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jueves, 10 de septiembre de 2026

EL ECLIPSE DE LA IZQUIERDA

 De la ilusión del cambio al avance del populismo reaccionario

La victoria de la AfD en las elecciones de Sajonia ha supuesto un hito histórico, es la primera vez que la extrema derecha obtiene una victoria tan contundente desde el fin de la segunda guerra mundial en Alemania.

La victoria ultra supone un paso más de la Internacional reaccionaria para acabar con el “Estado del Bienestar” construido tras el fin del conflicto mundial en 1945.

Para entender el presente es irremediable acudir al pasado reciente. En 2011, una serie de movilizaciones sociales que comenzaron en el norte de África y que se conoció como la “Primavera Árabe” llevó a la calle a millones de manifestantes pidiendo la puesta en marcha de políticas que abrieran paso a sistemas democráticos en sus países. En España la movilización de millones de personas, espoleadas por los efectos de la crisis económica, dio pie a lo que se conoció internacionalmente como “Spanish Revolution”, y que tuvo su repercusión en distintos países europeos, pedían una salida social a los estragos que las medidas neoliberales estaban causando en las clases populares de la población. Este movimiento cruzó el Atlántico para cristalizar en el movimiento “Occupy Wall Street” con similares objetivos a las movilizaciones europeas, que a su vez estaban influenciadas por las primaveras árabes.

Todos estos movimientos de corte progresistas consiguieron que partidos que se autodenominaban sus herederos políticos tuvieran una amplia representación en distintos parlamentos europeos donde tuvieron la oportunidad de romper la dinámica neoliberal que comenzaba a asomar en las políticas económicas.

Sin embargo, estos partidos no supieron estar a la altura que el momento histórico les exigía.

Las primaveras árabes fueron sofocadas con guerras civiles o políticas represivas convirtiendo a estos países en Estados fallidos o imponiendo gobiernos aún más autoritarios que los anteriores.

En los países occidentales los partidos progresistas asumieron un rol de lacayo de las políticas neoliberales cuyo único objetivo era dulcificar o minimizar sus consecuencias, sin mostrar ningún atisbo de ruptura o alternativa económica, en este caso habría que hacer especial mención a Syriza, partido griego que se mostró como punta de lanza y que terminó asumiendo los principios neoliberales de la Troika europea.

Mientras la izquierda política no ha sabido establecer un discurso con el que sus votantes históricos (las clases populares) se sientan identificados, la extrema derecha de los: Trump, Milei, Le Pen, etc., con un discurso simple y populista, han conseguido hacer el “abrazo del oso” a los partidos tradicionales de centro derecha, ganando votantes entre las clases populares que han visto en sus referentes históricos unas marionetas más de los poderes económicos incapaces de establecer un discurso que genere esperanza.


En 10 años, la sociedad ha cambiado de pedir una democracia plena a ver con buenos ojos regímenes dictatoriales, lo que genera un problema para las libertades presentes y futuras.

Los partidos de izquierdas deben girar el foco de sus intereses y volver a mirar a la calle, a organizar a las masas de trabajadores descontentos y comenzar a organizar la futura resistencia democrática.

Decía Francis Fukuyama que con la caída del bloque soviético el capitalismo había llegado a la cima de la evolución como sistema socioeconómico, pero lo que realmente sucedió es que se rompieron todos los contrapesos que evitaban la depredación del sistema.

Hoy, urge tener mirada de largo alcance para plantear alternativas económicas  que mejoren la calidad de vida de la mayoría social a través de políticas y valentía para llevarlas a cabo, internacionalizar  las luchas sociales del mismo modo que se ha internacionalizado las políticas y los discursos reaccionarios para plantar cara a lo que nos viene.

Desenterrar la utopía y caminar hacia el horizonte, no hay más alternativa.

Por cierto, a pesar de su victoria la AfD tiene difícil gobernar por la negativa del centro derecha alemán a pactar con partidos de extrema derecha. La diferencia con la política española es que el centro derecha luchó contra el nazismo en Alemania mientras  que en España el centro derecha fue fundado por un ministro de Franco.

“Es preciso prevenir el mal desde el origen” Aristóteles

martes, 1 de septiembre de 2026

CUANDO VOTAR CONTRA TUS INTERESES TIENE SENTIDO

 Identidad, emociones y manipulación del voto en el auge de la extrema derecha

El auge de la extrema derecha es un hecho. Lo que llama la atención es que un partido que ha votado en contra del aumento del salario mínimo interprofesional (SMI), la reforma laboral que mejora significativamente los derechos laborales de los trabajadores, especialmente de los menos cualificados, la reducción de la jornada laboral, entre otros, tenga entre sus seguidores, precisamente, a las personas que más se han beneficiado de estas medidas.

No deja de ser una contradicción que personas que se han beneficiado de unas medidas voten a favor de partidos que votaron en contra de esas mismas medidas y que, además, prometen derogarlas si llegan al poder.

Partiendo de esta premisa, la pregunta es obligada:¿qué hace que una persona vote o apoye a un determinado partido político?

Empezaré enumerando cuáles son los motivos que no influyen en el voto:

Miles de trabajadores votarán a un partido que piensa legislar en contra de sus intereses: bajar el salario mínimo y aumentar la jornada laboral, entre otras y es que estas cuestiones no deben sorprender a nadie, en el caso de que se apliquen, ya que lo llevan en su programa electoral y forma parte de su discurso.

Tampoco la identidad de clase es un motivo que aglutine el voto, debido a que estas personas de clase trabajadora votarán a un partido abiertamente clasista  que aboga por legislar a favor de las grandes corporaciones internacionales, algo que también se desprende de su discurso programático.

Los intereses nacionales no son un motivo que decante la intención del voto, la extrema derecha se ha posicionado a favor de intereses extranjeros como es el caso de Israel y Estados Unidos frente a los intereses de España.

Entonces ¿por qué sigue aumentando la intención de voto entre las clases trabajadoras?

La extrema derecha establece un discurso simplista sobre la identidad y proyecta en un chivo expiatorio todos los males de la nación, todo esto sumado a una retórica de un pasado glorioso fundamentado en mitos medievales y de la edad moderna, acompañado de una simbología que evoca la grandeza de tiempos pasados (como el uso de la cruz de borgoña de los tercios de Flandes) o el aspecto marcial de sus sectores más duros y reaccionarios, a lo que hay que sumar un uso magistral de las redes sociales como medios para la difusión de su ideas.

Este conjunto dota al votante, generalmente de estudios básicos y alejados de cualquier atisbo de intelectualidad, de una identidad propia, un enemigo común, unos símbolos con los que identificarse y unas plataformas donde consumir su mensaje, sin necesidad de realizar la más mínima reflexión.

En la década de los noventa, defender posiciones de extrema derecha era cosa de unos cuantos marginados sociales, hoy lo es defender los Derechos Humanos y el sistema democrático. Lo que no podemos olvidar es que lo que está mal, está mal aunque lo haga todo el mundo y lo que está bien, está bien aunque no lo haga nadie.

“La gente reinterpreta las cosas para encajarlas en una estructura básica de valores morales que, de hecho, todos compartimos” Noam Chomsky

miércoles, 19 de agosto de 2026

EL SENTIDO DE LA VIDA ES BUSCARLE SENTIDO


             Siempre me ha llamado la atención esa escena que aparece en algunas películas, generalmente relacionadas con la mafia, en la que hacen cavar su propia tumba a aquellos desdichados que van a ser ejecutados inmediatamente después de terminar de cavarla. No deja de ser una paradoja: cavar uno mismo una tumba anónima en la que será enterrado y, con el tiempo, olvidado.

Sin embargo, ¿qué es la vida en sí misma? Quizá no sea más que una sucesión de paladas hasta llegar al momento en que, finalmente, seremos enterrados y, con el tiempo, olvidados.

Al principio podemos tener la ilusión de estar buscando un tesoro. Solo es un juego al que, de alguna manera, nos vemos obligados a participar. Compartimos el arduo trabajo de cavar con otras personas que también excavan sus propias tumbas junto a nosotros. Puede que, en algún momento, lleguemos a pensar que nunca acabaremos de cavar.

Pero, con el paso de los años, descubrimos que el punto donde clavamos la pala por primera vez está cada vez más lejos. La tierra en la que hundimos la herramienta se deja penetrar con mayor facilidad y a más velocidad, hasta que llega el día en que dejamos de cavar y otros cubren de tierra aquello que nosotros empezamos.

Pero no habrá sido en vano. Toda la tierra que removimos habrá transformado lo que nos rodea. Nuevas semillas germinarán y, en los árboles jóvenes, anidarán nuevos pájaros. El ciclo de la vida volverá a reanudarse.

Porque todo lo que hacemos transforma lo que nos rodea, aunque no nos demos cuenta, aunque esa transformación sea, en principio, imperceptible.

Y, ya que no nos queda más que cavar, dejemos la tierra preparada para que, con el tiempo, nazca un bonito jardín, aunque nadie recuerde quién hizo posible que existiera.

“La vida es la suma de todas nuestras elecciones”. Albert Camus

 


miércoles, 29 de julio de 2026

GUERRA HÍBRIDA: EL ENEMIGO INVISIBLE DE LAS DEMOCRACIAS

 

De un tiempo a esta parte, existe un término que se repite constantemente en foros, discursos y análisis geopolíticos: la «guerra híbrida». A pesar de su recurrencia, pocas veces se define con claridad a qué se refiere exactamente cuando se utiliza.

Este concepto difumina la frontera entre el estado de paz y el conflicto bélico, pretendiendo desestabilizar a un Estado a través de la manipulación de su ciudadanía. Para ello, se sirve de:

·         Ciberataques: provocan daños en redes e infraestructuras vitales.

·         Desinformación: genera campañas de bulos y mentiras diseñadas para dividir a la sociedad.

·         Presión económica: utiliza sanciones, bloqueos de recursos o la imposición de aranceles.

Estos ataques se ejecutan en la denominada «zona gris»; es decir, sin llegar a una guerra abierta, buscan generar el enfrentamiento entre la población y el gobierno para provocar inestabilidad interna. Su objetivo último es forzar un cambio de régimen por otro que defienda los intereses extranjeros en el propio territorio.


El mundo actual gira a una velocidad tal que una noticia deja paso a otra a un ritmo frenético, impidiendo contrastar su veracidad. La cantidad de canales por los que nos llega la información es ingente, y es precisamente ese volumen el factor que facilita nuestra credulidad: si tantos lo dicen, debe de ser cierto. Si una difamación contra un sector se multiplica a través de diferentes plataformas, es solo cuestión de tiempo que el gobierno caiga.

Ante este escenario, la pregunta que cabe hacerse es obligada: ¿tiene el sistema democrático herramientas para defenderse de este tipo de ataques?

El sistema democrático actual —surgido de las revoluciones liberales del siglo XIX, asentado y generalizado durante el siglo XX— contiene una serie de contrapesos que facilitan su propia regulación: los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Todo ello, supervisado por unos medios de comunicación que, fundamentados en la libertad de prensa, dotan a la sociedad de los elementos de juicio suficientes para que, a través del sufragio, apruebe o desapruebe la gestión de sus gobernantes.

Cuando este engranaje se ve contaminado por la guerra híbrida, la democracia entra en peligro. Nos enfrentamos a una realidad capaz de manipular a una ciudadanía que, al no ser consciente de dicha manipulación, se convierte en la prueba irrefutable de su éxito.

Decía Rosa Luxemburgo que quien no se mueve no siente las cadenas. Hoy, esas mismas cadenas han conseguido apretar más que nunca sin hacer el más mínimo ruido.

«La barbarie puede nacer de la civilización, al igual que la democracia puede suicidarse o agotarse por sí misma». — Edwy Plenel.

 

jueves, 23 de julio de 2026

LA EMOCIÓN COMO MEDIO PARA LA MANIPULACIÓN

 

Finalmente, España ganó el mundial y todos salimos a la calle a celebrar la victoria de la selección. Calles y plazas de todo el país se llenaron de personas que expresaban su alegría y orgullo por la victoria de aquellos 26 futbolistas, dirigidos magistralmente por Luis de la Fuente.

Todos, independientemente de su ideología, creencias religiosas, edades y demás características que nos definen como seres individuales, salimos a la calle en una comunión con la selección para festejar una victoria que sentimos como propia.

Este sentimiento de unión no viene determinado por un planteamiento racional de lo ocurrido, sino que parte directamente de la emoción. Como si de un conjuro mágico se tratase, personas enfrentadas y polarizadas enterraron por un tiempo sus diferencias para celebrar con alegría aquello que entienden como propio y parte del patrimonio común.

Y es que es a través de la exaltación de las emociones como somos más vulnerables, para bien y para mal. Lo ocurrido me ha llevado a reflexionar sobre lo sucedido el pasado domingo y cómo, a través de los mensajes de unidad y de apoyo que se han lanzado desde los medios de comunicación, los mensajes de los jugadores y del equipo técnico ensalzando el apoyo que recibían desde España, y cómo este apoyo era convertido en responsabilidad de dar lo mejor de sí mismos, se ha conseguido que el mensaje calara en la ciudadanía en un hilo de apoyo bidireccional.

Si los mensajes que recibiéramos desde otros ámbitos fueran en la misma línea que los que hemos recibido durante el mundial, acabaríamos con la polarización y podríamos volver a sentirnos como un único ser social que busca lo mejor para sí mismo.

Pero el mundial acabó y volvemos a los mensajes polarizados que hacen que la emoción vuelva a ser la que nos divida como pueblo de nuevo, sin que nos demos cuenta de cómo somos manipulados a su antojo.

Por eso es importante recordar el mensaje lanzado por Luis de la Fuente en la celebración del título:

“Juntos somos más fuertes”.  Luis de la Fuente.

martes, 14 de julio de 2026

LA NUEVA ESCLAVITUD

             Decía Nietzsche que quien no dispone de ocho horas para sí mismo no es más que un esclavo. Según el filósofo, el día debía dividirse en tramos de ocho horas dedicadas al trabajo, al descanso y al ocio.

Teniendo en cuenta que Nietzsche murió en 1900 y la jornada laboral de ocho horas se instituyó en España en 1919 —aunque no se consolidó hasta la transición democrática de los años setenta—, el pensamiento del filósofo alemán no deja de ser profundamente revolucionario.

Pero, llegado el año 2026, ¿quién puede decir que no es un esclavo según el pensamiento nietzscheano?

Si a las ocho horas de la jornada laboral le sumamos el tiempo dedicado a ir y volver del trabajo, las obligaciones burocráticas que como ciudadanos tenemos que llevar a cabo y la resolución de problemas domésticos, entre otros, ¿cuánto tiempo nos queda para nuestro ocio?

Cuando me refiero al término «ocio», lo hago partiendo de su significado etimológico (otium), que significa «reposo, quietud, paz y tiempo libre».

Hoy en día, la privacidad se ha eliminado y el escaso tiempo libre que nos queda se publica en las distintas redes sociales; nos vemos en la «obligación» de justificar no solo nuestro trabajo, sino también nuestro tiempo libre. Instagram, Facebook o TikTok se llenan en este periodo estival de playas, viajes al extranjero, barcos y pieles bronceadas: una infinidad de fotos para justificar nuestro tiempo de ocio.

La gestión del ocio se ha convertido en otro trabajo que se cobra en la dopamina generada por los likes de las personas que lo ven. Como resultado, tenemos una sociedad cansada, esclava de un tiempo que no sabe o no quiere gestionar. Llegará septiembre y el tiempo para descansar habrá sido invertido en editar fotos y videos con los que dar envidia a gente que no conocemos y a la que no le importamos.

«Las nuevas esclavitudes se alimentan de cadenas económicas e infraestructuras digitales». — León XIV

 

miércoles, 8 de julio de 2026

VÍCTIMAS DEL VICTIMISMO

 

En los últimos años, a causa de la polarización política y de los resultados de los recientes comicios, me he preguntado cómo es posible que un número de personas tan significativo pueda defender ideas tan opuestas.

El principio del que parto es que todos y cada uno de nosotros entendemos que la postura que respaldamos es la que mejor nos representa, tanto a nosotros como a quienes nos rodean. Es por eso que la existencia de ideales tan contrapuestos debe partir de un punto común. Después de mucho leer, pensar y escuchar a los demás, he llegado a la conclusión de que el punto de partida que legitima cualquier opción ideológica y su expresión política es el victimismo.

Desde posturas conservadoras, se fundamenta el relato en la protección de la propia cultura, la cual se percibe como amenazada por los movimientos migratorios, principalmente por personas que provienen de países mayoritariamente musulmanes; este temor se ve reflejado en las proclamas de los partidos de derecha y extrema derecha. Desde la perspectiva progresista, la salvaguarda de los derechos de las clases populares, que se sienten atacadas por el gran capital, es la base sobre la que se asientan las propuestas de las formaciones de izquierda en su amplio espectro político (me reservo el uso del término “extrema izquierda”, ya que ningún partido con relevancia institucional representa o defiende un cambio revolucionario de las estructuras de poder). Desde los nacionalismos periféricos, la autonomía y las características propias de la región se ven agredidas por planteamientos centralistas; del mismo modo, el nacionalismo central percibe una amenaza a la unidad de España por parte de las periferias, por lo que su argumentario se articula en torno a la unidad nacional.

A pesar de que hay muchas más variables que definen el posicionamiento político de un individuo, es el “victimismo” el que justifica la opción electoral preferente.

En la actualidad, existe una “batalla cultural” por establecer un relato hegemónico que legitime unos u otros planteamientos. Diferentes antropólogos, entre los que destaca Claude Lévi-Strauss, han defendido —en mi opinión, con acierto— que la identidad se construye en base al “otro”, a quien percibimos como el contrario.

Como todos no pueden ser “víctimas”, lo más probable es que ninguno lo sea. Por lo tanto, habría que analizar los detalles que sustentan cada narrativa para poder desenmascararlos; pero eso, quizás, suponga un esfuerzo excesivo para un pueblo que se ha acostumbrado a que le den las soluciones a los problemas ya masticadas.

“Quien necesita ser guiado por un pastor solo puede tener la inteligencia de un borrego”. — F. Nietzsche.

 

jueves, 2 de julio de 2026

LATINOAMÉRICA: EL CONCEPTO INVENTADO

 

Las palabras son fundamentales para ubicarnos en el espacio y describir un lugar u orientarnos. Además, ofrecen una serie de datos que nos ayudan a entender el entorno de forma más compleja. Sirvan los siguientes ejemplos:

Por un lado, se pueden utilizar criterios geográficos para describir el continente americano según la posición de sus regiones. Así, al hablar de Sudamérica, nos referimos a las naciones del sur del continente, entre las que encontramos a Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Uruguay o Brasil. Si nos referimos a Centroamérica, hablamos de los territorios situados en el istmo central, como Nicaragua, Honduras y Panamá. Si mencionamos Norteamérica, el término engloba a Canadá, Estados Unidos y México.

Por otro lado, se pueden emplear conceptos vinculados al pasado colonial. De este modo, Hispanoamérica se refiere a las naciones que fueron colonias españolas y donde se habla español. Si, por el contrario, se utiliza el término Iberoamérica, se incluye también a Brasil, antigua colonia portuguesa donde el idioma oficial es el portugués.

A pesar de que estas clasificaciones son muy explícitas, el concepto más difundido es el de Latinoamérica. Este resulta mucho más inexacto, partiendo de la base de que en el continente americano nunca se habló latín como idioma vehicular. Aquí es donde cobra verdadera importancia el peso de las palabras.

El término “Latinoamérica” fue difundido por Francia durante el gobierno de Napoleón III en la década de 1860. Su objetivo era justificar la presencia colonial francesa en la región, diluyendo la vinculación de estos territorios con los decadentes imperios español y portugués. Así, el nuevo concepto se utilizó como propaganda para presentar a Francia como la legítima protectora de la región frente al expansionismo de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Hay que recordar que, durante el siglo XIX, España perdió sus colonias americanas en medio de una tremenda agitación sociopolítica en la península ibérica. A esto se suma que la propia España asumió la "leyenda negra" que ingleses y franceses difundieron al otro lado del océano, sin establecer una versión que contrarrestara el mensaje malintencionado de sus rivales históricos. Si bien es cierto que los colonos ibéricos cometieron terribles desmanes, también se realizó un enorme trabajo para conectar ambos mundos a nivel cultural, social y comercial.

Hoy en día, el uso de “Latinoamérica” se ha generalizado, pero sigue sin estar lo suficientemente definido, siendo mucho más exactas las divisiones mencionadas al principio de este artículo. Lo que sí consiguió Francia con la propagación de este vocablo fue romper, al menos en parte, los vínculos históricos entre las antiguas metrópolis y sus colonias. Aún son patentes estas consecuencias.

“La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye cerebros”. — Noam Chomsky

jueves, 25 de junio de 2026

EL PROCESO

 

Las personas de mi edad tuvimos la oportunidad de leer, en nuestros años de instituto, la extraña novela de Franz Kafka, “La metamorfosis”, sin entender muy bien porqué aquella persona se había terminado convirtiendo en una cucaracha, eso es lo que tiene la literatura obligatoria que los alumnos tienen que leer sin estar preparados para entender lo que van a leer y que, en muchos casos, genera cierto rechazo a la lectura que se alarga durante toda la vida, afortunadamente no fue mi caso y muchos años después de leer aquella extraña historia me recomendaron otra novela del mismo autor titulada “El Proceso”, en este caso lo leí por propia voluntad.

Esta novela es menos conocida que la historia de la transformación cucarachil y sin embargo me resultó mucho más interesante, ambas novelas comparten los patrones comunes que identifican a este autor.

“El Proceso” narra la historia de un empleado de banca que una mañana es detenido y se le informa que está siendo investigado en un proceso judicial que se ha abierto contra él. A partir de ese momento la ansiedad  y la angustia del protagonista crece por la necesidad de defenderse, existiendo un inconveniente para ello, no sabe de qué se le acusa y no encuentra a nadie que se lo pueda explicar.

A partir de ese momento comienza un ir y venir a diferentes administraciones chocando frontalmente con una obtusa burocracia que le impide ejercer su derecho a la defensa al desconocer las pruebas en su contra y el motivo que ha iniciado el proceso judicial.

Los personajes que aparecen a lo largo de la novela tienen un cariz entre siniestro y cómico que generan estrés en el lector que llega a empatizar con el protagonista y sus ansias de defenderse. La correlación de situaciones absurdas y angustiosas derivó en el adjetivo “kafkiano” derivado del apellido del autor checo y que tan bien queda reflejado en esta novela.

Hace muchos años que leí esta novela y no sé por qué me ha vuelto a la memoria estos días. Puede que encuentren alguna relación con alguno de los procesos judiciales que se están dando estos días y que tan amplia cobertura informativa están generando. De cualquier modo, “El Proceso” es una novela muy recomendable, vivir algo así en carne y hueso no debe serlo tanto.

“La literatura es siempre una expedición de la verdad” F. Kafka

martes, 16 de junio de 2026

REFLEXIONES SOBRE EL MENSAJE DEL PAPA EN SU VISITA A ESPAÑA

 

La visita de León XIV a España ha sido tratada como si de un referente social de máximo orden fuera, y en cierto caso, así es. Su visita ha sido seguida con atención por una abrumadora mayoría de la población, sea creyente o no. Su mensaje ha sido analizado por “expertos” de todos los medios de comunicación y todos los grupos políticos han coincidido en la importancia de su mensaje  acercando irremisiblemente “el Papa a su sardina”.


El Papa ha lanzado un mensaje donde ensalza la dignidad humana, independientemente de su raza, religión, condición social, etc. Sin embargo, en todo su mensaje elude hacer la pregunta correcta por lo que su discurso queda un plano indeterminado e incompleto.

En su exhortación apostólica “Dilexi Te” (Te he amado) “Sobre el amor hacia los pobres”, publicada en 2025, hace referencia a la necesidad de socorrer a los más necesitados, tratar con dignidad a las personas migrantes, etc., sin embargo no se hace una pregunta que revolucionaría todo el discurso del “Santo Padre”, y esa pregunta es: ¿Por qué?

¿Por qué son pobres los pobres? ¿Por qué tienen que migrar las personas? Si encontráramos respuestas a estas preguntas se hallaría el origen de estas circunstancias y quizás se podría solucionar definitivamente  de la sociedad. El motivo por el que no se hagan estas preguntas podría encontrarse en que su respuesta confrontaría directamente con los poderes económicos  que gobiernan el mundo.

Los pobres no brotan del suelo, son consecuencia de un sistema económico que excluye a una parte de la población y de un contexto social que perpetúa esta dinámica, del mismo modo los “migrantes” no abandonan a sus familias, sus entornos  y sus países, sorteando innumerables riesgos por afán de aventura, sino por la destrucción de sus modos de vida tradicionales, o la eliminación de sus estructuras sociales, viendo la migración como una vía de futuro y donde el riesgo de muerte en el trayecto es aceptable frente a un destino inasumible.

Es irremediable recordar la frase del obispo brasileño Helder Cámara cuando dijo “Si doy comida a los pobres, me llaman santo; pero si pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista”. “¿Por qué?” siempre ha sido la pregunta más incómoda para cualquier sistema de poder.

Sin duda, las palabras sobre la dignidad humana pronunciadas por León XIV son importantes para posicionarnos junto a los débiles, los explotados, los excluidos pero son insuficientes para acabar con ellos.

“No se puede rezar ni ofrecer sacrificios mientras se oprime a los más débiles y a los más pobres” León XIV



martes, 9 de junio de 2026

EL ENEMIGO DE TU ENEMIGO NO ES TU AMIGO

 

Existe una frase que se remonta a la antigüedad clásica que pretende establecer un equilibrio en las relaciones de poder que, en mi opinión, genera un tremendo error estratégico, esta frase es: “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Tras el bombardeo por parte de EEUU a Irán y el comienzo de la guerra, han sido muchas las ocasiones donde se han podido ver banderas iraníes en movilizaciones contra la guerra o contra las políticas imperialistas estadounidenses. Estas movilizaciones, organizadas por colectivos, generalmente, de izquierdas incurren en el error de vincular su rechazo al gobierno estadounidense con el apoyo al gobierno de los ayatolás, lo que puede generar ciertas incongruencias.

El gobierno teocrático de Irán es un gobierno tremendamente  conservador, que ha llevado a cabo un tremendo recorte de las libertades de su población, especialmente de las mujeres. Es todo lo contrario a lo que las organizaciones de izquierdas reclaman. La fuerza con la que la Guardia Revolucionaria reprimió las movilizaciones previas al ataque estadounidense merecen la condena de todos los defensores de los Derechos Humanos, del mismo modo ha actuado contra las organizaciones e intelectuales que han promovido una apertura democrática del país. Por lo tanto desde la izquierda debe combatirse con el mismo denuedo la política represiva iraní que las políticas imperialistas de Estados Unidos.

Entonces ¿es incongruente posicionarse contra los bombardeos de Estados Unidos a Irán?

No, porque, como siempre, quien sufre las bombas es el pueblo, el mismo pueblo que sufre la represión de su propio gobierno. Es importante que seamos capaces de diferencias entre el pueblo y sus gobernantes, del mismo modo que posicionarse en contra del genocidio que Israel está cometiendo con el pueblo palestino no es apoyar a Hamás, confundir ambos términos es favorecer el relato de los agresores.

Cuando esta guerra termine, el pueblo iraní seguirá sufriendo la represión de sus gobernantes y desde los movimientos que defienden los Derechos Humanos deberán seguir apoyando al pueblo con las herramientas pacíficas que estén a su alcance.

En el tratado de Aristóteles sobre Política, hay una frase que resulta atemporal, “con violencia se puede destruir un castillo, pero no se puede levantar ni una triste pocilga”, es a través de la formación, el estudio, la organización de la población… la única forma en que puede caer cualquier tipo de gobierno represivo, ya sea el de Irán, Israel o Estados Unidos.

“La guerra es un lugar donde los jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí por la decisión de viejos que se conocen y se odia, pero no se matan” Eric Hartmann

lunes, 1 de junio de 2026

TRAGEDIAS QUE NOS OBLIGAN A REFLEXIONAR MÁS ALLÁ

 La rapidez con la que transcurre la actualidad hace que noticias que fueron portada hace unos días sean olvidadas al poco tiempo, sin embargo, es preciso ser pausado en el análisis de la realidad y no dejar que el vertiginoso ritmo que nos hemos (o nos han) impuesto deje que ciertos sucesos pasen al olvido tan rápidamente, porque detrás de un suceso que puede parecer casual, hay un modo de vida y una forma de entender nuestro día a día que, en muchos casos, puede ser realmente peligroso.

Hace unas semanas nos enterábamos de la triste noticia del fallecimiento de una niña que había sido “olvidada” en la parte de atrás del coche por su padre, que era el encargado de llevarla a la guardería antes de ir a su puesto de trabajo.

Al parecer, mientras se dirigía hacia allí, recibió una llamada de teléfono de su trabajo, el padre aparcó el coche para atender la llamada y al terminar la conversación, habiendo aparcado en la zona donde habitualmente aparcaba para ir a trabajar, se bajó del coche y se fue a su puesto de trabajo, olvidando que su hija seguía en la parte de atrás del coche y que no la había llevado a la guardería. La tragedia se hizo patente cuando la madre de la pequeña fue a recogerla a la guardería a las 16:00 y le comunicaron que no había acudido ese día. Cuando descubrieron el paradero de la niña, ésta llevaba más de seis horas en el coche soportando altas temperaturas. La niña llegó al hospital en parada cardio-respiratoria falleciendo antes de entrar.

Lamentablemente, esta triste noticia se repite cada cierto tiempo, repitiendo causas similares en cada uno de los casos. No puedo ni intuir como se sentirá esa familia, y especialmente el padre que tuvo tan fatal descuido, pero este caso debe hacernos reflexionar más allá sobre el caso concreto.

La relación que establecemos con nuestro puesto de trabajo ha excedido todo tipo de límites, siendo capaz de abstraernos de responsabilidades mucho mayores como son la de atender a nuestros propios hijos.

Nuestra sociedad nos ha generado la necesidad de ser productivos y eficientes llegando al punto que obtener el éxito profesional es una de las identidades fundamentales a las que todos debemos aspirar. Por otro lado, los diferentes estímulos a los que somos sometidos provocan una falta de concentración que genera que cada vez cueste más planificar y establecer prioridades y en el caso de hacerlo, el trabajo, está por encima de todas ellas.

Tenemos la necesidad de reflexionar sobre el tipo de sociedad que hemos construido donde el ritmo, en muchas ocasiones, autoimpuesto, nos lleva a olvidarnos de nuestras principales responsabilidades. Nos va la vida en ello.

“Estamos siendo fagocitados por un sistema tecnológico que nos convierte en una pieza más de la maquinaria” María Novo

martes, 26 de mayo de 2026

LA CAÍDA DEL MITO

 

La muerte de Juan Carlos Aragón hace 7 años supuso una herida en el sentir de los carnavaleros y carnavaleras, El Capitán Veneno, el Ángel Caído del mundo chirigotero para denunciar a la Mafia del establishment de la fiesta gaditana con las letras ácidas de su comparsa, resultó que había sido Condenado por, ni más ni menos, violencia de género.

Su entierro fue tan multitudinario como el de cualquier persona influyente en la sociedad que le tocó vivir, un colegio de Cádiz lleva su nombre, rindiendo honores a aquel que cantaba verdades por febrero, y en 2024 se creó la Fundación Juan Carlos Aragón que tiene entre sus objetivos la conservación de su legado artístico y musical.

En esta serpentina de homenajes y tributos para el autor más valorado del comparsismo gaditano se incluía una estrella en el paseo de la fama del carnaval de Cádiz para el pasado 24 de mayo y ha sido en este momento cuando todo estalló por los aires, la denuncia pública de su exmujer (Paqui) ha sido apoyada por la primera exmujer del autor (Lola), su viuda (Luisa) y presidenta de la Fundación, sin embargo, pide respeto para su difunto marido y respeto para su hijo de 7 años de edad. Finalmente, el ayuntamiento de Cádiz ha rehusado a continuar con el homenaje.

Las preguntas que surgen de todo esta situación son: ¿nadie conocía la existencia de esta sentencia? si se conocía, ¿Por qué no se hizo pública al tratarse de un personaje tan relevante? ¿Ha prevalecido los beneficios que generaba la figura del autor frente a la verdad de la sentencia? La realidad es que se primó la creación del mito frente al realidad del hombre.

Hoy todo son apoyos a la víctima y repudio del sentenciado, se han iniciado los trámites para cambiar de nombre al colegio, se han paralizado las subvenciones públicas para su fundación, etc., pero estoy seguro de que muchas de las personas que hoy se rasgan las vestiduras conocían la existencia de esta sentencia y callaron hasta que la víctima no ha podido soportar más los homenajes a aquella persona que le hizo tanto daño.

La realidad es que Juan Carlos Aragón ha sido uno de los autores de carnaval más influyentes de los últimos treinta años, bordando con letras de oro su nombre junto a autores como Paco Alba, Antonio Martín, Antonio Martínez Ares, entre otros, aunque no haya sido ejemplo de pareja en su vida personal, del mismo modo que le pasara a otros muchos artistas en el pasado.

En definitiva, volvemos a la eterna duda: ¿se debe separar al artista de su obra? Una pregunta para la que cada cual debe encontrar su propia respuesta.

“El amor no padece violencia, pues la violencia no toca al amor” Platón

miércoles, 20 de mayo de 2026

EL SUR EN EL NORTE

 

Desde la segunda guerra mundial, el mundo se ha dividido en dos ejes socioeconómicos, el Norte rico, productor de bienes y servicios y el Sur pobre, proveedor de las materias primas, lo que en 1952, el economista y demógrafo Alfred Sauvy, denominara el primer y el tercer mundo.

Esta división ha justificado el dominio de las potencias del conocido como primer mundo sobre el resto, y establece la idea de que el Norte rico favorece unos parámetros de bienestar que no son posibles en el Sur pobre. Sin embargo, existe un Sur en el Norte y un Norte en el Sur, rompiendo el esquema, a mi entender simplista, que estableció Alfred Sauvy. Las bolsas de pobreza que existen en países denominados ricos escenifican el fracaso de un sistema que es incapaz de establecer una estructura de bienestar para todos sus miembros.

Cualquiera que visite París, puede comprobar mientras disfruta de una excursión por los alrededores del Sena, que al margen del rio que circunda la ciudad, se hacinan cientos de personas sin hogar durmiendo entre cartones. Que una ciudad que recibe una media de cincuenta millones de turistas al año disponga de una bolsa de unas cinco mil personas viviendo en la calle debería ser un factor que nos hiciera pensar sobre el funcionamiento de un sistema económico que no es capaz de dar cobertura a una parte importante de sus ciudadanos.

Pero esta situación no es exclusiva a la capital de Francia, a zona conocida como “la cañada real” en Madrid, donde viven más de cuatro mil quinientas personas, lleva más de cinco años sin suministro eléctrico, sin que nadie cuestione la falta de acceso a los servicios básicos de estas personas. Otro dato a tener en cuenta es que el barrio más pobre de España se encuentra en la ciudad de Sevilla, el barrio de los Pajaritos, donde existe un tercio de su población activa se encuentra desempleada crónicamente.

Por poner un último ejemplo, en el área de Sylicon Valley, ciudad conocida por ser la meca de los avances tecnológicos, muchos trabajadores con bajos ingresos pasan la noche en los autobuses urbanos de la línea 22, porque no pueden pagarse una habitación a pesar de tener trabajo.

Estos ejemplos son trasladables a todas las grandes ciudades del Norte rico y desarrollado, sin que se actúe en las causas que provocan este tipo de situaciones. La pregunta que deberíamos hacernos es ¿por qué se dan estas situaciones en lugares donde se podrían erradicar?

La única respuesta que encuentro es que estas personas no importan a nadie, no producen (lo suficiente), no consumen (lo suficiente) y no suelen participar de los procesos electorales donde se eligen a los políticos que podrían hacer algo para cambiar su situación, por lo tanto no son un sujeto de cambio social. Se han convertido en parte de los restos que conforman el sistema, en lo que Eduardo Galeano llamaba los “Nadie”, forman parte del Sur subdesarrollado dentro del Norte desarrollado y mientras no tomen conciencia de su situación, así seguirá por los tiempos de los tiempos.

“Si la gente se organiza suficiente como para actuar junta, entonces se pueden conseguir cosas” Noam Chomsky