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viernes, 29 de abril de 2022

SALIR DE LA ZONA DE CONFORT

 

En pocos meses llegará de nuevo el verano, volveremos a llenar playas y piscinas para refrescarnos del sofocante calor propio de la época. Serán muchos niños y niñas los que aprendan a nadar este año, la sensación de miedo que supone perder el control del propio cuerpo cuando perdemos la estabilidad al no alcanzar el suelo, los aleteos descontrolados por mantenerse a flote, se verá resuelto con el ánimo de aprender a mantenerse a flote, la seguridad que transmite la persona que les esté enseñando a nadar y a flotar, poco a poco hará que empiece a disfrutar de la sensación de libertad que aporta tener todo el cuerpo cubierto de agua, la sensación de falta de gravedad que proporciona bucear, hasta que poco a poco se va tomando el control de la situación y así poder disfrutar de la experiencia de nadar y flotar con una total ausencia de miedo.


Esta situación es similar a cuando salimos de nuestra zona de confort, ya sea en el ámbito personal o laboral. Afrontar nuevas situaciones nos genera la misma sensación a lo que sentimos cuando aprendimos a nadar, el miedo, la falta de control total sobre lo que hacemos, etc., se compensa con las ganas de superación, y dejarse guiar por las personas que nos ayudan en dicho proceso.

El mayor enemigo a batir en este tipo de situaciones siempre será el miedo, que si bien es una sensación necesaria; nos hace mantenernos alerta y tomar en consideración las distintas posibilidades, evaluar las probabilidades de que ocurra cada una ellas, etc., para que podamos actuar satisfactoriamente.


Cualquier cambio provoca una sensación de inseguridad que nos hace sentir miedo hacia lo que desconocemos, y aunque podamos prever las consecuencias de lo que está por venir, siempre existe la duda sobre si los resultados serán los que esperamos, esa incertidumbre es otra de las causas del miedo.

El miedo también puede llegar a paralizarnos, haciendo imposible que consigamos cumplir con los retos que tenemos delante, ya sea aprender a nadar o cualquier otro.


Superar nuestros miedos amplia nuestras capacidades y nos hace más válidos para afrontar nuevos retos. No hay nada más aburrido que permanecer siempre dentro de nuestra zona de confort, a veces hay que salir de ahí para descubrir que somos capaces de hacer.

“Cuanto más tiempo pases de tu zona de confort, más se ampliará esta zona” Robin Sharma.

miércoles, 20 de abril de 2022

APRENDIZAJES DEL PASADO

 Cuenta la leyenda que cuando las tropas de los Reyes Católicos entraban triunfantes en Granada y la población local se debatía en la incertidumbre de marcharse de su ciudad natal o permanecer en ella, un viejo sabio colocó tres palomas en la ventana de su casa: la primera se mostraba viva y con todo su plumaje, la segunda que también se encontraba con vida se encontraba completamente desplumada y la tercera permanecía muerta y completamente desplumada. Las tres aves significaban el futuro que les esperaba a los habitantes de la ciudad recién conquistada dependiendo de la opción que tomaran.


Los primeros en abandonar la ciudad, representados por la primera paloma, podrían hacerlo con total seguridad, pudiendo portar sus posesiones y salvando así su vida y sus riquezas, los que tardaran más tiempo en tomar la decisión de partir, representados por la segunda paloma desplumada, verían como salvarían la vida pero marcharían sin poder llevarse consigo las riquezas que poseyeran, y para los que no se marcharan y optaran por quedarse en Granada, verían como terminarían muertos y completamente desvalijados, estos estarían representados por la tercera paloma.

La historia nos muestra que el viejo sabio granadino tenía toda la razón y el futuro de los granadinos musulmanes quedaba perfectamente representado por la metáfora de las tres palomas.

Independientemente de la veracidad de esta leyenda, en las distintas guerras suelen coincidir el futuro de la población civil, los primeros en buscar refugio en otros lugares pueden hacerlo a través de caminos seguros pudiendo llevarse sus ahorros que puedan facilitar la nueva vida de refugiado que tienen por delante. Los que tardan en tomar la decisión tienen que partir abandonando todo lo que tienen, jugándose la vida y con el único objetivo de salvar la vida. Los que se niegan a partir, generalmente terminan perdiéndolo todo, incluso la vida.

A medida que la guerra va cercando objetivos se hace más complicado abrir corredores humanitarios, acceso a la ayuda internacional, mantenimiento de recursos básicos, etc., da igual que hablemos de guerras del siglo XXI, en Ucrania, Siria, Irak o Yemen, o el sitio de Zaragoza tan magistralmente narrada por Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales, en el siglo XIX.


El objetivo de los mitos y las leyendas es proporcionarnos aprendizajes para situaciones concretas, y estos aprendizajes suelen servir para situaciones similares independientemente de la época en la que se den. Sabiendo esto, ¿quién no querría salvar su vida? Ser refugiado no es una opción personal, es una decisión tomada obligado por los acontecimientos históricos que les ha tocado vivir.

“Quizá la más grande lección de historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia” Aldous Huxley