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miércoles, 29 de enero de 2025

EN EL MISMO BARCO

 La historia del Titanic como metáfora de la forma de actuar en momentos de crisis.

El 31 de mayo de 1911 fue botado el barco más lujoso y tecnológicamente más avanzado de su época, se describía como un barco insumergible y su nombre era RMS Titanic.

Estaba compuesto por nueve cubiertas y tenía una capacidad total de 3.547 personas,  pero solo portaba botes salvavidas para 1178 personas, de todas formas al ser un barco “insumergible” no pensaban que fueran necesarios. Durante su primer (y único viaje) viajaban en el barco, parte de la selecta oligarquía inglesa, así como un nutrido grupo de personas que migraban hacia Estados Unidos buscando un futuro mejor que se repartían en las distintas dependencias.

En primera clase viajaba las altas esferas de la sociedad de la época que tenía dos subcategoría: estándar y suite. En la categoría estándar el precio (aplicándole la inflación) era de 4.372 € mientras que en la suite su precio llegaba a los 127.000 € actuales.

En segunda clase el precio estaba alrededor de los 1.898 € de hoy en día.

En tercera clase, donde viajaba la clase menos pudiente que esperaba encontrar en la emergente potencia estadounidense un futuro prometedor, el precio rondaría los 1.011 € actuales.

Como todo el mundo sabe, el Titanic se hundió en su viaje inaugural el 15 de abril de 1912. Los insuficientes botes salvavidas no iban al máximo de su capacidad cuando fueron desprendidos del buque, los 712 supervivientes pertenecían a los ocupantes de la primera clase, todos los ocupantes de la segunda y tercera clase se hundieron con el Titanic.

De las 900 personas que formaban parte de la tripulación del Titanic, solo se salvaron unas 200, por lo que la mayoría de las personas que trabajaban en el trasatlántico perdieron la vida en el hundimiento. 

Está bien recordar el desenlace del barco hundido más famoso de la historia, que habiendo sido descrito como “insumergible” no terminó de realizar su primera travesía, ya que llegado el momento crítico, son los ricos los que terminan salvándose.

En la primera década del 2000, la economía iba viento en popa, su crecimiento parecía imparable hasta que en el 2008 todo colapsó, en ese momento en el que nos pidieron “remar en la misma dirección” y “apretarnos los cinturones” porque “habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades”, se rescataron a los bancos con dinero público mientras se desahuciaba a las personas, se sanearon las cuentas de las grandes empresas multinacionales, se despedía de los trabajos a la clase trabajadora y las pequeñas y medianas empresas iban a la quiebra.

Cuando llegó el momento de la verdad, fueron los pasajeros de primera clase, los que, al igual que en el Titanic, se subieron a los botes salvavidas.

Recuerda esta historia cuando te digan que “todos vamos en el mismo barco” porque a la hora de la verdad, siempre serán los mismos los que ocupen los botes salvavidas mientras que los demás se hunden con el barco.

“Los ricos, los de verdad, sí tienen conciencia de clase, pero nosotros no, nosotros no queremos ni oír hablar de eso porque suena a obrero, a pobre, a comunista, a antiguo y pasado” David Pastor Vico.

miércoles, 22 de enero de 2025

LOS CRISTALES ROTOS DEL SIGLO XXI

 Paralelismos entre la noche de los cristales rotos y las redadas de inmigrantes en EEUU.

Durante la madrugada del 9 al 10 de noviembre de 1938 las fuerzas paramilitares del partido nazi (S.A, S y Juventudes hitlerianas), en Alemania, organizó un ataque coordinado contra establecimientos, sinagogas y viviendas judías, esa noche pasaría a la historia como “La noche de los cristales rotos”, el gobierno de Adolf Hitler dio orden a la policía y a los bomberos de no actuar ante los disturbios y los incendios provocados.


A la mañana siguiente 30.000 judíos fueron detenidos, por el único motivo de ser judíos y enviados a campos de concentración como los de Dachau o Buchenwald. Muchas de estas personas terminarían muriendo en esos campos[1].

Tras este acontecimiento la “comunidad internacional” miró hacia otro lado, los campos de concentración permanecieron ocultos a la opinión pública, hasta que fueron liberados por el ejército rojo de la Unión Soviética. Ningún gobernante preguntó por el estado de los detenidos, ni pidió garantías para su seguridad, ni se impusieron sanciones a Alemania por un acto tan atroz.

Hoy, en Estados Unidos el recién re-elegido presidente Donald Trump[2], ha dado vía libre para que se lleven a cabo redadas contra inmigrantes en zonas, consideradas hasta hoy, de especial protección, como escuelas, hospitales o iglesias. En Estados Unidos eres considerado inmigrante, aunque hayas vivido toda tu vida en ese país, si tus padres entraron de manera irregular en el país, aunque toda tu red social; familia, amigos, etc., viva allí. Con esta orden, se le niega el derecho a la educación, a la sanidad, al culto religioso, en definitiva… a vivir en paz, y solo tiene derecho a trabajar sin derechos. En la actualidad más de diez millones de inmigrantes trabajan en Estados Unidos, siendo un pilar económico para el crecimiento de la fuerza de trabajo en ese país.

Tanto en un caso como en el otro se ha llevado previamente un proceso de cosificación del “otro”, del mismo modo se ha criminalizado, deshumanizado tanto a judíos en el siglo pasado, como a migrantes en este siglo provocando la insensibilización del resto de la población de lo que pase con estos grupos.

No veremos cristales rotos, ni ningún gobernante internacional preguntará por el destino de las personas detenidas, no se impondrán sanciones a Estados Unidos, nadie se interesará por el estado de las personas detenidas, ni pedirán garantías para su seguridad, en definitiva, la “comunidad internacional” mirará, como siempre, para otro lado, cuando los crímenes los cometen los poderosos.

Todo esto es posible, del mismo modo que fue posible hace 87 años, por la falta de pensamiento crítico, por no llevar a cabo un análisis de la realidad objetivo y como dijo Hannah Arendt por banalizar el mal.

Los resultados de lo que pasó el siglo pasado podemos leerlo en los libros de historia, lo que pase en éste lo estudiaran las generaciones venideras, y como dijo cierta persona La historia nos juzgará.

“La muerte de la empatía humana es uno de los primeros y más reveladores signos de una cultura a punto de caer en la barbarie” Hannah Arendt

miércoles, 15 de enero de 2025

DEMOCRATIZANDO

 Pretender gestionar tus propios recursos es una invitación a que te invada EEUU.

El Estado de Noruega es el propietario de los yacimientos petrolíferos noruegos, lo que le genera unos beneficios netos de unos 27 billones de euros anuales, aproximadamente, lo que le permite invertir en políticas públicas que son la envidia de todos los países que tienen el modelo de “Estado de bienestar” como referente.

Sin duda, que dentro de las fronteras de un país se encuentren reservas de petróleo, diversos minerales o cualquier otro recurso valioso para el funcionamiento de la sociedad, facilita la puesta en marcha y mantenimiento de políticas sociales que beneficien y mejoren la calidad de vida de los ciudadanos de estos países.

Utilizando el ejemplo de Noruega, el filósofo sevillano David Pastor Vico, en su último libro (Era de Idiotas) plantea la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si los países del denominado Tercer Mundo plantearan nacionalizar sus reservas naturales para gestionarlos de manera pública, siguiendo el ejemplo noruego buscando aumentar los estándares de vida de sus conciudadanos?

Me atrevo a responder a esta pregunta con la siguiente afirmación: los países que pretendan nacionalizar sus reservas naturales, bien sean minerales, petróleo, oro, o cualquier otra, que generalmente se encuentran en manos de empresas occidentales, se verían en el punto de mira de la “comunidad internacional” (que es un eufemismo para denominar a EEUU y sus aliados) que reclamaría la necesidad de “democratizar” dicho país.

Ese es el principal objetivo del apoyo norteamericano y de la Unión Europea a la oposición venezolana, a los países occidentales les importa bien poco que el régimen bolivariano sea o no democrático, estos mismos países que reclaman democracia para Venezuela son los mismos que apoyan regímenes autocráticos como el de Mohamed VI en Marruecos, país que lleva ocupando ilegalmente el Sáhara Occidental, o miran hacia otro lado mientras Israel realiza un genocidio en la Franja de Gaza y reverencian a los dictadores de la península arábiga, sin que la falta de democracia sea un problema para ello, existen millones de ejemplos donde la falta de democracia no es un impedimento para hacer negocios con las grandes empresas estadounidenses, francesas, británicas, etc.

Que los países del denominado Tercer Mundo quieran seguir el ejemplo noruego para alcanzar el título de país desarrollado, es una invitación al ejército estadounidense para que vaya a visitar el país para “democratizarlo” y devolver el flujo de dinero a las empresas norteamericanas. Que un país se gobierne mediante un sistema teocrático, autocrático, dictatorial, totalitario es indiferente, siempre y cuando, la explotación de los recursos esté en manos occidentales.

“La verdadera independencia es deshacerse de las formas de dominación económica y política” Thomas Sankara

miércoles, 8 de enero de 2025

EL FUTURO DE ANTES

 

En el pasado, el futuro se intuía como algo ilusionante, vivíamos la llegada del nuevo milenio como un sueño donde la tecnología haría la vida más fácil, donde la producción mundial abarcaría a alimentar a todo el planeta, las distancias se habrían reducido gracias a la evolución de los medios de transporte, entre otras.


En el pasado el futuro era un lugar amable, donde, gracias a tener las necesidades básicas más que cubiertas conviviríamos en paz, sin necesidad de matarnos unos a otros.

El pasado de mi pasado nos había enseñado hasta donde podía llegar la barbarie provocada por el ser humano y habíamos aprendido la lección, dos guerras mundiales habían sido más que suficientes para entender que ayudarnos era más rentable que matarnos, por lo que en el futuro encontraríamos formas de solucionar las disputas de forma “civilizada”.


En el futuro de mi pasado el cielo no tenía límites y era la última frontera a explorar, imaginábamos un futuro donde coches no contaminantes surcaban los cielos y los viajes espaciales serían una opción turística más, el límite estaba en la imaginación, y todo era posible en el futuro del pasado.

Hoy el futuro se ha convertido en una mancha oscura representada en un pozo tenebroso, vemos como hoy millones de personas se juegan la vida por encontrar un lugar donde vivir una vida digna y mientras en la mitad del planeta se sufre de sobrepeso es una enfermedad generalizada, la otra mitad del planeta sufre inanición, hambrunas y muerte.

El futuro hoy se ha convertido en un lugar salvaje, donde la devastación provocada por las guerras y la contaminación no deja lugar a la cooperación, un futuro que exalta los instintos más primarios.


El futuro se nos presenta como una mezcla entre 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley. ¿Existe alternativa? Lo desconozco.  

El futuro se construye con lo que somos capaces de imaginar en el presente, y urge cambiar nuestra manera de pensar. Decían los Sex Pistols “No Future”, en nuestras manos está.

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida” Woody Allen

 

jueves, 2 de enero de 2025

JE SUIS LALACHUS

 


El 7 de enero de 2015, dentro de unos días se cumplirán 10 años, unos terroristas pertenecientes a Al-Qaeda, entraban en la redacción de la revista satírica francesa Charlie Hebdo armados con fusiles de asalto, asesinando a cinco personas e hiriendo a otras once, al grito de “Dios es grande”, el motivo de dicho atentado estaba relacionado con la publicación de una caricatura de Mahoma que la revista había publicado en 2011.

El grupo fundamentalista había tomado dicha caricatura como una ofensa a sus creencias religiosas y había tomado la determinación de eliminar a los responsables de la misma, con tan trágicos resultados.

Días después una manifestación multitudinaria se posicionaba en contra del fundamentalismo islámico con el lema Je suis Charlie (Yo soy Charlie en francés) mostrando su apoyo a la revista francesa.


Este 2025 ha comenzado con la denuncia que la asociación fundamentalista Hazteoir ha interpuesto contra la presentadora de las campanadas Lalachus, quien durante la retransmisión de las mismas mostró una foto de vaquilla del famoso programa El gran Prix superpuesta en una imagen de la icónica foto del Sagrado Corazón de Jesús, con el pretexto de haber incurrido en el delito de ofensa a los sentimientos religiosos.

Si es evidente que hay una distancia entre ametrallar a las personas que consideras que te han ofendido y denunciarlas ante la justicia, el razonamiento utilizado en ambas acciones vienen a ser el mismo: intentar acallar a todas aquellas personas que no compartan las mismas creencias que los fundamentalistas.

En occidente el uso de símbolos religiosos ha sido usado por muchas corrientes artísticas para presentar su desacuerdo con ciertas ideas de manera histórica, ejemplos hay para elegir, desde portadas de discos a camisetas, desde cuadros a obra literaria y el humor, como otra rama artística, no va a ser menos.


Los límites del humor están sujetos a la audiencia a la que se dirige, si un chiste no hace gracia, la respuesta es la ausencia de risa, de eso saben bien antiguos humoristas que hacían bromas con las orientaciones sexuales, defectos físicos, etc.

Hazteoir ha tomado algo tan íntimo como las creencias religiosas de la población y se ha erigido como defensora de la misma, al igual que talibanes imponen sus creencias en Afganistán a todos los que viven allí.


Un fundamentalista no se diferencia de otro fundamentalista, ya sea cristiano, musulmán, del Real Madrid o del F.C. Barcelona.

“Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro la enfermedad es incurable” Voltaire.