se obtienen adelantos y retrocesos.
Esto no justifica que el progreso sea homogéneo para todas las culturas, las culturas evolucionarán de una forma similar aquellas que entren en contacto entre sí, ya que colaborarán e imitaran los “progresos” de sus vecinos aportando cambios de su cosecha propia, pero partiendo de la corriente del relativismo cultural esto no quiere decir que unas culturas sean más avanzadas que otras por el desarrollo que hayan obtenido ya que todas progresan para cubrir sus necesidades y esto no justifica que se puede considerar a una cultura por encima de otra.
La supremacía armamentística hizo que los países ibéricos pudieran colonizar el continente americano en busca de recursos para mantener el estatus económico de las metrópolis obteniendo, no sólo nuevos territorios, sino también nuevos vasallos que pagaran los tributos a la corona que permitieran mantener su nivel de vida. Años más tarde, con la implantación de la revolución industrial y el capitalismo, en Inglaterra, se hace necesaria la búsqueda de nuevas fuentes de materia prima y nuevos mercados a los que “suministrar” objetos manufacturados, se utilizan argumentos económicos, raciales y paternalistas para la explotación de los nuevos terrenos colonizados entre otros el exportar el “progreso” a los “salvajes” colonizados.
Pero previo al descubrimiento de América nos encontramos con civilizaciones precolombinas como son los Incas o los Aztecas que son imperios de una complejidad social, político y económica importante, habiendo avanzado por ejemplo en matemáticas mucho más que los europeos, haciendo que, por ejemplo, su calendario fuera mucho más exacto que el nuestro, y que fueron sometidos simplemente porque la capacidad armamentística de los europeos era superior.
De todas formas la idea de progreso no está zanjada. El pasado 5 de septiembre de 2011 expertos en antropología, entre ellos el profesor de Investigación del CSIC Luis Díaz de Viana aseguraban que había que revisar la idea de progreso en el pasado Congreso de la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español, celebrado en la Universidad de León.
Díaz de Viana propone una “rehumanización” del hombre actual, haciendo especial hincapié en la búsqueda del arraigo y a la identidad, y que el avance tecnológico no puede conllevar que el ser humano se aleje de sus raíces porque puede provocar su deshumanización, ya que la cultura es lo que constituye al ser humano como tal[2].
En una antigua película, Metrópolis, dirigida por Fritz Lang de 1926, se expone como el “progreso” tecnológico termina convirtiendo a todos los seres humanos en parte de una enorme maquinaria al servicio del Capital.

Quizás deberíamos volver a releer a J.J. Rousseau y encaminar el “progreso” hacia el “estado natural” de las cosas.

Bibliografía.
Moreno Feliu, P. 2010: Encrucijadas Antropológicas, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces.
Rousseau, J.J.: 1761 (1983): El Contrato Social, Madrid. Editorial Sarpe.
Smith, A: 1776 (2006): La Riqueza de las Naciones, Argentina, Editorial El Ortiba.
Marx, K y Engels, F: 1859 (2007): El Capital, Barberá del Vallés, Editorial Edico Comunicación.
Marx, K y Engels, F: 1872 (1999): El Manifiesto Comunista, Barberá del Vallés, Editorial Edico Comunicación.
Harris M, 1971 (1984) Introducción a la Antropología General, Madrid, Editorial Alianza.


1 comentario:

  1. Muchas gracias por enlazar Tinieblas en el Corazón en tu blog, que es muy sugerente. Un saludo.

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